ADIÓS A FRANCISCO AYALA, DECANO DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS
Parece ser que cuando se va un grande, como sucedió ayer con la muerte de José Luis López Vázquez, nunca se va solo, sino que en pocas horas le acompaña otro aún más grande, si cabe. Así ha sido una vez más. Hace alrededor de dos horas ha muerto Paco Ayala, el más anciano, irónico e incansable narrador español.
Descansa en paz, maestro. Tu legado lo hacemos nuestro. Gracias por tus renglones, torcidos o rectos.

AGENCIAS www.20minutos.es
El escritor Francisco Ayala ha muerto hoy en su domicilio de Madrid, a los 103 años, tras "un debilitamiento" de sus facultades físicas, que se había ido acentuando en las últimas semanas, informó el presidente de la Fundación Ayala, Rafael Juárez.
El escritor, que el próximo 16 de marzo hubiera cumplido 104 años, "gozaba de relativa buena salud" hasta que el pasado mes de agosto se vio afectado por una bronquitis de la que tardó en recuperarse.
Narrador brillante y pensador orteguiano, construyó en todas sus obras un mundo narrativo marcado por la lucidez, la ironía y el desencanto.

Eterno aspirante al Nobel
Ayala, quien este año había sido propuesto por la SGAE para el premio Nobel de Literatura, es autor de numerosos ensayos, crítica literaria y novelas, entre ellas, "Los usurpadores" (1949), "La cabeza del cordero" (1949), "Historias de macacos" (1955), "Muertes de perro" (1958), "El as de bastos" (1963) y "El jardín de las delicias" (1972), que le valió el Premio de la Crítica, pertenecen a su producción cuentística. En mayo de 1982 publicó el primer tomo de sus memorias, "Recuerdos y olvidos"; un año después, el segundo, "El Exilio", con el que ganó el Nacional de Literatura.
Poseía los máximos galardones literarios - además del Nacional de Literatura, obtuvo el Premio de las Letras 1988, Cervantes 1991 y Príncipe de Asturias 1998- y, con motivo de su centenario en 2006, vio reeditadas algunas de sus obras y publicadas dos antologías, una de sus mejores textos, construída por su mujer, la hispanista Carolyn Richmond, y otra sobre su faceta de sociólogo.
Doctor Honoris Causa por las universidades Complutense y Carlos III de Madrid, y por las de Sevilla y Granada, Ayala era miembro de la Real Academia Española desde 1984.
En cuanto se ha conocido la noticia, la página que el escritor centenario tenía en Facebook se ha llenado de mensajes de condolencia.
Los restos mortales de Francisco Ayala, uno de los grandes escritores españoles del siglo XX, serán trasladados en las próximas horas al tanatorio del Parque de San Isidro, en Madrid, donde se instalará la capilla ardiente, y mañana serán incinerados en una ceremonia privada.

Una vida consagrada a la Literatura
Ayala nació el 16 de marzo de 1906 en Granada. Cursó allí el bachillerato y se doctoró en Derecho y Filosofía en Madrid. En 1929 viajó a Alemania para ampliar estudios de Política y Sociología, y en Berlín fue testigo del ascenso de los nazis al poder, una experiencia cuya huella quedó en su relato "Erika ante el invierno". Escritor, ensayista, traductor, crítico literario, la producción de Ayala se caracterizó siempre por la lucidez
En 1934 ganó por oposición la cátedra de Derecho Político de la universidad tinerfeña de La Laguna, aunque no llegó a tomar posesión. Ese año empezó a trabajar como letrado de las Cortes, y todo mientras desarrollaba su afición literaria.
Ayala comenzó a escribir a los 17 años con una vocación que le salió "de dentro" y, cuando apenas tenía 19, publicó su primera novela, "Tragicomedia de un hombre sin espíritu", y, al año siguiente, "Historia de un amanecer".
Al concluir la guerra civil española, se instaló en Argentina, donde se integró en la vida literaria y fundó la revista Realidad, en la que colaboraron los mejores escritores de la época.
Ayala, que fue también traductor, vertió al castellano obras como "Cuadernos de Malte Laurids Bridge", de Rilke, o la "Teoría de la Constitución", de Carl Schmidt.
Se casó dos veces, la primera en 1931 con la chilena Etelvina Silva Vargas, con quien tendría a Nina, su única hija, y, la segunda, con la hispanista estadounidense Carolyn Richmond, que desde mediados de los setenta compartió su vida con el escritor.













joseacuenca dijo
Me uno al dolor que la pérdida de estas dos vidas asola a la vida cultural española. Mientrás algunos "intelectuales" se dedican a otras cosas los verdaderos nos dejan. Desgraciadamente España se halla desierta en talentos de su talla. Salvo excepciones nuestro país se encuentra alojado en un desierto en el que, rara vez, se vislumbra un oasis. Preocupados por conseguir subvenciones los que dicen tener talento, adulalos por otros, se dedican a hacer política. La discreción unido al genio hacen que estos hombres se echen más en falta.
Saludos
3 Noviembre 2009 | 07:51 PM