UNA DISEÑADORA Y UN CIENTÍFICO

LOGRAN CONVERTIR

BOTELLAS EN FLORES

Sé que con la llegada de las épocas estivales el boom noticioso decae sobremanera. Por esto es raro el día en que no me doy con alguna novedad sobre inventos de los que tanto me apasionan y gustan. Hace unos días, mis ojos se toparon, entre las líneas virtuales del diario "20 Minutos", con algo que me dejó alucinando y con una sonrisa de oreja a oreja. Dejad que os lo explique.

Resulta que una diseñadora y un científico británicos han ideado una botella de plástico biodegradable que, una vez utilizada, puede transformarse en una planta de uso culinario como menta, albahaca, lechuga, etc o, incluso, en una flor.

Dichos envases podrán contener detergente, jabón y todo tipo de líquidos para la limpieza. En sus tapones existen unas semillas depositadas y la transformación se producirá si, una vez utilizada, la botella se llena de agua caliente. Sus paredes, construidas de plástico disoluble, se derretirán y convertirán en un gel. Es en ese gel donde, posteriormente, podremos plantar las semillas, de las que nacerán las plantas.

Me resulta apasionante pensar que los botes que acumulo en bolsas plásticas para luego reciclarlos puedan convertirse de aquí a poco tiempo en nutritivos alimentos que degustar o en preciosas flores que admirar. De verdad que me parece uno de los mayores aciertos de los últimos años puesto que, además, con este método, se resolvería el problema de los deshechos plásticos.

Los padres de la idea son Helen Storey, artista, diseñadora y profesora de la Facultad de Moda de Londres, y Tony Ryan, jefe de la Facultad de Ciencias y Matemáticas de la Universidad de Sheffield.

Los dirigentes de la cadena de supermercados Sainsbury´s -una de las más importantes del Reino Unido- se han declarado dispuestos a "explorar el potencial comercial" de un objeto cuya innovación no estriba en ningún avance científico, sino en la aplicación de la ciencia ya conocida a un producto cotidiano.

Las floridas botellas se han podido ver, de momento, en Sheffield (norte de Inglaterra), en una exposición titulada "El país de las maravillas: el comienzo de algo extraordinario". La muestra versa sobre materiales reciclables y la otra gran atracción de la exposición, han sido unos vestidos que -ejem, ejem- desaparecen al entrar en contacto con el agua.

Confeccionadas, también, a partir de tejidos disolubles, las prendas se deshacen al sumergirse en el agua y ofrecen una imagen espectacular, llena de color y movimiento, en la que las fibras del vestido se desintegran lentamente, como si se derritieran.

Como para que te regalen un vestidito así sin que lo sepas y vivas en las húmedas y preciosas Galicia o Escocia...¡La que se puede armar!