DAÑANDO AL INTENTAR HACER FELICES...
Hay veces en que, en vez de acertar, erramos el tiro.
Hay días en que, en vez de brillar, nos apagamos.
Hay momentos en que, en vez de sonreir, lloramos.
Hay noches en que, en vez de abrazar, pinchamos.
Hay situaciones en las que, en vez de hacer felices, dañamos...Y entonces, al menos yo, siento que el universo reposa sobre mi espalda, empeñado en empequeñecerme y hundirme, en vez de mostrarme lo grande que soy al existir para que mis ojos lo descubran.
Anteayer estuve preparando un viaje sorpresa para alguien cuyo cumpleaños está a la vuelta de la esquina. Quería que volviese a su hogar paterno por unos días y disfrutase, así, de los suyos a los que hace muchos meses que no ve. Además, de esta forma podría idear yo un mayor número de sorpresas para cuando estuviese de vuelta, puesto que septiembre es un mes lleno de celebraciones para mí. Para más inri, el viaje coincidía con el cumpleaños de una de las personas más importantes de su vida.
Estuve a punto de comprar los billetes. Pero esa brujilla que vive en mí y que cuida tan bien de mi desarrollado sexto sentido, encendió mi bombilla interna de "¡ojito, díselo antes de gastarte los dineros!". Así que, aprovechando un tranquilo paseo nocturno por el parque, inocente y emocionada le comenté: ¿y qué te parecería tener que hacer una maleta la próxima semana?...La mirada que se reflejó en su rostro era la que mi brujilla interna se temía y yo no pensé que vería.
Sólo intentaba crear sonrisas y regalar alegría, abrazos, reencuentros, charlas y besos a quienes quiero y, sin embargo, lo único que logré fue enojar a alguien, romperle las ilusiones a otra persona y sentirme incomprendida, despreciada y sola.

Tal vez todo se deba a mi eterno afán de hacer felices.
Acaso he de aprender de una vez que jamás se conoce del todo a una persona y que por mucho que a mí me apasione algo, el otro puede preferir otras opciones diferentes.
Puede que no tenga que ocuparme tanto de los demás, ni de que se sientan mejor y mejores.
Quizá yo fuera más feliz olvidándome, a ratos, de todos y volcándome exclusivamente en mi misma...O no. Porque si así fuese, yo no sería yo y me gusta ser quien soy.
Anteayer ideé amorosos sueños que se rompieron en una noche casi insomne sin cenar y en un despertar triste, agotador, lloroso, solitario e incomprensible.
Hay veces en que las lecciones vitales dan con nosotros antes de que sospechemos, si quiera, que nos pisan los talones.
Hay días en que me miro al espejo y no veo a nadie en él.
Hay momentos en que, mi leal y perenne amiga soledad casi me ahoga de tanto abrazarme.
Hay noches en que desearía recordar los motivos por los que, siempre, cometo el mismo error. El de pensar que los demás han de necesitar, sentir y desear lo mismo que yo necesito, siento y deseo.

































































































Yo,Luis el Vampiro dijo
Amiga mia,no te pongas triste,te dire en relacion a este tema la verdad mas grande.
Aqui cielito no se trata de pensar que los demas te necesitan,el problema es otro distinto y en el que debes reflexionar.
La felicidad de un individuo solo lo sabe ese individuo,la felicidad no es la misma para todos,lo que a ti te puede hacer feliz a otra persona no y viseversa.
Para tu poder darle una agradable sorpresa a un ser querido,tienes que conocer muy bien sus gustos,y saber que no le gusta y que si,tienes que tener encuenta por lo que esta pasando en ese instante para saber que es lo que mejor nececita en ese momento,es muy complicado hacer feliz a alguien,hasta para hacerle regalos,aveces es algo decepcionante por ejemplo que en mis cumple solo me regalen corvatas y mas corvatas,uff como si todos se pusieran deacuerdo o por que esta de moda,entiendes?....es complicado pero no es para ponerce triste corazon,es muy lindo que pienses en los demas.
Besos Vampi
4 Septiembre 2009 | 01:33 AM