Y como lo prometido es deuda, aquí tenéis algunas de las imágenes sacadas el pasado domingo, durante la inauguración oficial de nuestro nuevo estadio periquito, pese a los sudores, a los sarpullidos estivales y a verme más fea que el flaco de los Calatrava esnifando jugo de limón.

Se me ocurren mil y un calificativos para describir nuestro nuevo estadio, pero si me he de quedar con tres, diría que es espectacular, precioso y comodísimo.

La ceremonia de apertura fue muy bonita, entrañable y extremadamente emocionante. ¡Gracias a mis siempre presentes gafas de sol!, que si no mis vecinos de graderío se habrían percatado "ferpectamente" de los chorretones de rimmel por mis mejillas, a causa de los lagrimones derramados.

Pero por si todo lo anterior fuera poco, mis chicos jugaron muy bien y acabamos metiéndole un 3-0 a todo un Liverpool que, además, hizo jugar a sus mejores hombres, quienes no se andaron con chiquitas y se hartaron de pegarnos patadas y de hacer faltas a diestro y siniestro. Asimismo, para no perder la costumbre, el arbitraje fue pésimo. Hasta tal punto que se le anuló un claro gol a Raúl Tamudo, achacándole un fuera de juego inexistente que sólo vio el cegato trío arbitral.

Eso sí, que se pongan las pilas los veteranos porque los chiquirritines segundones vienen pisando muy fuerte. De hecho, la segunda parte del partido, en que jugaron la mayor parte de suplentes, fue mejor, tuvo mayor ritmo y mostró una conexión entre líneas mucho más profunda y segura que la que se pudo ver durante los primeros 45 minutos.

Por no faltar no faltó ni un precioso periquito que alguien soltó en mitad del encuentro y que, sorteando patadas y balonazos, atravesó todo el campo hasta posarse, pegadito a la raya de cal, frente a los pies de mi adorado Mauricio Pochettino. Poche se agachó y lo tomó con una dulzura tremenda, para entregárselo al delegado de campo, quien espero lo haya puesto a buen recaudo.

Pero bueno, no os mareo más, que ya habrá tiempo para ello cuando comience la Liga dentro de tres semanitas. ¡Qué mono!

Sólo apostillar que si nuesta nueva casa blanquiazul ya es increíble de día, la iluminación nocturna la transforma en un espectáculo digno de ser disfrutado en vivo y en directo. Así que recuerda: si te toca cerca, ya estás tardando para ir a hacernos una visita.

¡Serás bienvenido/a!

VIsca l´Espanyol per sempre!