NO ME GUSTA...
No me gusta. Digan lo que digan, que si es más peligroso viajar detrás, que si el ruido es mayor, que si se mueve más, patatín, patatán, me da igual: no me gusta nada viajar en los asientos situados a mitad del avión.
Me lo veía venir en cuanto me encaré con la auxiliar de facturación: mujer, de menos de 40 años, adusta y con cara de malas pulgas...Todo eso junto, en mi caso, significa que me dará el asiento que le salga de los ovarios, en vez del que yo le pida con la mejor de mis simpáticas sonrisas.
.-"Por favor, si es tan amable, lo más atrás posible y junto a pasillo" -le especifiqué como siempre hago.
Por su parte sólo sonó un "sí" corto, casi inaudible, seco y distante, por toda contestación, lo que se tradujo por el asiento 20E de una nave con casi 35 filas de butacas, cuando siempre facturo el equipaje dos horas antes del embarque. ¡Y encima en un vuelo lleno hasta los topes! Así que aquí estoy, a la vera de una joven rusa que debe de ser la segunda o tercera vez que viaja, que no se entera de nada y a la que he tenido que repetir en varias ocasiones que no se puede usar el móvil en vuelo, por señas, puesto que únicamente habla el bello idioma de los zares.
Además, es llamativa la cosa: después de tantos años volando, por primera vez, voy y me equivoco y me da por ocupar el 20A. A los pocos segundos me di cuenta por mí misma y, cruzando el minúsculo pasillo, me coloqué donde sí me correspondía. No habían transcurrido ni tres minutos cuando otra pasajera, de forma muy educada, se me acercó y me preguntó si no me importaba cambiarle el sitio, puesto que no sabía qué había hecho la azafata de tierra -seguro que compartimos la misma "simpática" hocicuda- que a ella y a su acompañante les había sentado separados. Sospechando que la ha ubicado al fondo del aparato, le contesto que no hay problema alguno, esperanzada al verme ya por los andurriales que tanto me gustan y resulta que, para mi sorpresa, su asiento es, ni más ni menos que el 20A, aquel donde momentos antes me senté, de manera errónea. Está claro que, por alguna razón, este es mi sillón. Puede que la descubra a lo largo del viaje.

La rusa se ha quedado frita, con la boca como un pez sacado del agua y medio escorada hacia mí. Como continúe este traqueteo que acaba de empezar, en cinco minutos tendré su cabecita reposando sobre mi hombro. Me zamparé unos "palines" y resolveré unos cuantos autodefinidos...
Tras los palines y tras haberme quedado sobada -cual vecina moscovita-, cuando el avión parecía bailar break del zafarrancho de turbulencias que nos sacudían en todas direcciones, vuelvo hasta mi "vicio" de escribir para pasar el rato mejor y de un modo más entretenido.
Bastet y sus cuatro retoños esperan en casa junto a Lupo. Papi y mami han de estar, ya, a punto de salir hacia Los Rodeos. Será duro no poder cantar contigo, abuela. Será duro no poder verte. Será duro no poder escuchar tus carcajadas alegres. Será duro no contemplar cómo disfrutas de hasta la última gotita del termo de café que tanto te gustaba y te llevábamos siempre. Será duro ir mañana a llevarte flores. Será duro comprobar que ya han colocado tu marmórea lápida.
Me hizo mucha ilusión que el ramo que te mandamos desde Barcelona ese día fuese el único que los operarios del cementerio decicideron meter, de motu propio, en el nicho, acompañándote. Fue y es como si una parte de mí se hubiese escondido, junto a esas preciosas flores, pegadita a tu pecho. Es como si una parte importantísima de mí misma hubiese optado por continuar viaje junto a ti...Y así es, abuela.
Porque, aunque sepa que tú en realidad no estás metida ahí dentro, aunque te sienta libre, pletórica de nuevo, siendo tú y continuando junto a nosotros en cada momento, es y será muy duro, mi abuela querida, no poder ir a abrazarte y llenarte de besos.
El vuelo se acaba mientras la eslava a mi vera no tiene mandíbulas para tanto bocata, galletas y capuchino como ha pedido en pleno descenso.
Al final sí que he sabido la causa por la que tenía que viajar en el 20A, pero esa es otra historia para otro momento o, quizá sólo para mis adentros.











kilifa dijo
Anda que ya les vale.....solo con un pequeño gesto, podrían quedar estupendamente bien con todos, y no les importa lo más mínimo.
Disfruta de tu estancia allí, aunque no veas a tu abuelita. Debes acostumbrarte a ello, aunque sé que al principio cuesta mucho.
beistos preciosa
23 Septiembre 2008 | 08:19 AM