Creo que, al fin, los bicharracos que pululan aún por este ordenador se han retirado a descansar un rato y me van a permitir traeros una entrevista que publicó hace unos días la versión digital del diario "El Mundo".
Tuve muchas dudas sobre si debía hacerla pública, también desde este espacio, por tratarse del íntimo y diario sufrimiento de una mujer anónima. De hecho, me sentí obligada a consultarlo con mi amor de vidas y, finalmente, ambos decidimos que Fide, la protagonista de esta historia, merece que todos aprendamos de sus vivencias y de su realidad existencial.
En una sociedad como la nuestra, en la que llegamos a obsesionarnos y a ser infelices por culpa de pesar más o menos de lo que imponen las modas de hoy, porque la calva no cesa de crecer, porque nos vemos obligados a llevar gafas o porque nuestra nariz es demasiado curvada, personas como Fide me suponen una clara lección, un fantástico ejemplo de lucha y de ganas por seguir y un impulso claro para disfrutar de lo que soy, de lo que se me ha dado, de quienes me rodean, de lo que tengo y de como soy.
Sin más, os dejo con ella. Os aseguro que esta lectura es de las que valen, realmente, la pena.
"PORFIRIA DE GÜNTHER"
El mal se presentó a los seis meses y se quedó para cebarse. Crece despacio, con virulencia, y de vez en cuando golpea crudo. La industria farmacéutica no da respuestas. Pero ella las busca igual. Preside una asociación de discapacitados, trabaja de administrativa en una compañía de seguros y ama las cosas pequeñas de existir. Se llama Fide Mirón, una mujer completa. Esta lección de vida es gratis.
Tiene arrestos de sobra, pero esta historia comienza con un empujón. Se lo dio un médico del Hospital 12 de Octubre: "Sal y que te vean, porque no creen que existas".
Así que aquí tienen a Fide con la única misión de evidenciar que existe, que la medicina no venga luego diciendo que Fide no es. Así que aquí tienen a Fide siendo, que no espera un reportaje de esos que hacen llorar con musiquita de fondo. Que espera que le aguanten la mirada y conozcan, sólo conozcan. "Sal, porque no creen que existas"...
Existe, vaya que existe. Desde hace 34 otoños. En la foto en sepia de su álbum está sentadita en un barreño, con poco más de un año, regordeta y desnuda, intacta aún, mirando a la cámara como esperando que llegue algún hermano gracioso y le eche un cubo de agua por encima. La foto en color de arriba es de este mes, en su casa alicantina de Ibi. Entre una imagen y otra hay un incendio lento y devastador, una enfermedad rara denominada porfiria eritropoyética de Günther que, a pesar de su saña, no le va a robar las sonrisas al álbum.
"Tienes dos opciones. O te quedas en casa llorando o sales. Elegí la segunda. No sé si es la más inteligente, pero es la que me apetece porque la vida son muchas cosas. Tengo ilusión por la vida. Cada día es único, diferente, irrepetible...".
-Bueno, ¿te parece entonces que hagamos el reportaje?
-Fíjate, podría decirte que no. Porque a mí no me va a servir para nada. La solución no creo que me llegue. Pero creo que tengo que dar la cara por la gente que viene detrás.
«Yo no conoceré la solución. Pero tengo que dar la cara por la gente que viene detrás de mí»
Fue a los seis meses de vida de Fide cuando la porfiria se presentó en la familia como esos golpes de aire que hacen abombarse las cortinas, algo invisible que entra. Los pañales de la cría delataban orinas rojizas; las manos se empezaron a ampollar sin más. Estaban en Almería y era verano de castillos en el aire y en la arena. Las primeras vacaciones de la niña. Buenos días, porfiria.
"Después de meses de pruebas, cuando a mis padres les dijeron lo que tenía, se les cayó el mundo encima. Luego vino el silencio, el no saber nada, apenas hay información. Y la pregunta: '¿Y ahora qué?'".
Ahora qué. Ahora sabe Fide, como Sócrates, que sólo sabe que nada sabe: una enfermedad hereditaria con dolorosas erosiones, en ocasiones con anemia y lesiones en los ojos, con destrucciones óseas y cartilaginosas, sobre todo en rostro y manos, mutilante. Y que te marca a hierro candente de por vida.
"Ir al colegio no fue fácil. Iba a otro ritmo, me pasaba trimestres sin ir por los dolores, a lo mejor estaba seis u ocho meses casi sin poder andar, por lo que dejé de estudiar al acabar EGB", evoca esta empleada de seguros. "Recuerdo que cuando tenía cuatro o cinco años conservaba las manos aún y la cara perfecta. Esto es muy lento. Te aparecen heridas y más heridas. No salía al recreo por no caerme, porque con las heridas vas perdiendo carne que no se recupera. En el mundo había chinos, bajos, negros, gordos... Pues yo era así, diferente".
La vida consistía en la transfusión quincenal de sangre de papá, en una sorpresa a cada mes en el espejo y en una sensación de ir sola en un bote, no se sabe dónde, en mitad de un océano negro con fauces de cuchillo. Cuando Fide tenía nueve años, su padre murió en un accidente.
Fide creció de golpe entonces y, al día de hoy, le da a los remos con la madre, ambas conviviendo juntas en casa. A ver si se ve algún faro y se arrima una a puerto... Hubo un tiempo en que se habló del trasplante de médula como posible salida; hubo otro tiempo en que lo intentó con los injertos ("ningún médico quiere tocarme por miedo, mi piel cicatriza muy mal"); y ahora asoma un resol tibio por Francia con la terapia génica. Ultimas noticias: las investigaciones de los doctores Verneuil y Ged en Burdeos han paralizado el mal en ratones.
"Hace 10 años vi que no tenía respuestas. Los médicos me decían que no había dinero para investigar. Así que me puse yo misma a buscar a otros enfermos: he localizado a dos", cuenta. "Tengo la sensación de vivir de prestado. Ahora estoy en una buena etapa, pero creo que en cualquier momento la enfermedad puede pegar un pelotazo y esto no haya quien lo pare. Vives con ese miedo. No se sabe cuánto vivimos, creo que soy la que tiene más edad".
-A mí lo que más me interesa es parar el dolor.
-¿Tanto duele, Fide?
-Para que te hagas una idea es como si se te tuviera que caer un dedo o un trozo de cara a base de puro dolor. Es insoportable.
Andamos por Alicante y las calles se abren como mares tocados por la vara de Moisés. Cuando todo es normal, ella es invisible.
Pasó una noche de copas en que iba con su panda de toda la vida. Un advenedizo interpeló a un amigo muy amigo de Fide.
-¿A qué chica? -bailando.
-A ésa -señalando hacia ellas.
-Perdona, ¿pero de qué chica me hablas? -no cayendo.
-A ésa de ahí mismo.
-Ahhhh, ¿a Fide? Naaaa.
"Hay gente que cambia de asiento para no estar a mi lado. Pero ¿quién tiene el problema? ¿Esa persona o yo? Él, que es el que no se sienta. Yo soy normal, la que es rara es mi enfermedad".
Pasó un día cualquiera de hace años en Barcelona. Fide iba paseando. Un grupo de adolescentes la vio pasar, hubo golpes cómplices de codo, y decidieron seguirla como al divertimento del día. "Generalmente no me importa que me vean, pero ese día me dije: 'Pues os lo vais a tener que currar'. Les hice recorrerse media ciudad detrás de mí, les hice meterse en el metro. Al final me giré y les dije: 'Vaya estupidez la vuestra. Chicas, tenéis la cabeza no sólo para recogeros el pelo en un moño'".
«Hay gente que cambia de asiento al verme. ¿Quién tiene el problema? ¿El que no quiere sentarse o yo?»
Queda claro que ella es después de todas estas líneas. A los médicos Fide les pide entonces que no digan aquello de "no se puede hacer nada". A los políticos, que se dignen en impulsar la investigación como si este mal hubiera tocado en su familia. A la gente de la calle, que se comporte como gente normal.
"Después de todo he aprendido a dar amor sin esperar, a disfrutar con los buenos momentos, a estar donde debo estar y a aprovechar cada nueva experiencia", escribe en un dossier que nos envía y que se titula ¿Quién soy yo?
Esta historia empezaba con un empujón y termina con otro. Desde luego que es la frase aquélla de papá, cuando tocaba levantarse y salir al colegio, la única medicina que de momento sirve: "Venga, hija, mirada alta y a ser fuerte".
Pues eso. No le has podido hacer más caso, Fide.








Totalmente de acuerdo con la positividad de este ser, que maravilloso en el fondo y por su aspecto todos tendemos a rechazarla, me cuesta trabajo mirarla a la cara, pero interiormente me he sentido muy mal. Que mal me siento Clito.......
Como una enfermedad puede acabar con una persona y minar su imagen externa. Hoy en día nos fijamos mucho en lo que reflejamos a los demás, esta sociedad de consumo, nos hace sentirno más guapitos, con mejores, cara, con mejor pelo. etc.
Hoy lloro, lloro y lloro de rabia, por esta chica, y otras como ella, y pido a todos que al menos seamos un poco congruente con nosotros mismo y veamos a estos seres como personas con sus sentimientos, sus ideales de vida, y con sus ilusiones, que no debemos ninguno señalar con el dedo para hacerles truncar su vida.
Gracias Clito y muchos besos para FIDE y mi mejor energía positiva para que pueda superar tanta negatividad a su alrededor.
-Alma Feliz y Libre -
Realmente son una putada estas enfermedades "raras" de las que apenas se tiene conocimiento y en las que lamentablemente se investiga bien poco....esto me demuestra lo poco que somos los seres humanos, lo débiles que nos encontramos ante una enfermedad como esta....
Salgo impactado del blog hoy...
Aún así te dejo un beso
Esta mujer me parece realmente valiente. Seguir adelante. Seguro que tiene altibajos. Pero siempre tirando adelante.
Y efectivamente, estos casos de enfermedares raras impactan un montón. Me acuerdo todavía el caso de un niño que leí, que no sentía nada, ni dolor ni nada. Se podía romper un brazo, quemar, etc. Que el no padecía nada. Pero los efectos físicos ahi estaban. Imaginaros en un niño.
Impactante, de verdad.
Saludos, beber
Y lo de beber es que se me ha ido la pinza y sin querer se me ha mezclado otro texto, jajaja.
Saludos
Espero que algún día este tipo de enfermedades raras puedan recibir fondos para estudiarlas y curarlas o mejorar su calidad de vida.
Creo que la fuerza de esta mujer, mueve montañas, si lee esto, quiero que sepas que eres una triunfadora, no dejes nunca que tu enfermedad pueda contigo, ni que nadie te diga algo que no quieres oir, tu puedes...
Espero de verdad que encuentren alguna solucion y puedas curarte,un abrazo Fide.
Clito, gracias por la entrevista, besos, Mireya.
HOLA CLITO
eso de que la fea es su enfermedad, me parece ademas de brillante , muy justo.
besos
chema
Hola
Que duro tiene que ser vivir con esa enfermedad y más cuando se trata de tu físico que es en lo primero que nos fijamos y no en cómo es la persona. Deseo que algún día se puedan solucionar ese tipo y otras enfermedades.
Gracias por el comentario que has realizado en mi blog. Como verás no quito el comentario tan obsceno que me han puesto, me ha puesto cinco, porque entonces no pararía. Es mejor no hacer caso y que se canse.
Besos
Ojalá esta enfermedad desapareciese y, le diese la libertad que esta persona debería tener por derecho. Salir a la calle, ir a todas partes sin que nadie le mire extraño... Le envío desde mi alma un beso.
Hola Clítoris preciosa! Espero que ya estes mejor de aquella dolencia que tenías, y haber si te desaces del troyano de mier..;
Enhorabuena por tu blog, te deseo mucha suerte. Y te mando un millón de besos y...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Te he votado en diseño!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Hasta luego hadita verde!
¡¡¡Sólo nos queda luchar¡¡¡ y si es todos juntos, mejor¡¡¡¡
un abrazo
Juanfran, me has dejado preocupada. No sé si sólo te ha entristecido la situación de Fide o si te sucede algo más. Luego me daré un garbeo por tu blog a ver qué tal sigue esa alma bonita, grande, libre y única.
Hace años un conocido mío al que admiraba mucho y que sufría de ceguera me decía que la superficialidad mundana se acabaría si todos nos convirtiésemos en invidentes. ¡Cuánta razón tenía!
Gracias a ti, mi niño. Gracias y felicidades por ser como eres.
Un fuerte abrazo:).
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Erremege, biológicamente hablando no somos gran cosa. No al menos más que una vaca, un gorrión o una mosca.
Besos:).
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Feos, también yo conozco el caso del niño que dices. Hace poco, en la madrugada de un sábado, casualmente di con un documental de la BBC en el que se narraba la vida y la muerte de uno de estos seres humanos que sufren enfermedades raras.
En esta ocasión se trataba de un chico de treinta y muchos al que el más mínimo roce sobre su piel le formaba heridas y llagas que no cicatrizaban. El pobre sufría de dolores terribles porque todo su cuerpo estaba en carne viva...Y luego nos quejamos y angustiamos por unos michelines, una papada o una calvita.:(
En cuanto a lo del "beber", jeje: "pa muestra un botón";).
Besitos:):
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Política-Y-Opinión, ¡cuánto tiempo! Te hacía entre sedimentos cretácicos;):
Ojalá lo que dices llegue pronto.
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Mirreya, gracias a ti por visitarme, por tus palabras y comentarios y por esa sensibilidad que denotas.
Un besito, guapa:).
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Cierto, Poesimista: brillante, justo, inteligente, real y "diferente".
Besos.
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Lo-que-hay, como tú, siempre que me visita un troll, le dejo hacer mientras no se meta con el resto de usuarios. Que me pongan a mí de todo menos de bonita, "me la refanfinfla", jejeje. Hago caso omiso y, de ese modo, se cansan rapidito y se largan hacia otro que caiga en su necesidad enfermiza de notoriedad.
No esperaba menos de ti;).
Besitos y paciencia:).
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María Jesús, somos tan ciegos que no vemos más allá de las formas materiales. El que eluda a Fide o a cualquiera por su apariencia física se empobrece a sí mismo al perderse a otros seres de los que puede aprender muchísimo y, también, al limitar su propia capacidad de entregarse a los demás. ¡Ellos/as se lo pierden!;).
En cuanto a mí, ¡me hago vieja! Jejejeje. Este otoño lo he comenzado no con muy buen pie y a la lumbalgia se me han unido otras cositas varias menores que irán pasando poco a poco. Eso sí, mi amor de vidas aniquiló a los bichos cibernéticos del todo y este ordenata vuelve a ir como la seda, jiji.
A ver si contesto unos cuantos correos que tengo pendientes;).
Un abrazo y feliz semana:).
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Rollero, para luchar en grupo, antes hay que saber vencerse a sí mismo;).
Otro abrazo para ti:):