MIS TEXTOS AJENOS:
(...)"La comida terminó. El juez Wargrave se aclaró la voz, y en tono autoritario, dijo:
-Sería muy conveniente que nos reuniésemos dentro de media hora en el salón.
Todos aceptaron la idea. Vera apiló los platos y anunció:
-Voy a quitar la mesa y fregar la vajilla.
Lombard intervino:
-Lo llevaremos nosotros a la cocina.
-Muchas gracias.
Emily Brent se había levantado. Volvió a sentarse, exclamando:
-¡Oh! ¡Dios mío!
-¿Qué tiene usted, miss Brent? -preguntó el magistrado.
-Hubiese querido ayudar a mis Claythorne, pero no sé lo que me pasa. Me siento mareada.
-¡Mareo! -repitió el doctor, acercándose a ella-. No es nada extraordinario, es la reacción de la comida. Voy a darle alguna cosa para que se le pase...
-¡No! La palabra salió de su boca como una bala que hace explosión.
Todos se desconcertaron. El doctor enrojeció. La cara de la solterona retrataba claramente su miedo y sus sospechas. El doctor Armstrong replicó con voz fría:
-Como usted guste, miss.
-No quiero tomar nada, nada enteramente. Me quedaré sentada aquí, tranquila, hasta que este malestar me pase.
Terminando de quitar la mesa, Blove, galantemente, dijo a Vera:
-Miss Claythorne, yo soy un hombre de conciencia y si lo desea la ayudaré muy a gusto.
Sonriente contestó:
-Como quiera usted.
Emily Brent quedó, pues, sola en el comedor. Desde la cocina le llegaban los ruidos de la vajilla.
La sensación de mareo le desaparecía poco a poco. Sentía una dulce lasitud, como si quisiera dormirse. Los oídos le zumbaban... ¿O era en la habitación? ¡Ah! ¡Si es una abeja...! La veía en el cristal de la ventana. ¿Qué había dicho Vera esta mañana acerca de las abejas...? De
las abejas y de la miel.
Alguien se encontraba en la habitación... una persona... con el traje mojado... Beatriz Taylor saliendo del agua...Si Emily volviera la cabeza la vería... Pero le era imposible moverla. ¿Y si llamase? Pero... igualmente, imposible llamar... No había nadie en la casa, estaba absolutamente sola en la casa...

Percibió un ruido de pasos... unos pasos pesados que se deslizaban tras ella. El paso vacilante de la ahogada... un olor húmedo sentíase... en el cristal, la abeja zumbaba..."(...)
(Texto perteneciente a "Diez Negritos", obra de Agatha Christie)



































































































mariajesus dijo
Que texto más bonito Clíto, es tuyo. Si tiene segunda parte me gustaría leerlo, haber como termina. Que pasó con la ahogada, como acaba? quiero leerlo...
Un besito
9 Enero 2009 | 12:48 PM