Querida Martina:
Acabo de llegar a casa y no pudo evitar romper mi ritmo de publicación para dedicarte mis palabras de hoy.
Ya estás aquí, entre nosotros, y todos los pericos te sentimos como una pequeña y mágica parte nuestra.
Cuenta la leyenda popular -sí, así es, ya eres una niña legendaria, gracias a tu papi, desde antes de nacer- que viste la luz por vez primera hace poco más de tres horas. Se dice que llegaste a este mundo loco mientras Iván Alonso metía su tanto ganador. Gol que nos ha dado la victoria final.
Como si de una sagrada conexión espiritual se tratase, el uruguayo melenudo corrió hasta la esquina, con los brazos en alto, señalando a los cielos blanquiazules, mientras sus dedos mostraban un 2 y un 1. El eterno 21 de tu padre. El eterno 21 que es y será siempre tu padre. Y mientras esto sucedía, tú llorabas y pataleabas, como molesta por haberte arrancado del cómodo y seguro seno materno que te ha cobijado hasta hace tan poco.

¿Sabes? No había vuelto a nuestro estadio desde que estuve en él para rendirle un homenaje póstumo a tu papi en su capilla ardiente. Ayer fue mi reencuentro con Cornellá tras no volver a pisarlo desde aquel aciago 11 de agosto. Y sé que, como me sucedió ayer, siempre que pise esas gradas -nuestras gradas- un cierto regusto amargo llenará mis adentros, al evocar el dolor que vivimos ante la inesperada y atroz muerte d tu padre.
Pero ya estás aquí, Martina y contigo también ha regresado una parte importante de él. Quizás, incluso, la parte más bella, puesto que tú eres el AMOR hecho carne. Martina, tú eres un compendio de los sentimientos más bellos, preciados y preciosos que él pudo sentir y hacer sentir en su corta vida. Por eso, por ti, por él, por tu mami, me desgañité en el fondo sur de El Prat, animando a nuestro equipo, agobiando al árbitro y empujando a esta maravillosa afición periquita que hace batir las alas de la fuerza, la solidaridad, la unión y el cariño cuando más falta hacen.
Bienvenida seas, Martina Jarque. Crece sana y feliz, con el amor de los tuyos, el cariño de toda la afición españolista y con el ejemplo, la luz y el abrazo infinito de tu inmortal papá, Daniel Jarque González.
Te queremos. Os queremos...Siempre en nuestros corazones.

































































































cosa_de_dos dijo
La llegada de un bebé, siempre es motivo de felicidad... Aunque duela el que su padre ya no esté físicamente con ella... Siempre estará guiandola, esté donde esté...
Bienvenida seas Martina!!
Un besitho, mi Clí preciosa!!
Ten un hermoso día.
n.n*
Diana.
24 Septiembre 2009 | 02:09 PM