MIS ARTÍCULOS AJENOS:
Hoy os traigo dos artículos ajenos a falta de uno.
Aún me ha sido imposible sentarme frente al teclado para escribir sobre Dani Jarque y su pérdida.
Capi, todavía no me he visto con las fuerzas suficientes como para tributarte mi propio homenaje personal. Por eso, hoy prefiero que sean otros españolistas los que nos cuenten de ti. Hoy haré suyas mis palabras.
Hoy todos somos Dani Jarque.
Hoy todos los periquitos nos sentimos con un ala rota sin ti.

Adiós a un símbolo
(Artículo extraído de la página oficial del RCD Espanyol
No puede ser. No puede ser. No puede ser. Por más que se repita, por más que se niegue, es cierto: una parada cardio-respiratoria se nos ha llevado a Dani Jarque. No se pudo hacer nada. Así, tan de repente, tan dolorosamente, dejándonos sumidos en una profunda tristeza y en un estado de estupor que nos costará superar. No puede ser, pero, desgraciadamente, es. No caben preguntas porque todas convergen en una misma sorpresa y en un intenso dolor que las palabras no pueden maquillar.
Desde 1995 en el Espanyol, su equipo de toda la vida. 14 de sus 26 años de blanquiazul, pasando por todas las categorías, subiendo peldaño a peldaño. Cada temporada, uno más. Siempre indiscutible para todos sus entrenadores y para todos los técnicos que le veían como el profesional perfecto, el jugador modélico. Llegó al primer equipo de la mano de Ramón Moya en el 2002 y desde el principio, y a pesar de la enorme competencia que tendría, ya se adivinaba que estaba llamado a ser todo un símbolo del Espanyol. Nadie tuvo nunca ninguna duda.
Trabajador, luchador, decidido, valiente y con unas cualidades futbolísticas en las que se intuía, ya desde pequeño, que escondía un auténtico fenómeno. Y discreto en el trato, reservado, moderado, serio y, por encima de todo, formal, uno de esos adjetivos que por si solos dibujan a la perfección el carácter de una persona que se presume extraordinaria.
Y luego está su compromiso, su vinculación, su dedicación y su responsabilidad, la misma que había ido aprendiendo a lo largo de estos años de oficio, de alegrías y sinsabores y que ahora le tocaba escenificar en el vestuario como ejemplo para los más jóvenes, a los que tutelaría con la misma eficacia con la se imponía sobre el césped y a los que pediría siempre un paso más, un esfuerzo más, como él mismo ofrecía en cada entrenamiento, en cada partido.
Dani Jarque, toda una vida en el Espanyol, se nos ha ido por sorpresa, dejándonos a todos un poco huérfanos, aturdidos y conmocionados aún por la triste noticia. No puede ser, repetiremos como un coro de incrédulos. De él iremos rememorando de ahora en adelante cada uno de sus goles, cada uno de los detalles que le convirtieron los últimos años en el referente de la defensa blanquiazul, cada uno de sus gestos, de sus palabras, de sus compromisos y sabiendo que no ha podido disfrutar plenamente de una temporada que, para él más que para nadie, se presumía rebosante de ilusión. Convencido como pocos con el nuevo estadio -sólo pudo disfrutar del extraordinario partido inaugural-, entusiasmado y orgulloso como nadie por el brazalete de capitán que tan poco tiempo pudo disfrutar, el sonriente y discreto chico de Sant Boi nos ha dejado un enorme vacío en el alma, pero siempre tendrá un hueco en nuestros corazones.
¿Por qué siempre se van los mejores?
Tomás Guasch-www.as.com
Le conocí siendo un crío y se nos va como capitán del Espanyol, la ilusión de su vida. Ni un mes le ha dejado disfrutarlo este asco de vida. Un crío, digo... Lo que era ayer, ¡26 años tenía nada más! Amable, cortés, educado, buenísima gente. Un muchacho ejemplar, también en lo futbolístico. Del Bosque le había echado el ojo. Había pasado por todas las selecciones inferiores de nuestro fútbol con notable éxito personal y colectivo, y cada día era mejor este Dani Jarque que ya está en los cielos.
¿Qué decir en momentos como éste? El dolor es brutal. Y el desconcierto. Los recuerdos se apelotonan, se buscan explicaciones y no las hay. Por eso me atrevo a contarte, Dani, que en cuanto corrió la voz mi teléfono explotó. Pasaron de cincuenta las llamadas. Desde Santander, tus amigos Marc Torrejón y Óscar Serrano. Óscar Ribot y Manuel Redondo, del Real Madrid, los amigos del Nàstic, del Xerez, de Bilbao... Petón me recordó que tú fuiste el capitán de aquella Selección Sub-19 que ganó el Europeo con un gol de Torres: él es otro que te llora, es lo único que nos queda. Llora el doctor González, allá en El Ejido, al que me tocó darle la noticia. Lloramos todos los que tuvimos la suerte de conocerte.
Pasaban de las nueve de la noche cuando sonó mi teléfono. Con un hilo de voz y arrasado en lágrimas me habló Pin, el padre de Iván de la Peña: "¿Lo sabes, verdad?" No sabía nada. Acababa de llegar a casa desde Sariñena, ni tiempo para quitarme la chaqueta me dio. No lo sabía, lo supe en ese mismo momento. Y se me ocurrió lo de siempre en casos como el tuyo: ¿por qué será que siempre se nos van los mejores? Descansa en paz, amigo. ¡Qué solos nos has dejado!



































































































tuvida sin mi dijo
joer la verdad es que sí que pena de verdad Jarque era una gran futboista y una gran persona, y encima ahora que estaba a punto de tener a su hijo. buff que triste de verdad.
10 Agosto 2009 | 12:10 AM