...Y con él se despereza mi mes favorito del año.
Llega diciembre y despido a un noviembre desilusionante, gris y aburrido. Llegan las últimas semanas de este 2008 y un año más a punto está de caer sobre esta maltrecha espalda mía, que cada día me duele más por esa precisa zona en la que pierde su propio nombre.
Llega diciembre y las noches se visten de luces tras dejar atrás una gélida tarde de domingo futbolera. "¡Hasta los h...!, ¡estamos hasta los h...!", gritábamos una y otra vez desde las heladas gradas del olímpico, mientras los pañuelos blancos despedían a un Tintín Márquez que, a la hora de escribir estas líneas, acaba de ser destituído de su puesto: ojalá se cumplan los oráculos que predicen la llegada de un personalísimo Luis Fernández y de un querido Pochettino -eterno perico- como segundo del "machote".
Llega diciembre y lo comienzo en soledad, tras que mi amor de vidas se haya visto obligado a incorporarse a su trabajo, de modo urgente, cuando ya teníamos la mesa casi puesta y la cena a punto de rechupete. Las papas arrugadas descansan en el caldero, las ensaladas reposan, calladas. Mis tripas vuelven a recordarme que soy una hambrienta infinita.
Llega diciembre y se avecinan cariñosos reencuentros, nostalgias imposibles de desterrar, compras, comilonas, viajes que disfrutar, ilusiones por y para compartir e imprevistos enfados cuando las luces del árbol no se enciendan o Rocky salga huyendo hacia su sofá-hogar, mientras arrastra una brillante guirnalda entre sus fauces.
Llega diciembre y los mazapanes nos devolverán hasta la soñada y casi olvidada carcajada infantil. Sonrisas y sueños que muchos se empeñan en expulsar de sí mismos a medida que crecen, pensando que dicho destierro les transforma en los más perfectos adultos. Sueños y sonrisas que me empeño en continuar viviendo y haciendo míos en cada amanecer y al abrigarme entre las sábanas, en la madrugada de una vida, ya, en medianías.
Llega diciembre y la lluvia me ancla a botas y botines que tanto me gustan y que tan poco me canso de calzar. Los vientos polares me visten con medias, abrigos y bufandas que tanto extraño en otras épocas y que jamás me cansaría de llevar: ¿podré algún día hacer realidad esa quimera actual de vivir en un constante otoño-invierno?
Vuelvo a desperezarme, bostezo y una lágrima que suplica descanso recorre mi mejilla derecha. No pienso dormir ahora. ¡Hay tanto que vivir!...
...Y llegó diciembre.








interesante... pero prefiero octubreel mes de Halloween, de la fantasía, de la irrealidad y de los caramelos... además, es hermoso caminar en una tade lluviosa de octubre... ciao
Y llegó diciembre....y como bien pedías....cayo Tintín....que venga Asterix....jejeje....lo peor lo de Tamudo...y del Madrid...del Madrid mejor no hablar...pero bueno....puxa sporting....y a partir de ahora parriba pericos!!!!!
Se me olviaba darte este beso para que tengas un buen inicio de semana
Y llegó Diciembre y cayó Tintín... ¡A la .... calle! Pues Preciosa, no me gusta nada Luís Fernández, una vez valió, pero soy de los que piensan que segundas partes nunca fueron buenas...
Ojala me equivoque, pero pinta muy mal todo esto...
¡¡Besitos!! Y mejorate de esa espalda...
Ei hola!
A disfrutar de lo que más te gusta... este mes, yo me quedo con las luces que alumbran las calles, y el frio que hace te lo envio todooo!!
Y me voy a buscar información del Español, porque veo que estos cambios van a ser muy emocionantes!!
Un abrazo!