MIS TEXTOS AJENOS:
(...)"Irónico en lo accesorio y fiel en lo esencial, desdeñando explicar cómo descubrió el hecho y prolijo en narrar el pretendido hundimiento de su fidelidad a los famosos principios del Movimiento, Luys Ros dedicarla luego dos folios a la escena atroz que tuvo con Olvido al regresar de Madrid. Lanzada frontal, caída en la depresión. Y el pacto: ella se comprometía a no volver a ver a Juan Antonio a cambio de que él no la abandonara con el niño pequeño y olvidara por un tiempo aquellos escrúpulos banales acerca del Régimen, su desencanto político. Perfecto: o sea que, en el fondo, ya en el cuarenta y cinco se hallaba moralmente despegado del sistema, pero no rompió formalmente por causa de Olvido. Vale, vale. Adjetivar mejor, sin resentimiento.
Al anochecer Luys Ros bajó a la cocina y encontró jamón dulce en la nevera. De regreso, al pasar ante el cuarto de Mariana, vio en la penumbra a ésta sentada en la cama, embutiendo la cabeza y los brazos en una camiseta incolora y leve como una tela de araña. Se paró en el umbral.
-Presente. ¿Querías algo? -dijo ella con sorna.
Con la camiseta enrollada en los hombros se había inmovilizado mirándole. Tiró de la tela y rebrincaron los pezones. Luys Ros oyó un carraspeo en la sombra y el chirrido de la aguja en el disco. Un joven alto, de movimientos felinos y lacios cabellos grasientos, se incorporó pesadamente en el rincón más oscuro, apagó el tocadiscos y se deslizó fuera del cuarto hasta alcanzar la puerta de la calle, que cerró tras de sí con fuerza.
-Lo siento, no sabía...
-No importa -dijo Mariana-. ¿Has terminado por hoy con tu melindroso descargo de conciencia? Me tienes harta, tío, harta me tienes.
Sonreía entre la tupida maraña de pelo rizado, sucio de arena.
-¿Quieres que te sirva una copa -añadió sin mirarle- o prefieres que te haga una paja?
Su risa tabacosa acabó en tos. Aparentando indiferencia, Luys Ros entró sonriendo sin ganas y se sirvió un whisky.
-En fin -murmuró cabizbajo.
-Dios sabe con qué tenebrosas ideas de venganza escribes ese libro -dijo Mariana-. Me das miedo, pobre unidad de destino…
-Querida niña de lengua viperina -recitó Luys Ros-, sólo me interesa evocar mi infancia, porque ya soy viejo. Deberías saber que detrás del supuesto huracán de intenciones de unas memorias, suele silbar el viento perdido de la niñez más común y corriente.
-Un farsante bien parido -seguía sonriendo ella-, eso es lo que eres. Dime, ¿por qué no te gusto?(...)"
(Texto perteneciente a "Parabellum", obra de Juan Marsé, Premio Cervantes 2008)









feos dijo
Buenas Clito:
Pásate por mi blog, que tienes un regalito para ti.
Bsos.
28 Noviembre 2008 | 09:21 AM