Y LOS CIELOS LLORARON SOBRE MONTJUÏC
Se acabó por este año la Liga futbolera y con su final los periquitos también dijimos adiós al estadio olímpico barcelonés.
Tras una temporada terrorífica, durante la cual existieron muchos momentos en que ya nos veía jugando en Segunda División, por fin la directiva hizo algo bien y echó mano del único entrenador que podía salvarnos, como así ha sido: mi adorado Mauricio Pochettino.
Tanto su labor como la de su segundo, Feliciano Di Blasi, han sido magníficas. De hecho, gracias a su titánico esfuerzo, el RCD Espanyol de mis amores ha terminado ocupando el décimo puesto, con 47 puntos. Es decir, mejor posicionado que hace un año, aunque con un punto menos.
Sin embargo, este pasado domingo fue muy especial porque para nuestro club suponía la definitiva despedida al estadio donde nos hemos visto obligados a jugar durante los últimos 12 años, tras la venta y voladura de Sarriá, el hogar siempre recordado. A partir del próximo 2 de agosto estrenaremos nueva pajarera periquita. Un estadio de última generación, moderno, acogedor, precioso y lo que es más importante: por y para nosotros.
Sé que la mayoría de españolistas ha dicho adiós al Olímpico con una más que alegre sonrisa en el rostro. Siempre se ha vivido como un espacio ajeno a nosotros, dejado de la mano del ayuntamiento barcelonés y con unos servicios precarios. Un lugar muy poco acogedor por el que, además, hemos tenido que pagar elevadas sumas durante la mayor parte de estos últimos años. Sin embargo, en mi caso, y pese a que el domingo también boté e hice la ola una y otra vez mientras gritaba "sí, sí, sí, nos vamos de Montjuïc", lo cierto es que me despedí con tristeza en el alma y en el rostro. Jamás pisé Sarriá y no sé lo que se siente teniendo casa propia futbolera. Por eso y por todos los mágicos e inolvidables momentos vividos entre sus graderíos, mi adiós al Lluís Companys fue triste, melancólico y emocionante.
Sé que volveré a visitarle en el futuro. Me gusta subir a Montjuïc, disfrutar de su aire puro. Sé que volveré a tomarme algún helado refresco contemplando su verde césped al tiempo que intentaré vislumbrar en la lejanía mi ya vacío y solitario asiento.

Tras formar parte de la última marea blanquiazul sobre Montjuïc, llegué a casa, con muchas ganas de poder ofreceros mis últimas imágenes, impresiones y emociones de tan señalado día. Pero he aquí que tras formatear el equipo hace un par de semanas, no logramos dar con el programa de nuestro bluetooth, así que me era imposible pasar las fotografías de nuestros móviles al PC. Decidí esperar. El destino quería que esperase por alguna razón hasta poder informaros de todo. Decidí no publicar nada mientras.
Tras un lunes festivo en la Ciudad Condal, el martes llegó y con él apareció por casa una nueva mini pastilla bluetooth. De hecho es tan mini, que sopeso la posibilidad de ponerle un cascabel si no quiero que desaparezca cualquier día de éstos. Eso sí: funciona a las mil maravillas.
Y es precisamente gracias a esta espera, que, a continuación, puedo ofreceros un escrito que llenó mis ojos de lágrimas cuando mi amor de vidas me lo mostró. Texto originalmente catalán que hoy he querido traer hasta estas líneas, una vez traducido.
Aunque se publicó en el diario periquito "Blanc i Blau" la semana pasada, antes del domingo de despedida, no nos dimos cuenta de su publicación hasta anteayer. ¡Por algo debía esperar antes de editar mis vivencias en Montjuïc! Espero que os guste y os haga sonreir, aunque sea levemente.

"No lloraréis por mí"
(Carta del Estadio Olímpico a los pericos, por León Azuara)
Ya sé que no es un sentimiento correspondido, pero os echaré de menos, pericos. En los últimos doce años me he esforzado como no os podéis ni imaginar para que me vieseis como vuestro hogar. Sabía que no tenía nada que hacer. Primero fue el recuerdo del viejo Sarrià, que os robaron físicamente, pero no desapareció de vuestros corazones. Después llegó el proyecto de un nuevo estadio en Cornellà-El Prat, y entonces comprendí que mi sueño nunca se haría realidad.
Nada os puedo reprochar. Mis amos os han venido maltratando, del mismo modo que han hecho conmigo. Yo, que nací un lejano 1929, ya conozco lo que este Ayuntamiento tiene como concepto de amor al deporte y a los estadios. Sólo los Juegos Olímpicos de 1992 fueron capaces de resucitarme después de que me dejaran morir de asco en los años sesenta, setenta y ochenta. Y aún así, cuando oí el nombre del arquitecto que me remodelaba, un tal Gregotti, y que ya estaba haciendo un auténtico buñuelo con mi primo de Génova, pensé que mi destino tendría la misma fecha de caducidad que el fuego del pebetero.
Es por eso que, ya me perdonaréis, sentí alegría al oír que os veníais para acá. No me alegra ver la demolición de un estadio, y os puedo asegurar que las explosiones que acabaron con vuestro Sarrià me hicieron tanto daño como a vosotros. Yo ya las he sentido en cemento propio hace más de veinte años, y no me extrañaría que dentro de diez o quince vuelva a ver mi acta de defunción.
Me habéis hecho feliz. Sí, los Juegos fueron fantásticos, pero son quince días. Vosotros habéis estado aquí doce años, cada dos semanas. Habéis venido con lluvia, bajo la nieve o soportando el sol de la tarde en primavera. Esperaba estos días con ilusión, y desde aquí arriba os veía subir con vuestras camisetas, bufandas y banderas blanquiazules. Cuando llegaba el verano, sólo contaba los días que faltaban para la presentación del equipo en el Ciutat de Barcelona. No venía mucha gente, pero yo ya me sentía acompañado sólo con la limpieza que teníais que hacer de vuestros asientos, abandonados al polvo por la empresa que dice que me cuida.
Os puedo jurar de verdad que he hecho todo lo que he podido por que no tuvieseis un mal recuerdo de vuestra estancia aquí. Habéis sufrido sustos, y de los gordos, pero siempre con final feliz. Aún tiemblo, como muchos de vosotros, cuando recuerdo el gol de Coro y las dos Copas del Rey que se fueron forjando sobre mi césped. Aquellos goles de Posse al Madrid y de Pandiani, el gran Walter al Dépor!! Madre mía, aún estoy viendo a los jugadores pasear la Copa por el tartán de la pista de atletismo. Ah, y la UEFA de hace dos años, cuando Benfica o Werder Bremen se los llevaron de tres en tres. Dos Copas, una final UEFA y ningún descenso en doce años. Posiblemente la mejor media deportiva del Espanyol en 109 años de historia. Por no hablar de la fiestaza de vuestro Centenario. Cómo lo pasamos, pericos y pericas!!
Pese a todo ello, sé que no lloraréis por mí. Os iréis con la ilusión de estrenar nueva casa y yo me quedaré aquí en lo alto de la montaña como un trasto viejo, un regalo nunca pedido. Nadie guardará mi césped, ni las redes de las porterías. Sólo me queda la esperanza de que un día o una noche, acompañando a amigos que hagan turismo por Barcelona, o bien asistiendo a un concierto, miréis estas gradas i penséis en las cosas buenas que habéis vivido en ellas. Quizás entonces, con unos años más, la nostalgia de estos tiempos os haga valorarme un poco más que ahora. Principalmente porque seréis mayores.
Os quiero pedir solamente una cosa, un último deseo; a pesar de las proclamas e iniciativas minoritarias que os animan a destrozarme después del partido contra el Málaga, os ruego que no lo hagáis, que os despidáis con el mismo civismo que habéis demostrado en estos doce años. No caigáis en provocaciones, que muchos asientos estén en mal estado, que buena parte de las barras metálicas estén oxidadas, no es cosa vuestra. Si realmente queréis señalar al culpable de todo eso y de que yo nunca haya podido sentirme un estadio de fútbol, dejad que el Ajuntament, mi amo, cargue con la responsabilidad. La mejor y más creativa idea la ha dado un perico en los foros de internet. Llenarme de carteles de "Se alquila. Razón: Ajuntament de Barcelona". Que la vergüenza caiga definitivamente sobre todos aquellos que nos han menospreciado, a vosotros y a mí.
Adiós, pericos, adiós, españolistas. Os váis, pero siempre quedaréis en mi corazón. Cuando desde aquí arriba vea cómo se encienden las luces blanquiazules del nuevo estadio, allá en el Baix Llobregat, el silencio de mis gradas me golpeará, pero ojalá el viento del sur me traiga los gritos con los que celebréis vuestros goles, que sentiré como míos.
Aunque durante el domingo el calor fue intenso y lució el sol durante la mayor parte del encuentro, justo en el descanso las nubes decidieron unirse a mi emoción y los cielos, en forma de gotas, decidieron regar tu verde césped una vez más.
Hoy, desde estos humildes renglones sólo me resta volver a susurrarte...

Me habéis hecho feliz. Sí, los Juegos fueron fantásticos, pero son quince días. Vosotros habéis estado aquí doce años, cada dos semanas. Habéis venido con lluvia, bajo la nieve o soportando el sol de la tarde en primavera. Esperaba estos días con ilusión, y desde aquí arriba os veía subir con vuestras camisetas, bufandas y banderas blanquiazules. Cuando llegaba el verano, sólo contaba los días que faltaban para la presentación del equipo en el Ciutat de Barcelona. No venía mucha gente, pero yo ya me sentía acompañado sólo con la limpieza que teníais que hacer de vuestros asientos, abandonados al polvo por la empresa que dice que me cuida.
Pese a todo ello, sé que no lloraréis por mí. Os iréis con la ilusión de estrenar nueva casa y yo me quedaré aquí en lo alto de la montaña como un trasto viejo, un regalo nunca pedido. Nadie guardará mi césped, ni las redes de las porterías. Sólo me queda la esperanza de que un día o una noche, acompañando a amigos que hagan turismo por Barcelona, o bien asistiendo a un concierto, miréis estas gradas i penséis en las cosas buenas que habéis vivido en ellas. Quizás entonces, con unos años más, la nostalgia de estos tiempos os haga valorarme un poco más que ahora. Principalmente porque seréis mayores.
















































































































erremege dijo
Y ahora qué haremos los domingos?......buf.....que largo se nos va a hacer este verano.....pero bueno, vamos poco a poco, que apenas acaba de llegar....al menos por temperaturas, ya estamos a punto de ello......que sea leve mi niña.....me suena bien Pellegrini pa este madrid....todo lo que viene de River, suena a futbol del bueno, seguro que nos divertiremos....venga quién venga y esté quién esté.....besate castamente y que tengas buen día
3 Junio 2009 | 08:18 AM