PRIMERAS DECLARACIONES PÚBLICAS DE BEATRIZ REYES OJEDA,
"RESUCITADA HEROÍNA" DE LA
TRAGEDIA AÉREA DE BARAJAS

Como decimos en mi tierra, que también es la suya, "esta mujer tiene algo" y hoy a vuelto a hacer gala de ello durante la rueda de prensa que se convocó, motivada por el alta médica recibida, a menos de una semana del fatal accidente.

"Siento una inmensa alegría porque he vuelto a nacer y una inmensa tristeza por todo lo que ha pasado. Me hubiera gustado que igual que salí yo, salieran los demás", indicó la superviviente con lágrimas en los ojos. Además, remarcó que no hizo nada especial para salvarse de la catástrofe que segó 154 vidas el pasado miércoles 20 de agosto. Tan sólo "me aferré a mí misma y no recuerdo más", señaló al recordar cómo se agarró con fuerza a su asiento: el 5D.

Tal y como os conté en un anterior artículo. Tras el accidente y antes de ponerse a salvo, Beatriz aún tuvo tiempo de hacerse un torniquete en la pierna y de salvar la vida a dos niños. Hoy ha contado que los niños tenían muebles encima y que se los quitó sin pensar, ayudándoles a liberarse para que dejasen de estar más tiempo atrapados. Sin embargo, quitó importancia a esta acción y confesó que cualquier otra persona habría hecho lo mismo en su lugar. Y ahí es donde me entran las dudas que dejan a mi alma un tanto gélida y herida: ¿cualquier otro ser humano habría actuado de forma similar a como hizo ella? Sinceramente, y con todo el dolor de mi corazón, creo que no.

Con relación a cómo sucedió el accidente ha explicado poca cosa: "Cuando me dí cuenta es cuando el avión tira del ala". Sobre el instante del despegue, Beatriz contó que "quizás no iba con tanta velocidad".

"Soy afortunada, el 20 de agosto yo volví a nacer". "Están llegando los cuerpos y yo llego caminando". A pesar de la catástrofe, esta valiente canariona no tiene mingún miedo a volar: "Estoy bien. Mañana cojo un avión y me voy a mi tierra".

Felicidades por tu nuevo nacimiento, mi niña. Beatriz, felicidades por tu fortaleza, tu valiente generosidad y por tus ganas de seguir sonriendo. Que esta lección tan dura que te ha tocado vivir te sirva para crecer más y mejor. Disfruta de cada día y, simplemente, ¡vive!

(Fotos: EFE)