ME DIRIJO A VOSOTROS, HOMBRES DE LA COCTELERA:
¿ACASO ES ESTO BELLO Y SENSUAL?
No entiendo qué sucede. Tal vez sea sólo otro reflejo más de lo decadente de nuestro primer mundo.
Hace unos días se celebró la Pasarela Cibeles en Madrid y las imágenes con las que me topé me hicieron estremecer: cuerpos enfermos, mujeres famélicas, esqueléticas se paseaban sobre la alfombra roja vendiéndonos lo que se supone que es "el ideal de la belleza".
Supongo que habrá gustos para todo, pero, desde mi propio prisma personal sé que a los hombres os gusta la carne bien puesta, ¿o es que en esto también estoy errada y vivo mi propia realidad desde otra galaxia creyendo que me hallo sobre el planeta azul?.
No comprendo ese empeño de los diseñadores por mostrar huesos, pellejos fláccidos, ojeras estratosféricas y rostros secos y tristes.
¿Se esconde tras ello una clara misoginia por parte de los creadores de la moda? ¿Hay que relegar al olvido la exhuberante sensualidad de unas formas rotundas? ¿Es sinónimo de avance la falta de femineidad y la androginia?
En una sociedad en la que la imagen se ha tornado en omnipotente no me extraña para nada que, cada día, caigan más niñas, adolescentes y mujeres adultas entre las garras de la anorexia y la bulimia. Con semejante venta de "valores estéticos" y con el constante bombardeo en los medios de comunicación, ¿qué se puede esperar?
Por mi parte seguiré fiel al chocolate y al ejercicio. Continuaré luciendo mis poderosas caderas y mi turgente apariencia mientras, por la calle, compruebo que los diseñadores no tienen ni idea de los gustos del hombre de la vida real. Sin embargo, creo que es necesario tomar medidas desde los estamentos que deban hacerlo y que las familias no olviden que la educación de sus hijos es cosa de puertas para adentro.
¡Sí a la carne, a la alegría, al crujiente tacto, a la sensualidad de un pliegue, a unas formas que motiven un pensamiento libidinoso!































































































Manuela dijo
Estoy de acuerdo contigo.
Creo que a los diseñadores les encanta sentirse dioses, dictando ellos en todo momento como debemos vestirnos, cual debe ser nuestra talla etc. Les gusta saberse poseedores de la influencia que pueden tener sobre una sociedad totalmente trivializada.
Me gusta leerte.
Un beso.
2 Marzo 2006 | 01:07 PM