La Coctelera

clitoris

31 Agosto 2009

CITAS PARA CADA DÍA:

"De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero".

Benjamin Franklin (Boston, 17/01/1706 - Filadelfia, 17/04/1790). Político, científico e inventor estadounidense.

 

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erick cain lhensherr magnus

erick cain lhensherr magnus dijo

por citar a Stevenson dire: "El Suicido se llevo a muchos... El Alcohol y el Diablo, al resto..."

Dinero... si hace falta pero aun no muero de hambre asi que soportare otra temporada mas en la galera, ja, que tengas un lindo y nublado domingo.

31 Agosto 2009 | 12:32 AM

Irrintzi

Irrintzi dijo

Pues en este caso, me parece muy atinada la cita de Franklin y estoy casi completamente de acuerdo con ella: quien erige el dinero como valor máximo de la vida, es de suponer que estará dispuesto a hacer lo que sea (robar, matar...) para aumentar sus recursos económicos (incluso hasta la estupidez de arriesgar su propia vida para ello, cosa absurda, porque, si pierdes la vida, ¿de qué te sirve haberte hecho con todo el dinero del mundo?: como mucho, se queda para tus herederos...).

Ahora, ¿quien puede ser tan estúpido como para pensar que "el dinero puede hacerlo todo"?. Cierto que yo soy de los que piensan que, aunque, como reza el dicho popular, "el dinero no da la felicidad", añado: "pero la falta de dinero sí que puede provocar la infelicidad". Quizá sea el resabio de haber nacido y crecido en el seno de una familia llena de estrecheces económicas donde las cuestiones monetarias provocaban muchos problemas, conflictos y discusiones...

Reconozcamos, sin embargo, que el dinero es un invento genial. En las primitivas economías de trueque era muy difícil y complicado el intercambio de bienes y servicios entre las personas (¿cuántos kilos de manzanas de las que a ti te sobran vale el buey que me sobra a mi?). El dinero, como medida universal y abstracta del valor de las cosas, vino a resolver ese problema y supuso un elemento fundamental en el desarrollo de la humanidad. A partir de ahí, los servicios que una persona presta como pintor de brocha gorda, por ejemplo, pueden cambiarse por el excedente de productos alimenticios de un agricultor, quien, a su vez, puede cambiarlos por la atención que le presta un médico cuando está enfermo...Y así, hasta una cadena infinita de intercambios y transacciones que abarca y enlaza al mundo entero: yo, por el mero hecho de dedicarme, como barrendero, a limpiar las calles de Madrid o Barcelona, puedo adquirir un kilo de kiwis cultivados por un granjero neozelandés en las antípodas del mundo. ¿No es maravilloso -casi "milagroso", diría yo-?.

Ahora bien, mucha gente no se da cuenta de que el dinero es la representación física del "capital" y de que, como decía Marx, el capital no es más que "trabajo acumulado" ("esfuerzo socialmente útil acumulado", prefiero decir yo). Así, estos ciegos de espíritu olvidan el origen, naturaleza y función del dinero, para convertirlo en un valor absoluto en sí mismo al que adoran cual "becerro de oro". Dedican su vida a perseguirlo, conseguirlo, acumularlo y a solazarse en su contemplación (se me viene a la mente la jocosa imagen el "tío gilito", el pariente rico del Pato Donald, nadando gozosamente entre las monedas y billetes acumulados en su bunker de acero, como si estuviera chapoteando en una piscina...). Por mucha capacidad y olfato que tenga esta gente para las finanzas, en realidad están locos de atar, porque no han entendido nada de nada...

Ellos consideran que el dinero confiere a quien lo posee un poder absoluto, una omnipotencia cuasi-divina, que "con él puede hacerse todo" -como muy bien decía Franklin-, sin darse cuenta de que hay muchas cosas en la vida que no pueden "comprarse" con dinero porque no se miden en términos monetarios. Por ejemplo, tomando la tríada que popularmente hace "la felicidad" -Salud, Dinero y Amor-, es claro que con dinero uno no puede comprar el amor de la persona a la que quiere, o que no puede eludir la muerte si está aquejado de un cáncer terminal...De hecho, yo diría más aún: LAS COSAS MÁS IMPORTANTES DE LA VIDA NO PUEDEN COMPRARSE CON DINERO, porque no tienen naturaleza material (los afectos, los sentimientos, el goce esético...).

Pero bueno, cada uno "se lo monta" en este mundo "como Dios le da a entender", así que dejemos a esos zoquetes "adoradores del becerro de oro" nadando gozosamente en su piscina repleta de monedas y billetes, disfrutando de su mezquina "felicidad". Bastaría una catástrofe de proporciones universales que quitara todo el valor a esos billetes y monedas, dando al traste con la economía mundial, para que esos descerebrados se dieran de bruces con la realidad y comprendieran, al fin, qué es lo que vale de verdad en la vida: los veríamos peregrinando como corderillos para mendigar un modesto mendrugo de pan rancio a un modesto cultivador de trigo...

31 Agosto 2009 | 09:14 AM

Clítoris

Clítoris dijo

Erick, muchas gracias por traer hasta aquí la cita de Stevenson, que desconocía hasta este momento.
Ojalá lleguen pronto los días nublados. De momento, sol y moscas:(.
Saludos y muchas gracias por tu lectura e intervención:).

31 Agosto 2009 | 09:10 PM

Clítoris

Clítoris dijo

Irrintzi, la felicidad no te la dan ni el dinero, ni el amor, ni la salud, ni Kim Bassinger en sus mejores años, esperándote sólo con el sombrero y la persiana;). La felicidad no se encuentra ajena a uno. La felicidad es un estado del alma y la mente, es una actitud vital, es una opción consciente, es una forma de comprender la existencia.

Al contrario que tú -¡qué raro!, ¿verdad?:P- creo que la sociedad del trueque y de la productividad "real" era mucho más inteligente, sana, justa, lógica, productiva e inteligente que la del dinero que no existe en realidad y que, encima, no produce ningún bien concreto. ¿No es tristísimo que te comas un kilo de kiwis neozalandeses y que el neozelandés de turno se zampe una manilla de plátanos canarios, mientras que el 90% de clases de hortalizas españolas se han perdido -y extinguido- "porque no interesan, igual que ocurre en Nueva Zelanda con un tanto por ciento equivalente de su producción endémica?

Tú y yo crecimos -y la mar de bien- sin saborar kiwis. Sin embargo, muchos de los tipos de manzanas y peras que comíamos de infantes ya no existen, precisamente por haber preferido importar esos kiwis.

31 Agosto 2009 | 10:10 PM

Clítoris

Clítoris dijo

Acabaré diciendo que todo lo que puede comprarse con dinero es prescindible y nada importante.

31 Agosto 2009 | 10:12 PM

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