"En medio del griterío conviene volvernos hacia nuestras víctimas, porque sus voces calladas nos ayudarán a mantener el rumbo."
Aurelio Arteta Aísa (Sangüesa, Navarra, 1945). Filósofo y profesor español y, asimismo, ocasional colaborador en variados periódicos. Licenciado en Sociología y Doctor en Filosofía, es Catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universidad del País Vasco, especialista en ética y marxismo.








Clito guapa
estupenda cita la de hoy, estoy contigo ETA NOOOOOOOOO
muchos muakssss
Cierto: me sorprende la serenidad y dignidad que muestran las vícitmas no morales de ETA y los allegados de unas y otras. Si a mí me mataran a un padre, a un hermano o a un hijo, me compraría un arma de fuego en el mercado negro, viajaría al País Vasco, me metería en una "Herriko-Taberna" y empezaría a disparar indiscriminadamente contra los presentes hasta acabar con todos ellos.
Pero éso es lo que a ETA le gustaría, que yo actuase a sí y que los que estuvieran en mis mismas circunstancias lo hicieran igual, para generar una auténtica guerra civil en el País Vasco, al modo de lo que ocurrió en Irlanda del Norte.
Sin embargo, el Estado, y más un Estado democrático y de Derecho como el español, está para imponer calma y cordura: su obligación sería detenerme antes de que yo llevara a cabo la salvajada que he dicho arriba.
No me suena que ninguna víctima no mortal de ETA o cualquiera de los allegados de las mortales o no mortales haya ejercido ningún acto de violencia contra nadie del entorno etarra, pese al dolor, la rabia y la indignación que debe embargarlos. Así se actúa, como ellos: han comprendido que la razón acabará venciendo a la sinrazón mediante la demostración de su superioridad ética...
Gracias por tus palabras y por tu cariño, Kiamara.
Besos y feliz fin de semana.
Cambio de leyes como, aprobación de cadena perpetua para delitos como los cometidos por los etarras -y otros-, trabajos forzosos en minería/cantería para los menores de 45 años y para los que superen dicha edad, experimentación médico-científica.
Cumplimiento íntegro de penas para todos los que los apoyan, defienden, alientan y dan cobijo.
Aislamiento a nivel oficial de cualquier grupo que gire en torno a la defensa etarra, por medio del cierre más absoluto del grifo económico institucional a la más mínima sospecha que se tenga.
Dispersión total y absoluta de los presos etarras con delitos de sangre.
Prevención mediante la educación en las nuevas generaciones -y no sólo en el País Vasco- sino en toda España.
Esa es mi idea, a grandes rasgos, de lo que sería necesario acometer para acabar con esta panda de asesinos cobardes.