LA CARNE ES BELLA Y SI SOBRA UN POCO, EL MICHELÍN TAMBIÉN PUEDE SERLO
Y SI NO, YA ME DIRÁS TÚ SI ESTA MUJER NO ES GUAPÍSIMA

La joven en cuestión se llama Lizzi Miller, tiene 20 años y es una modelo cuya fotografía, publicada en una revista de moda, tiene revolucionada a la sociedad estadounidense.
Todo comenzó, tal y como explicaba anteayer el diario "El Mundo", con esta imagen en la edición de septiembre de la revista 'Glamour'. Imagen muy novedosa porque no la han tratado con "photoshop" y muestra el michelín que sobresale de su barriguita.
"No lo ves en las revistas pero lo ves cuando te miras al espejo", comenta Cindi Leivi, directora de la revista. "Creo que fue a eso a lo que reaccionaron nuestras lectoras". Leivi asegura que han superado las 200.000 visitas a su página de internet y que sus lectoras han respondido con júbilo y emoción al ver "una mujer normal" representada en las páginas de la revista. Y llevan toda la razón del mundo. Porque, seamos sinceros, cuando salimos a la calle, ¿con cuántos cuerpos perfectos, con curvas esculturales, altos, gráciles, coronados por unos rostros hermosísimos y sin un gramo de grasa sobrante por ningún rincón, sueles cruzarte?

Quien más quien menos está calvo o gordo, porta granos, se siente poco agraciado/a, sufre de flaccidez, tiene varices y/o estrías, etc, etc, etc...Porque la perfección natural no existe por aquí abajo y, por regla general -siempre existen excepciones-, una persona perfecta, físicamente hablando, se logra sólo a base de quirofano y de horas y horas diarias de ejercicio...Y aún así, hay cada uno y cada una operados, que dan más miedo que Nosferatu tras una noche de juerga.
Lizzi, la protagonista de la "singular" foto -instantánea que le ha dado la fama, después de ejercer su profesión durante siete años- afirmó en el Today Show de la cadena de televisión NBC, que "como todas las mujeres tengo mis inseguridades". "La foto no es la más halagadora pero no está retocada. Yo estaba doblada y es real".
Y es que Miller, posee unas formas robustas y fuertes y, además, practica deportes y recibe clases de baile. Porque, señores y señoras, mantener una vida sana no es sinónimo de no comer, no divertirte y tener que pesar, por obligación, diez kilos menos que la cifra de centímetros de tu estatura total. Me gustaría a mí saber quién estableció como ley que uno ha de pesar 54 kilos si mide un metro y 64 centímetros. NO.

Como Lizzi -que gasta una talla 44-46, -promedio de la mujer estadounidense-, se puede ser muy guapa, se puede conseguir que te vean tremendamente atractiva, sentirte bien contigo misma, saberte deseada y admirada -y, además, sintiéndote contenta y estando sana-, sin la necesidad de entrar en una talla 38 o en una 40.
Sí, ya sé que las revistas de moda no reflejan esta realidad. Ya sé que para vender el coche último modelo, junto a él plantan a una señorita de metro ochenta, con una cara preciosa y de 65 kilos como máximo. Pero no nos engañemos, lo habitual, normal, natural y generalizado no es ni tener un cochazo de más de 40.000 euros en el garaje, ni que te topes con mujeres así en tu rutina diaria.
"Yo antes estaba acomplejada de mi panza en bikini porque no estaba plenamente en forma", cuenta en el blog de la revista, Lizzi. "Pero no es sólo lo físico. Si tú caminas por la playa en bikini con confianza y te sientes sexy, la gente te verá así también". ¡De nuevo tiene razón! Si una mujer se siente atractiva consigo misma, si se sabe seductora, si se arregla y acicala, si se muestra femenina, si pisa fuerte, allá donde vaya, ten por seguro que resultará atractiva para los ojos ajenos. Puesto que los demás nos ven tal y como nosotros "nos queramos vender".

"He sido esa niña que mira las revistas intentando buscar a alguien que se pareciera un poco a mí. Y al no lograrlo, pensé que había algo equivocado con mi aspecto", cuenta Miller. Por eso se emociona en la reacción y aceptación que ha recibido del público, y afirma que ha aceptado y quiere a su cuerpo.
Los expertos dicen que esta victoria contra la presión de ser delgadas y perfectas no va a derrumbar inmediatamente el ideal de belleza en el mundo de la moda y el mercadeo que existe. Es sólo un paso hacia adelante.
Pero Cindi Leivi y su equipo han escuchado a sus lectoras y han tomado en serio sus peticiones para ver reflejada su realidad y su verdadera belleza en las páginas de 'Glamour'. "Las mujeres están buscando algo más auténtico y menos artificial en todas las facetas de sus vidas. Pienso que cambiará nuestro enfoque en la revista", concluye.

Y que conste que este artículo no pretende ir en defensa de las lorzas, del sobrepeso o la obesidad. Para nada. Simplemente te digo que pesar quince kilos más que lo que marcan las tablas de medidas, no tiene por qué suponer ser obesa, ni ha de implicar sentirte fea, insana o monstruosa. Ni que te tengas que matar a base de dietas impuestas por la desquiciante sociedad de consumo en que nos movemos. Dietas que, en muchos casos, acaban en una anorexia de la que es muy difícil salir.
Recuerda siempre que tu constitución, tu naturaleza, tu osamenta, tu herencia genética, relativizan tu aspecto.
No te guíes por lo que te impongan los medios.
No te dejes llevar por modas artificiales y artificiosas.

Que no te esclavicen los demás. Tu vida es tuya y sólo de ti depende vivirla de un modo sano, pleno, feliz y enriquecedor.
Siéntete guapa y serás guapa.
Ámate, respétate, acéptate y los demás también lo harán...
Y recuerda siempre que la felicidad no se compra, no se obtiene, no se halla en los demás, ni en estar más flaco o ser más guapa.
La felicidad es una actitud individual y propia, una opción íntima y, por tanto, sólo de uno mismo depende ser feliz.
¡Quiérete, ríe, disfruta de ti, vive y sé feliz!

































































































Irrintzi dijo
Pues...a ver si consigo explicar mi posición respecto a este tema sin caer en la vulgaridad.
A mí, personalmente, las mujeres que más que atraen son las "guapas de cara" (lo siento: no puedo evitarlo) y el cuerpo me es, en cierto modo, indiferente. Me da lo mismo que sea más alta o más baja, rubia o morena, más delgada o más "llenita"...
Ahora, como hombre, y desde el punto de vista estrictamente sexual, reconozco que me excitan mucho más las mujeres "carnosas" que las "escuálidas". O sea, una mujer que "tenga dónde agarrarse", como dice la sabiduría popular...
Lo que encuentro de paradójico en todo esto de los modelos estéticos es que, si uno los analiza bien, advierte que van cambiando con cada época. Por ejemplo, el ideal de belleza femenina del Barroco (pintado por un Rubens -"Las Tres Gracias- o un Tiziano -La Venus ante el espejo-) responde al de una mujer "bien entrada en carnes". En cambio, el ideal de belleza femenina contemporáneo parece responder más bien al de una mujer "espuelética" aquejada de una anorexia galopante.
Sin embargo, lo más curioso de todo es constatar cómo ese "ideal de belleza femenina" existente en cada época parece ir "a contracorriente" de las condiciones socio-económicas de esa época. Así, antiguamente, cuando la mayor parte de la sociedad vivía sumida en la escasez de alimentos -muchos, incluso, pasaban hambre-, se considerba atractiva a una mujer de carnes opulentas y sonrosadas, supongo que porque denotaba estar "bien alimentada". En cambio, hoy día, cuando las nec esidades alimenticias de las sociedades occidentales desarrolladas están bien cubiertas (a la mayor parte de la gente -salvo excepciones- le sobra de todo para comer; vas por la calle y por todos lados ves tiendas de "snacks" y chucherías, se te meten por los ojos las "pizzerías" y los "burger-kings"...o sea, establecimientos que venden alimentos con un alto contenido en calorías que engordan), entonces el ideal de belleza femenina es la anoréxica esquelética, como si se nos quisiera hacer valorar en ella su "capacidad de resistencia a la tentación" de la sobrealimentación calórica.
Es como si el siglo XXl, a la que vez que nos incita a engordar sin medida, nos propusiera como ideal estético una especie de "ascetismo" propio de los más remotos y oscuros tiempos medievales: O sea, la contradicción absoluta. ¿Se ha vuelto loca la sociedad occidental contemporánea? -pregunto-.
Por si acaso, yo que me quedo con el ideal "clásico" de belleza femenina surgido en la antigua Grecia, que me parece imperecedero: Donde esté la "Venus de Milo", que se quiten todas las demás.
Por cierto, el artículo de Clito parece hacer referencia solamente a la belleza FEMENINA, pero, ¿por qué no hablamos también de la belleza MASCULINA y empezamos a reivindicar un poco a los "gorditos"? (esto lo dice un "flaco" como yo, a base de sacrificios y privaciones de todo tipo: así, si cuela, puedo relajar la dura disciplina e inflarme a dulces, frutos secos y papatas fritas, que es lo que me mola...).
28 Agosto 2009 | 02:10 PM