24 de DICIEMBRE...

La Navidad, tal y como la conocemos hoy, es una creación del siglo XIX. En esas épocas, el árbol de navidad, originario de zonas germanas, se extendió por otras áreas de Europa y América, los villancicos fueron recuperados y se compusieron muchos nuevos. De hecho, la costumbre de cantar villancicos, aunque de antiguos orígenes, procede, fundamentalmente, del siglo XIX.
Por su parte, las tarjetas de navidad no empezaron a utilizarse hasta la década de 1870, aunque la primera de ellas se imprimió en Londres en 1846.
Con respecto al tradicional abeto navideño, los romanos fueron los primeros en decorar sus árboles para cada una de sus celebraciones. Más tarde, este hábito se trasladó al norte de Europa. Por eso los árboles que se eligen para ser decorados son, precisamente, pinos o abetos típicos de esa zona y se cubren con guirnaldas plateadas simulando la nieve que abunda en el hemisferio norte en diciembre.
También existe una leyenda que dice que en la antigua Germania del siglo VII, un monje misionero inglés taló en Nochebuena un roble que era usado en las fiestas paganas para ofrecer sacrificios humanos. Y en ese sitio, creció un abeto. Esta especie fue tomada, después, como símbolo del cristianismo.
En cuanto a la familiar imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención estadounidense, también de esos años, aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda, en parte, de San Nicolás y de una jovial figura medieval: el espíritu de Navidad.

Santa Claus, Father Christmas, Sinterklaas, Papá Noel, Baboo Natale, Pere Noel... Muchos son los nombres que recibe este personaje que cada Nochebuena recorre el planeta repartiendo regalos a los niños. Pero el único Papá Noel de carne y hueso del que se tienen noticias vivió en el siglo IV de la era cristiana, en los valles de Lycia, en Asia Menor. Se llamaba Nicolás y fue una de las figuras más veneradas por los cristianos de Oriente y Occidente durante toda la Edad Media.
Parece ser que Nicolás de Bari nació en una familia acomodada de comerciantes y que, tras la muerte de sus padres por culpa de la peste, conmovido por el desastre, repartió su herencia entre la muchedumbre asustada que había sobrevivido a la catástrofe. Luego se puso en camino hacia Myra (Turquía), en busca de su tío que era el obispo del lugar.
Según cuenta la leyenda, tras la muerte de su tío, los sacerdotes de la zona, al no ponerse de acuerdo sobre quién sería su sucesor, decidieron elegir al primer cristiano que pusiera los pies en la iglesia y, así, Nicolás se convirtió en obispo de Myra.
La tradición de San Nicolás llevando los regalos en la Nochebuena se expandió por Europa durante el siglo XII, mezclándose con otras celebraciones. De esta manera, desde mediados del siglo XIII, San Nicolás repartía los regalos y juguetes durante la noche del 5 al 6 de diciembre, pero tras la Contra-Reforma católica (1545-1563), surgió otro personaje, Christkind, el niño Jesús, que repartiría regalos en el día de Navidad. El avance de la tradición de los regalos del niño Jesús, forzó a que San Nicolás pasara a entregar sus regalos el día 25. Posteriormente, la adorable misión de repartir regalos a los niños en Navidad fue adoptada por toda Europa.
Su figura fue creciendo de tal modo que se convirtió en santo patrón de Grecia y Rusia y en toda Europa se alzaron templos en su nombre. Incluso, en 1807, unos navegantes italianos secuestraron sus restos a los musulmanes y se los llevaron a Bari, donde todavía permanecen.
Hasta que el escritor Clement Moore lo imaginó en un trineo tirado por ocho renos, Papá Noel repartía sus regalos a pie, o montado en un caballo.
Fue dibujado por primera vez en 1931 por Coca-Cola, a quien le debe su actual aspecto. Esta empresa le encargó a Habdon Sundblom, que remodelara el Santa Claus de Thomas Nast, para la campaña publicitaria de Navidad de ese año. Así creó un Santa Claus más alto, todavía más gordinflón, aunque más simpático, con un rostro bonachón, de ojos pícaros, chispeantes y amigables, con pelo blanco y larga barba y bigote, también blancos, sedosos y agradables. La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco, que son los de la compañía, pero su traje se hizo más lujoso y atractivo.











deseosinfin dijo
Hola Cli..
Muy interesante la historia que nos cuentas..y muy lindo adornado tu blog para la ocasión..si hubiera premio te daria el premio ganador..!!!!!
Te deseo unas lindas fiestas!!!...y un 2009 lleno de nuevas emociones y ganas de vivir y disfrutar ..como se que tienes y nos das..
Besotes sin fin...
24 Diciembre 2008 | 01:27 AM