Con párpados doloridos 

y húmedas las pestañas...

El viento agita cortinas.

Los trinos elevan sus alas.

 

La plaza duerme la siesta

de quien se sabe lejana.

Vacíos de sueños rotos.

Pasa un viejo. Gorra blanca.

 

Los ruidos de la ciudad me llenan de inquieta calma.

Charlan cotorras silentes, llora de tristeza el alma.

La mirada habita, triste, tras las pesadas ventanas

sucias de deseos muertos por circunstancias varias.

 

Una hoja cae al suelo.

Zapatos la pisan, gime la rama.

¿Dónde reposarán las abejas?

¿Dónde las avispas ufanas?

 

Duele la cabeza herida de lágrimas derramadas.

¿Por qué te fuiste sin mí? ¿Por qué no estás ya en mi casa?

Hoy no te siento, mi sueño. Hoy no soy quien te moraba.

Anoche sin más, explotaste, saltando por la ventana.

 

La plaza observa a lo lejos,

radiante de sol y callada.

Vacíos de sueños rotos.

Pasa un viejo. Gorra blanca.