HOY OS LLEVO DE PASEO A UN LUGAR EXTRAORDINARIAMENTE MÁGICO:
Imagina un lugar donde hombres y tigres vivan en absoluta armonía. Visualízate a ti mismo/a abrazada a uno de esos gigantescos felinos, jugando con él, siente su calor, su poder, fíjate lo pequeño/a que pareces a su lado.
Imagina un espacio en el que toda suerte de animales vive en libertad. Visualízate a ti mismo/a acariciándoles, perdiéndote entre manadas de antílopes y de búfalos, yendo a tu aire, permitiéndoles olisquearte, lamerte.
Imagina una tierra en la que personas y animales se respetan, observan, admiran y conviven de igual a igual. Visualízate en el centro de ese oasis en el que no existen depredadores y cazados, donde, aunque nadie lo crea, no se producen peleas, accidentes, ni ataques.
¿Imaginas?...
¿A que sería maravilloso poder crear un sitio así?
¡Pues no imagines más!
¡Dicho lugar existe!
En la provincia tailandesa de Kanchanaburi, en un aislado paraje, existe uno de los más curiosos y sorprendentes templos que uno pueda imaginarse: situado a doscientos kilómetros al oeste de Bangkok, los monjes viven entre multitud de animales y allí, entre ellos, destacan los tigres que han ido recogiendo de la selva y que han adoptado los principios de la no violencia.
Esta singular convivencia y crianza comenzó hace cerca de diez años, cuando llegó al templo un cachorro de tigre que había sido herido por un cazador. Aunque murió a los pocos días, los monjes decidieron seguir con su labor compasiva hacia los animales, acogiéndolos y cuidándolos.
La mayor parte de ejemplares llegó hasta el templo con pocos meses de vida, ya que a sus progenitores les habían dado caza y vecinos de la zona los encontraban casualmente. Tras intentar hallar para ellos hogares que los acogiesen, siempre acababan llevándoles hasta el templo del bosque donde el abad fue acogiéndolos, por compasión y librándoles de una muerte más que segura.
El abad de Wat Pa Luangta Bua Yannasampanno, Phusit Khantidharo, dice que los diez tigres que se pasean libremente por el templo siguen los preceptos budistas, e insiste en que forman una gran familia, tigres y monjes. Pero lo mejor es que estos hombres no viven juntos sólo con tigres. No. También comparten su espacio con simios, caballos, búfalos, ciervos, cerdos y pavos reales, entre otros.
Quienes han tenido la suerte de visitar este "paraíso" dicen que en él se respira una tranquilidad y una paz encomiables, rodeados de multitud de animales, todos en total libertad, dentro de la gran extensión de terreno y jardines que rodean al templo.
Afirman que los animales se ven felices y conviviendo en perfecta armonía. Además, prácticamente todos han formado familias y han tenido preciosos cachorros, los cuales corretean, alegremente, cerca de sus padres.
Es en un lado de ese enorme complejo donde se halla la zona de los tigres.
Durante el día los tigres son conducidos a un cañón natural con un pequeño lago, para hacer ejercicio, jugar y, finalmente, tumbarse al sol. Por la noche son trasladados a sus jaulas por seguridad, sobre todo, del resto de animales. Esta es la única parte no idílica del templo, aunque es entendible y necesario que así sea.
Los tigres son tan pacíficos, que es casi como si hubiesen aceptado el Budismo reinante en todo el lugar como propia forma de existencia. De hecho siempre están presentes en las sesiones de meditación de los monjes y se sientan delante de ellos, como si fuesen sus maestros y gurús.
Incluso hay ocasiones en que los monjes han de entrenarlos para que los felinos no se olviden de luchar y no olviden su poderío físico ni pierdan sus capacidades naturales.
Los monjes consideran que los tigres no son otra cosa más que ex-budistas reencarnados que, en el pasado, vivieron en ese mismo lugar.
Por eso precisamente los alimentan a base de leche, cereales, galletas y carne, siempre hervida. De esta forma, las fieras desconocen el sabor y el olor que poseen la sangre y la carne cruda, hecho básico, según sus compañeros humanos, para conseguir una pacífica y perfecta convivencia.
La entrada al complejo gira alrededor de los 300 Baths (unos 6 Euros) y la recaudación va destinada, íntegramente, a la alimentación de los animales y a la creación de una isla artificial donde poder mantener a los tigres, durante la noche, en semilibertad.
Otro punto encomiable es la función social de este lugar, pues todos los animales que en él habitan han sido traídos enfermos, heridos o huérfanos por los habitantes de la zona, como dije más arriba. Lo cierto es que en las imágenes se les ve preciosos, fuertes, saludables, felices y alegres.
Sin embargo, lo que más me ha impresionado de todo es que cualquier visitante puede disfrutar del contacto con estos "bichitos". Y no me refiero a verlos de cerca tras una reja o de tenerlos a pocos metros de distancia, sino a poder jugar con ellos, a abrazarlos, a acariciarlos, a tirarte por los suelos junto a ellos. Y si no te lo crees, observa las siguientes imágenes:
Eso sí, antes de retozar con semejantes "gatitos" hay que haber firmado un documento eximiendo de toda responsabilidad a los monjes del Templo en caso de servir de merienda a uno de los tigretones. Una cosa es ser budista y otra tontito. Hasta el momento no ha habido accidente alguno con estos gigantescos ronroneadores.
Sin duda alguna, el Templo del Tigre, en Tailandia, es un lugar donde se ha formado un extraordinario vínculo entre hombres y animales. Un lugar mágico a donde me gustaría poder volar ahora mismo.
Espero que el viaje de hoy te haya gustado. Intentaré hacerte sonreir de nuevo en nuestras próximas aventuras viajeras virtuales...
(Muchas gracias, Teresa, por mostrarme este mágico lugar aunque sea on-line)
Ei hola!
Oooh un abrazo de un pequeño tigre, sería maravilloso!
Bueno me conformo con los gatitos, que ahora tampoco tengo!
Precioso post y dulce fondo de pantalla!
Un abrazo y feliz viernes!
Parisbarna, pues yo, pese a mi alergia a la saliva felina, no dudaría en abrazar a uno de estos bicharracos si lo veo relajadito y con buenas intenciones. Pero de los grandototes, jeje.
Besitos y feliz semana:).
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Yon Khauss, los "enemigos" lo son porque tienen intención de serlo. Entre animales no creo que exista esa intención, sino necesidades, impulsos y comportamientos debidos a sus distintas naturalezas.
Y sí, es un paraíso total.
Otro abrazo para ti:).
parisbarna dijo
Ei hola!
Oooh un abrazo de un pequeño tigre, sería maravilloso!
Bueno me conformo con los gatitos, que ahora tampoco tengo!
Precioso post y dulce fondo de pantalla!
Un abrazo y feliz viernes!
16 Enero 2009 | 01:02 AM