DE PE A PAM...
"No me lo creo", exclamó Penélope Cruz tras conseguir su dorada estatuilla. Y no es la única. Tampoco yo me creo que alguien como ella haya logrado alzarse con un Oscar, cuando verdaderas estrellas del celuloide de la talla de Joseph Cotten, Rita Hayworth, Maureen O'Hara, Edward G. Robinson, Robert Taylor, Greta Garbo, Kirk Douglas, Deborah Kerr, Gene Kelly, Howard Hawks, Stanley Kubrick, Sydney Lumet o Alfred Hitchcock no fueron, jamás, galardonados con este premio.
"Pe" nunca me ha llenado como actriz. Tampoco la catalogo como "un asquito", pero no sé, no me transmite como debiera. Siempre me deja esperando algo más y preguntándome: ¿ya está? Y eso que no se me caen los anillos al reconocer que su interpretación de Raimunda en "Volver" me sorprendió muy positivamente pese a que, también aquí, se me presentaba "blandita". Sobre todo si la comparamos con las magníficas actrices que la rodearon en dicha cinta. Si a todo lo anterior sumamos que no me es simpática, que no la encuentro atractiva y que para mí carece de carisma alguno...Pues eso: que no comprendo lo de su Oscar.
También es cierto que no he visto la película por la que ha arramblado con la mitad de los premios cinematográficos de este año. Pero es que, tras leer y escuchar las críticas de profesionales y amantes del cine, lo cierto es que se me quitaron las ganas hace ya muchos meses.
Puede que sea culpa de la apatía provocada por esta adelantada primavera que vivimos, desde hace días, por latitudes barcelonesas, pero ésta ha sido la primera vez en 25 años que no me ha interesado, ni lo más mínimo, la ceremonia hollywoodense. Lo que llama mucho mi atención, porque me considero una absoluta apasionada del séptimo arte. Mas, en esta ocasión, os aseguro que mi desinterés ha sido total.
En años anteriores, la noche de entrega de los Oscar, me la pasaba pegada al receptor de radio, a la pantalla de la tele y a mi propia quiniela, elaborada, previamente, tras haber ido al cine y haber disfrutado con, al menos, tres o cuatro de las cintas nominadas. Pues bien, en esta oportunidad, "na de na": paaaaaasssaaaaannnnndooooo del tema. Tan sólo me acerqué hasta el ordenador a eso de las 04 de la madrugada para ver si se lo habían dado a la chica de Alcobendas y cuando vi que así era, comenté en voz alta: "pues sí, al final Pe se lo ha llevado"...Y apagué todo el equipo mientras mi amor de vidas alucinaba. No sé si por el hecho del galardón en sí mismo o por causa de mi radical pasividad.
"¿Y cuándo aclarará esta mujer lo de la "Pam" que ha escrito en el título de este artículo?", puede que te estés preguntando. No, no se trata de Pamela Anderson, ni de ninguna otra señorita con nombre de sombrero de ala ancha. No.
Este "pam" no es otra cosa más que una onomatopeya de la caída que me pegué horas después, al rato de levantarme, tras recordar que no le había puesto la piedra mineral a mis tortugas, después de la limpieza y renovación de su piscinilla. Intenté salir disparada y, gracias a la zancadilla que me hizo un cable del ordenador, fui como "La caída del Imperio Romano" -ya que esto va de cine, citemos una magnífica peli-, pero de pronto, sin avisar y en un segundo.
Más o menos me quedé como Fidel, pero en la intimidad de mi alcoba. Tirada cuan larga soy -que tampoco es mucho- sobre los fríos azulejos, con la rodilla derecha machacada, el corazón al galope y el susto en el cuerpo. Y, de nuevo, mi reacción me ha llamado poderosamente la atencíón.
Siempre me he partido de risa -aun en el suelo-, cuando me he caído o me he levantado, sin más. Pero esta vez no. En cuanto me vi así, con mis ojos contemplando los oscuros bajos de la cama y observando cómo mi amor de vidas venía corriendo, preocupado, a ayudarme, rompí a llorar como una niña que tropieza, cae y que, en cuanto un adulto se acerca a levantarla, se pone a berrear como si se estuviese muriendo.
Durante unos segundos volví a ser la pequeña patosa que, inesperadamente, da con su cuerpo contra las losetas y requiere, con sus gemidos y lloros, ser el centro de atención, además de sentirse protegida, cuidada, abrazada y mimada por los que más la aman.
Llevo unos días notándome extremadamente sensible. Mucho más de lo ya habitual en mí.
Llevo varias jornadas mostrándome apática, decaída sin estar triste. Expectante e intranquila, presintiendo que algo malo va a suceder cerca mío, sin que llegue a afectarme de una manera directa.
Tal vez todo se reduzca a que me hago vieja y a que la premenopausia comienza a abrazarme, sin que yo misma la note de una forma consciente.
Quizás me sienta cansada de buscar y no encontrar, de intentar y no lograr, de extrañar y no poder abrazar.
O puede que, en realidad, los motivos se hallen, como dije mucho más arriba de este renglón, en la astenia primaveral que empieza a asomar de entre las ramas aún desnudas de los árboles de mi ventana, cuando contemplo el cielo azul y puedo mantenerme pegada al abierto cristal sin temblar, ni frotar mis manos.
Y esto está empezando. ¡No me queda nada!
Y tras la primavera, llegará el verano...Pobrecitos míos: ¡no os queda nada!




































































































parisbarna dijo
Ei hola!
Me alegro que se lo haya llevado ella, yo sí que vi la pelicula, la ví diferente y teniendo en cuensta que es de Woddy Allen, pues le ha tocado a ella. Aunque no he visto ninguna otra pelicula.
No te preocupes por las caídas, te has levantado, verdad? pues ya está, arriba!!
No me digas que la calor te afecta tanto, pero como? Yo que llevo ya unos días sin llevar tres capas de ropa, estoy mucho mejor.
Espero que haga una preciosa semana de frio... yo me voy fuera conque que disfrutes de tu clima favorito.
Buenas noches guapa, muaaaaaaaa!
24 Febrero 2009 | 01:21 AM