EL VIDEO DEL DOMINGO:
No he podido obviar tu muerte, "ojos azules" y me he visto obligada -cosa que me resulta un triste placer en casos como éste- a romper mi orden de publicación para rendirte mi humilde homenaje.
Crecí entre el hogar familiar, el cole de monjas, mis clases de ballet, los juegos en el patio y en el parque, mis paseos por Las Ramblas y mi siempre amada oscuridad del cine.
Tuve la suerte de nacer en el seno de una familia enamorada de la lectura y del cine y así fue como te descubrí: chispeante, fanfarrón, simpático, carismático, seductor, guapo y elegante, abarcando con tu sola presencia hasta el más mínimo rincón de las grandes pantallas de antes.
De todos modos, ya sabes que, aunque siempre te he encontrado rayando la perfección estética, nunca me atrajiste como hombre. Eso sí, como actor, me gustabas bastante -pese a que tampoco te ubicaba entre los más grandes- y, como persona, tu vida me encantaba.
No tiene que ser fácil para ninguno de los componentes de una pareja el permanecer juntos durante más de medio siglo. No somos perfectos y, por tanto, tu matrimonio con tu adorada Joanne, tampoco debe de haberlo sido y, sin embargo, ambos elegístéis continuar al lado del otro hasta el final, hasta ayer sábado 27 de septiembre.

A eso lo llamo yo, AMOR con mayúsculas. Porque el AMOR está por encima de la pasión, de la necesidad, del deseo y del temor.
AMAR supone darte a alguien sin más, tal y como eres, con las virtudes propias y con los muchos defectos.
AMAR supone no concebir tus días sin la presencia del ser AMADO en tu vida.
AMAR supone perdonar, ser paciente, saber esperar, comprender, callar, olvidar y cuidar y, estoy segura, de que, todo esto, ambos lo sabíais a la perfección y, por eso, llegásteis juntos, de la mano, hasta hace unas horas.
Esta noche, mientras aún retumban los ecos del fútbol en mis tímpanos, igual que rugían en los tuyos los veloces motores automovilísticos, vuelvo a sentirme como dos hombres compartiendo un destino, mientras espero ese golpe de suerte, agazapada, como una gata, sobre el ardiente tejado de cinc.
Finaliza ya un largo y cálido verano y los vividores comienzan a despedirse de los dulces pájaros de juventud que no han querido caer en las llamas colosales de quienes tanto se obsesionan por el color del dinero.

Tal vez tu última locura haya sido lanzarnos una botella sin mensaje, al caer el sol porque, sin un pelo de tonto, has decidido dar el gran salto final, discretamente, entre los tuyos, como siempre quisiste, viviste y demostraste.
Gracias por tantos buenos ratos como me regalaste. Gracias por otorgarme tantas risas y emociones vividas. Gracias por hacerme soñar en la oscuridad. Gracias por hacerme viajar sin moverme del sitio.
Gracias por tu trabajo, tu buen hacer, tu clase, tu educación y tu magnífico ejemplo al saber envejecer tan bien.
Hasta siempre, "ojos azules", que te vaya bonito y descanses en paz.













mariajesus dijo
¡Adios Paul Leonard Newman! Vuela alto hasta llegar allá donde tus ojos adquirieron su tono, y escucha el llanto de las campanas por el duelo de tu marcha.
¡Adios Paul Leonard Newman... Adios!
¡Besos de un hada mercuriana a otra hada!
28 Septiembre 2008 | 10:44 PM