JUGOS Y PASTIS: ¿MEZCLA INSANA?
El consumo de algunos zumos puede inhibir el efecto de ciertos medicamentos
Uno de los recuerdos más gratos que tengo de mi vida son los desayunos de mi infancia y adolescencia. Por entonces, mi salud dependía de la ingesta de una serie de pastillas que me vi en la obligación de tomar durante casi 20 años, hasta que, por fin, los médicos me dieron por curada. Para colmo, en aquellos tiempos odiaba la leche -ahora me pregunto si mi asqueamiento lechero se podía deber a esos medicamentos, puesto que, en cuanto dejé de tragarlos, mi paladar comenzó a babear ante la leche condensada o los capuchinos bien cremosos- y sólo imaginarme desayunando un café con leche ya me provocaba arcadas y náuseas. Así que la base de mis desayunos giraba en torno a ese maravilloso jugo de naranja, recién exprimido, que mi abuela me acercaba hasta la cama con cariño y prisas, a la vez.
Tras no malgastar ni una gota de aquella delicia que me refrescaba la garganta y las ideas después de una ajetreada noche soñadora, volvía a transformarme en aspirante a adulta humana, saltaba a la ducha y empezaba con mis rutinas, responsabilidades y costumbres diarias.
Desde siempre, el jugo de naranja, el de piña, las limonadas naturales, la sandía, las fresas y los fresones me enloquecen. De hecho, ahora en verano, con estas temperaturas tan sumamente tórridas, que me enferman (y no sólo psíquicamente por la tortura que suponen), puedo pasarme días enteros a base de sandía y cafés, por ejemplo, sin echar de menos otros alimentos.
Quien más quien menos, eleva el consumo de juguitos en los meses estivales. Más concretamente, en verano, y según los últimos datos publicados en el año 2007 por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), cada persona consume de media unos 11 litros de zumo y néctar. Pues bien, ahora resulta que nutrirnos con este tipo de bebidas, junto a ciertos medicamentos, puede suponer un efecto contraproducente, interfiriendo en la curación...
¡"Ojoplática" me quedé al leer lo que te muestro a continuación hace días!

Hace pocos años, un grupo de investigadores de la Universidad de Western Ontario alertó sobre el peligro que conlleva la mezcla de algunos medicamentos con zumos de frutas, entre los que se encuentran el de manzana, naranja y pomelo.
Resulta que los componentes de algunas frutas y sus zumos dificultan la actividad de diversos fármacos como los anticoagulantes, que son utilizados para retardar la coagulación y así evitar la trombosis y la embolia. La mayor complicación con este tipo de fármacos sería la hemorragia.
Los investigadores de diversas universidades de Japón, como la Kyushu University of Health and Welfare, la Kumamoto University y la University of Miyazaki Hospital, han pedido que se realice una investigación más profunda al respecto, que sirva de ayuda a los médicos y a los pacientes.
Una de las conclusiones, por ejemplo, de los diversos estudios llevados a cabo es que el zumo de piña, en especial por su contenido en bromelina, es uno de los mayores inhibidores del citrocromo P450 2C9, la principal enzima responsable del metabolismo hepático de los anticoagulantes orales.

Conscientes del posible efecto contraproducente, tanto si se trata de inhibir la acción del fármaco como de interferir en el proceso de curación, los investigadores japoneses han querido avanzar más. Pretenden poder ofrecer, en un futuro, una evidencia científica que permita a los médicos saber si determinadas frutas y sus zumos son perjudiciales para el tratamiento de los pacientes.
Ahora bien, para afirmar que un zumo interfiere en la acción de un medicamento es indispensable localizar los componentes de la fruta que actúan sobre la sustancia en cuestión y, además, descubrir y describir su mecanismo de acción, es decir, cómo actúa el componente del zumo sobre el fármaco.
Los estudios realizados en Japón se han dirigido a observar la actividad del citocromo P450 2C9, una enzima representativa por su función sobre el metabolismo (utilización, almacenamiento y eliminación) de los fármacos en el hígado. Los zumos comerciales investigados de frambuesa, uva y mora han demostrado en el laboratorio que inhiben la actividad de esta enzima.
El siguiente paso es describir y documentar con exactitud qué fármacos se verían afectados por tomarlos junto a estos zumos.
Al final nos vamos a tener que alimentar del aire, ya verás...¡Ah, no, que la atmósfera está hecha un asquito! ¡Qué sílfides nos vamos a quedar finalmente todos, de aquí a unas décadas!











heteroflexible dijo
hey me super encanto el colorido del fondo y lo fresco del articulo... tambien me gusto mucho tu avantar nuevo ...besitos .........
21 Agosto 2009 | 12:12 AM