¡VÉRTIGO!
Además de una muy buena película dirigida por el genio de Alfred Hitchcock, el vértigo es una sensación impresionante e inolvidable que desconozco si has sentido, realmente, alguna vez. Y digo realmente porque no me refiero a ese simpático salto estomacal que te revuelve por dentro cuando, por ejemplo, montas en la noria de la feria. No. Hablo de verdadero vértigo que te impide moverte, agita y/o corta tu respiración, te eriza el vello y provoca una absoluta taquicardia en tu corazón. Yo lo he experimentado dos veces.
La primera fue en tiempos casi antediluvianos
, cuando contaba con 14 añitos y visitaba Barcelona por vez primera. Osada y aventurera, como siempre, decidí subir a pie las torres de la Sagrada Familia, junto a mi padre. Uno a uno, los escalones fueron vencidos por nuestras personas hasta encontrarnos arriba del todo. Disfrutamos de una vista espectacular y me hinché a sacar fotos con mi camara de entonces. Todo era perfecto hasta que comenzamos el descenso, de nuevo, a pie.
No sé si en la actualidad el sistema será el mismo, puesto que aún no me he atrevido a volver a visitar tan magnífica obra de Gaudí, pese a llevar viviendo en Barcelona casi ocho años, pero por entonces las escaleras de caracol no disponían siquiera de una baranda con pasamanos. Así que, al bajar, mi vista discurría entre el tremendo vacío del hueco de la escalera y unos socavones bestiales que decoran las torres y que hacen las veces de respiraderos y tragaluces. Entre eso y lo alto, estrecho y corto de cada escalón, mi mente sólo pensaba en que si uno resbalaba no habría escapatoria posible: o te caías al vacío por un lado o te escurrías por un tragaluz, practicando puenting sin cuerda. Fue justo en ese momento cuando llegó el vértigo.
Ni para arriba, ni para abajo. Ni a la derecha, ni a la izquierda. Allí me quedé, más clavada que una estaca en el corazón de un vampiro, incapaz de dar ni medio paso mientras empezaban a temblarme piernas y muslos. Delante, mi padre. Detrás, la típica manada de guiris ávidos de mucho más... ¡Y la niña sin moverse! Todavía hoy recuerdo, perfectamente, lo mal que lo pasé. Gracias a los cielos mi padre conservó la calma y fue animándome a dar pasito a pasito hasta alcanzar el corredor exterior situado entre las torres. Allí, dándome el aire, logré recuperar algo de valentía que me lanzó a volver a bajar los pétreos escalones.

Por las caras que tenían mi madre y mi abuela cuando llegamos abajo, debimos tardar más en realizar el descenso que en correr una maratón. Creo que no he sudado tanto en toda mi vida, de la fatiga tan enorme. Y lo mejor de todo es que nunca antes había sentido tal vértigo, pese a haber subido a lugares peores como la Torre Eiffel, la de Pizza o el mirador más alto de San Pedro, en El Vaticano.
Durante años no volví a experimentar una sensación así hasta un verano en Nueva York. Creo que hizo justo 15 años de esto hace un par de semanas.
En aquella ocasión había viajado hasta la Gran Manzana, de nuevo junto a mi padre y, además, junto a mi primo pequeño y, claro, teníamos que subir con el enano -debía contar con unos 11 años por entonces- hasta el piso 116 de las tristemente desaparecidas Torres Gemelas, como poco.
Una vez en dicho piso, hallándonos en el mirador interior y para no perder la costumbre, empezamos a sacar fotos y a grabar videos de las increíbles vistas que a tanta altura podíamos disfrutar. Al poco, mi primo vio los asientos panorámicos. Para que te hagas una idea -con ayuda de la foto lo podrás imaginar mucho mejor- dichos asientos estaban colocados por debajo del propio suelo del piso. Pegados a los inmensos ventanales -pero pegados, pegados, pegados- si te sentabas en ellos, pareciera que en realidad te sentabas al borde de la pared con las piernas en el vacío, puesto que los pies descansaban precisamente sobre más cristales. ¿Adivinas quién se sentó en uno de ellos con su primito?![]()

Lo mejor de todo fue que, como no podía ser de otra manera, al poquito de ubicarme en dicho "asiento colgante" mi primo me hizo la típica gracieta de empujarme contra los gruesos vidrios. El angelito no tardó ni medio segundo en constatar que me agarrotaba el vértigo y, claro, todo su afán se centró en empujarme más y más contra el acristalado vacío. Me costó un triunfo volver a subir el par de escalones que me devolvían hasta el "suelo firme".
Sin embargo, adoro mirar por la ventanilla del avión cuando viajo, tengo unas ganas locas de montar en globo y de, a poder ser, experimentar lo que ha de sentirse al practicar el vuelo sin motor. Sin duda, también en esto, soy más rara que un político filántropo.
Y a todas éstas, tú te debes estar preguntando a qué viene todo este rollo vertiginoso que te cuento. Pues es muy simple. Mira aquí abajo:



Se trata de "The Ledge", una atracción consistente en un mirador transparente sito a 412 metros de altura. Concretamente se encuentra en la Torre Sears, el rascacielos más alto de EEUU, situado, a su vez, en la ciudad de Chicago y, en cuanto di con él por casualidad, el vértigo se sentó a mi vera.
La plataforma de cristal transparente da la impresión de encontrarse suspendida en el aire, pero, en realidad, sus muros acristalados de cuatro centímetros de grosor se hallan perfectamente anclados.
El popular mirador se inauguró hace unas cuantas semanas y desde entonces atrae en los días despejados a unos 25.000 visitantes que, previo pago de 15 dólares (unos 11 euros), suben en ascensor hasta el piso 103 (el edificio tiene 110 plantas)...Alguien se está forrando gracias al vértigo ajeno o a la carencia de él.
Los arquitectos se plantearon crear un mirador al aire libre, similar al del Empire State Building de Nueva York, pero el intenso viento que sopla en Chicago les hizo desistir de la idea y optaron por una plataforma cerrada.
Me gustaría visitar Chicago algún año de éstos y tengo más que claro que, en ese caso, me auparé hasta "The Ledge"...Otra cosa será ver cómo me bajo de allí o, lo que es peor: cómo me bajan de allí.
Eso sí, si sigues por aquí, ten por seguro que te lo contaré.![]()











Luis el Vampiro dijo
A mi me da vértigo las alturas,pero cosa curiosa,no siempre,para que suceda tienen que haber cierto requisito y es sentir que realmente no estoy seguro.
Por ejemplo en el The Ledge nunca me sucedería por que se que estoy pisando en firme y que es seguro,en cambio otra cosa muy distinta es estar en el techo inclinado de un edificio,ver los coches y a las personas como hormigas y saber que un error mio o una ráfaga de aire fuerte me puede precipitar al abismo.
Cuando estoy en posesion del miedo a las alturas,no solamente se me engarrotan los musculos si no que mi cuerpo tiende a lanzarce,no se por que sucede eso,pero esa es lo mas peligroso,que sientes que te vas a caer de verdad y el mismo cuerpo como que te traiciona.
En Epcot uno de los parques del mundo de Disney en Orlando Florida existe una atracion llamada Soarin que es maravillosa y da un vertigo seguro por que te sientes realmente en el aire,pero aun asi la esperiencia es fabulosa.
simula un vuelo con ala delta pacífico sobre el Golden State de California.
Abróchate el cinturón de seguridad en el multi-planeador de pasajeros y se levantara 40 pies en el aire.
Un domo de proyección IMAX envuelve 180 grados a tu alrededor, por lo que está envuelto por el impresionante paisaje.
Cámaras especiales en aviones y helicópteros capturan muchos de los disparos y el ala se mueve de la misma manera que la aeronave, por lo que te sientes como si estuvieras volando mientras se deslizan sobre esas maravillosas vistas y lugares como:
* San Francisco
* Golden Gate Bridge
* Redwood Creek
* Napa Valley
* Monterey
* Lake Tahoe
* Yosemite National Park
* Camarillo
* Anaza-Borrego Desert State Park
* San Diego
* Malibu
* Los Angeles
Obtener una vista de pájaro en un torneo de golf PGA West, una exhibición de esquí y snowboard, y flotar por encima de los vaqueros a caballo.
Sientes el viento en tu cabello. El aire se llena con el aroma de naranjos, perennes y la brisa del mar.
Tus pies estan libre. Bien abajo tan cerca de la olas del Océano Pacífico, que piensas que los dedos de los pies se moja.
Luego regresas al cielo y sigues en Soarin 'a una fantástica final de fuegos artificiales que estallan en colores sensacionales a su alrededor.
Sencillamente maravilloso!! te lo recomiendo
27 Julio 2009 | 05:15 AM