¿HASTA DONDE TE TELETRANSPORTARÍAS EN ESTE PRECISO INSTANTE?
Pues sí, hoy me he levantado curiosona. Así que supón que te fuese posible trasladarte, en un instante, -sin maletas, sin esperas, sin retrasos, sin más gente a tu alrededor-, hasta un lugar lejano en el espacio: ¿a dónde te irías?
De hecho, puede que lo que te planteo no esté tan lejano en el tiempo porque la mecánica cuántica ya ha logrado teleportar las propiedades de un átomo a otro. Claro que un fotón no es una mosca ni mucho menos una persona adulta, pero sí que es cierto que, en las últimas décadas, el desarollo de la física cuántica -dedicada a explicar el comportamiento de la materia desde su más mínima concepción- ha registrado tal avance, que ha permitido a los investigadores llevar a la práctica, por fin, ideas que hasta hace poco eran pura ciencia ficción.
Según explicaba a la agencia EFE hace unas semanas el físico Antonio Acín - investigador ICREA y líder del grupo de Teoría de la información cuántica del Instituto de Ciencias Fotónicas-, entre estas nuevas aplicaciones destacan, por su potencial interés práctico, la computación y, precisamente, la teleportación cuántica.
Hasta el momento varios equipos europeos y norteamericanos han logrado teleportar la identidad cuántica de un fotón -partícula elemental de la que se compone la luz- a otro fotón distante a kilómetros, de un fotón a un átomo y de un átomo a otro átomo. El sistema se basa en transferir la identidad de una partícula a otra (una copia exacta y gemela de la anterior) ubicada en otro punto y que reproduce a distancia cualquier cambio que se produzca en la primera, como si fueran una sola, lo que permite el envío de datos o instrucciones.

Acín afirma que en esta demostración hay algo de esa "teletransportación clásica" como la que todos hemos visto alguna vez en el cine y con la que, al menos yo, he soñado miles de veces. "En la teleportación cuántica hay una trasferencia de un sitio a otro, sin que nada se propague, el estado de una partícula cuántica desaparece de un sitio y aparece en el otro, hay un cierto efecto a distancia", señala este investigador.
No obstante, advierte a los fanáticos de lo imposible de que, aunque hay ciertos paralelismos, éstos se quedan ahí: "hay cosas que no son lo mismo, porque no puede ser lo mismo", y afirma tajante que las leyes de la física no se pueden vulnerar así como así.
"La teleportación puede pasar un estado de un punto a otro, enviar información: un internet en donde los ordenadores serán cuánticos y lo que se envíe no será información convencional, sino bits codificados en partículas microscópicas", indica Acín.
De momento, la tecnología circunscribe la teleportación a elementos de menor tamaño que un par de átomos: "controlar un átomo, es complejo, aunque no tanto, pero si se hace con estructuras mayores se deben controlar todos sus átomos, y con que falle uno se rompe las correlaciones existentes entre ellos". Vamos, que como falle el mecanismo, nos teletransportan un ojo a Pekín, el otro a Viena, el trasero hacia Washington y los pies para El Cairo.
Por tanto, de momento y por muchos años preferiré embutirme en una salchicha metálica voladora. Claro que soñar es gratis, así que yo continuaré imaginando que, por un segundo, me asomo a mi adorado Lago Ranco chileno, sin que nadie lo note, a no ser yo mismita.
¿Y tú? ¿Hacia dónde sueñas con volar tú?












kilifa dijo
Yo me iria a una isla desierta, que no esté en nigún mapa, aunque deberiamos ir dos...jeje
Aunque con los sueños tambien voy, y como casi son relaes, pues me quedo con eso, no vaya a ser que me desintegren por el camino...jeje
besitos
27 Marzo 2009 | 07:57 AM