SE ACABARON LAS FIESTAS...
Se acabaron las fiestas y, con ellas, llegó el orden, de nuevo.
Atrás quedaron las comilonas y las luces parpadeantes. Otra vez, como cada enero, bolas y figuras, árbol y portal han corrido a descansar hasta lo más oscuro del armario, después de tanto ajetreo.
Terminó la Navidad y, con su triste final, regreso a mis escritos y a mis paseos.
La báscula me escupe que han sido cuatro los kilos que se han añadido a mis lorzas y lo cierto es que ya empezaba a cansarme de tanto festín y de tanto engullir calóricos alimentos.
Hoy me esperarán ocho kilómetros -para empezar- de meditación, sudor y esfuerzo. Quiero, en dos meses, ponerme en mis diarios y acostumbrados 12-13 kilómetros de "trote cochinero".
Se despidió el 2008 entre crisis económicas y absoluto desconcierto.
Como antes de las fiestas, me transformaré en una perspicaz y atenta espía inmobiliaria para ver si doy pronto con la casa de nuestros sueños. Sé que anda ahí fuera, en mi islita amada, preciosa y silente, esperando nuestros pasos y nuestros besos. Ojalá los cielos me lleven pronto hasta tus muros y logremos, unidos, hacer realidad el ensueño.
Finalizó mi mes anual sin horarios, ni obligaciones, mes de dar rienda suelta al deseo. Ahora volverá a poseerme la incansable, responsable, exigente, inconformista, sacrificada, meticulosa, previsora, trabajadora y sana mujer escribiente en que decidí convertirme hace ya unos cuantos años, cuando la niña que siempre seré prefirió compartirse con ella a habitar, en absoluta soledad, mis más recónditos adentros.

Comienza el 2009 y nos quedan doce meses por delante que llenar de vivencias y que compartir con los nuestros.
Empieza un nuevo año y con él intentamos remontar la cuesta que culmine en el llano de la tranquila y serena rutina vital, a través de la costumbre y del esfuerzo.
Nos saludan nuevas ilusiones irreconocibles aún, acompañadas de novedosas esperanzas y de incontables sorpresas que nos harán suyos cuando, en ese instante mágico e irrepetible, las descubramos con los ojos bien abiertos.
Nace el mes de enero y lo hace homenajeando mi mirada, como si intentase hacer memoria de las fiestas ya acabadas y del diciembre ya muerto.
Naces, mes de enero, ofreciéndome un manto de nívea sonrisa que me traslada hasta la primera línea de un recién parido cuento.









































































































Anto dijo
Saludos clito, y que este año sea para ti el mejor o mas bueno o lo mas importante que te de buena salud, guapa un abrazo chao
8 Enero 2009 | 01:08 AM