ESTOY SOPESANDO MUY SERIAMENTE LA IDEA DE "SLOWARME"
¿Por qué no vivir a la velocidad de un caracol?

Abre un poco la mente. A ver, intenta evadirte por unos segundos de esa gota de sudor que te recorre la sien izquierda o de esos pies helados, si es que te encuentras más abajo del Ecuador terrestre. Que sí, que tampoco puede serte tan difícil escapar por unos instantes de la escrutadora mirada de tu jefe, ni olvidarte de ese trasero, tan aparentemente firme, que se marca bajo los vaqueros de tu compi de cíber. Huye de todo ello, aíslate casi hasta de tu propia persona y, ahora, imagina ciudades sin tráfico automovilístico y sueña con un mundo en que los relojes estén erradicados del todo... ¿Por qué no?
Un día, hace ya un tiempo, nosotros mismos creamos las prisas, el "corre-corre", los ruidos mecánicos, el no parar quietos, casi ni para respirar, entonces, ¿por qué no sería posible continuar hacia delante destruyendo lo anteriormente inventado?
Hoy te voy a hablar del "movimiento slow", una filosofía de vida que, aunque pueda parecer ingenua, anima a levantar el pie del acelerador, para vivir a la velocidad de un caracol. "Causa" a la que estoy pensando dedicar el resto de mis días. Después de todo, ¿qué ganamos yendo tan rápido?
Carl Honoré, autor del libro 'Elogio de la lentitud' (RBA), es uno de los teóricos de este movimiento mundial que promueve un ritmo sosegado hasta en las actividades más cotidianas del ser humano. Para este periodista canadiense, con residencia en Londres, una vida rápida es una vida superficial, de ahí que la lentitud no tenga nada que ver, sostiene, con la ineficacia, sino con el equilibrio. Honoré y el resto de caracolillos humanos huyen del "aquí te pillo aquí te mato" en cuestiones sexuales , reclaman una sanidad más humanizada, una educación que no fomente la competitividad, un ocio sin tanta televisión y, sobre todo, más y mejor contacto con la naturaleza. Por tanto, no me queda otra más que transformarme en una renovada y lenta "caracola".
Por su parte y tal y como se explicaba hace ya unos cuantos días en "El Mundo",Jorge Riechmann, profesor de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid, poeta, ecologista y vicepresidente de la Asociación de Científicos por el Medio Ambiente, ha escrito sobre "el culto a la velocidad", un mal "del norte rico que tiende a contagiarse al mundo entero". "Vivimos como si no hubiera mañana, como si los recursos naturales fueran infinitos, y no lo son, eso es obvio. Pero todo funciona como si lo fueran. Hay bastantes elementos en la vida moderna que combinados con la rapidez nos empujan a la superficialidad".
El movimiento 'slow' nació a finales de la década de los 80 del siglo pasado en Italia, y más concretamente en Roma. La cerilla que encendió la mecha, y que dio origen a lo que desde entonces se denomina 'slow food' (comida lenta), fue la apertura de un establecimiento de comida rápida de una multinacional estadounidense en la céntrica Plaza de España. El periodista y gastrónomo Carlo Petrini vio en ello un peligroso ataque a tan saludable forma alimentación como es la tradicional dieta mediterránea, por lo que decidió emprender una lucha sin cuartel contra la comida basura. Una guerra cuerpo a cuerpo a la que se han sumado desde entonces millones de personas en todo el mundo.
Casi una década después, en los noventa, ese combate contra la tiranía de las prisas y a favor de una cultura de la tranquilidad, llevó a un pequeño grupo de poblaciones italianas (Orvieto, Bra, Positano...) a crear el movimiento de ciudades lentas, 'Cittaslow', que pronto llegó a Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Noruega....y también a España. Entre el centenar largo de municipios lentos que conforman, de momento, dicha red internacional, siete son españoles: Pals, Begur y Palafrugell, en Girona; Bigastro, en Alicante; Rubielos de Mora, en Teruel; y Mungía y Lekeitio, en Vizcaya. Precisamente, un caracol es el logotipo elegido por las pequeñas ciudades -no más de 50.000 habitantes- y pueblos que pertenecen a esta red internacional. Así, de manera tan gráfica, quieren dar a conocer al mundo su apuesta por una forma de vida lenta, más racional, plena, sostenible y humana.

Son poblaciones que, entre otras muchas cosas, no renuncian a las nuevas tecnologías, porque su uso racional también contribuye a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, que apuestan por un desarrollo sostenible, por el uso de energías renovables, por recuperar y conservar tradiciones, que rechazan un urbanismo salvaje, que combaten el ruido, la suciedad y el uso irracional del agua. Urbes que promueven una forma de vida más sana, relajada y sostenible, menos frenética, más humana y ecológica, más solidaria, que quieren recuperar una identidad gastronómica a veces perdida. En definitiva, una apuesta "por la buena vida" de sus habitantes y de quienes les visitan.
"Los servicios no están reñidos con mantener lo que somos, un pueblo", destaca Inmaculada Martínez García, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Bigastro (Alicante) -unos 7.000 habitantes-, una de las siete poblaciones españolas lentas. "Nos interesa seguir siendo lentos, porque nuestra vida -insiste- ya lo es". Vida lenta, continúa, "es salir de casa todas las mañanas a las nueve menos diez de la mañana, dejar a mis dos hijos en el colegio y estar en mi despacho del Ayuntamiento a las nueve en punto. Y caminando".
Los lentos, que no perezosos, trabajamos para vivir, no al contrario, abominamos del 'fast food', la comida basura y, ante todo, hacemos nuestro ese dicho africano según el cual "todos los hombres blancos tienen reloj, pero nunca tienen tiempo".
¿Y tú? ¿Te apuntarías a lanzar tu reloj por la ventana y a retirarte del mundanal caos urbano actual para vivir en el campo dedicándote, por ejemplo, a las labores agrícolas?


































































































heteroflexible dijo
SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
ESO DE VIVIR EN LA CAPITAL MAS POBLADA DEL MUNDO CASI ME CUESTA UN INFARTO .... POR ESO A HORA VIVO AL NIVEL DEL MAR Y TODO LO DEJE POR MI SALUD Y UN CAMBIO ...POR QUE NO ENTRAR A TODO LO ALTERNATIVO ...ES UNA VIDA MEJOR Y MAS CALMAD ITA , MAS SANA HUY Y TODO LO DEMAS BESITOS .....
10 Julio 2009 | 12:13 AM