Inmersa en la vorágine futbolera de estos días, una de las pasadas noches me dio por navegar un rato por estos mundos cibernéticos y, como siempre me sucede, cuando menos lo esperaba di con un lugar mágico.
Bruno Torfs´Sculpture Garden, que así se llama, se encuentra localizado en Marysville, Victoria, población sita en el sudoeste de Australia.
Hoy he querido regalaros un relajado paseo por este precioso, imaginativo, diferente y único enclave.
¿Vienes conmigo a adentrarnos en Bruno´s Garden?

Nacido en Sudamérica, su creador y dueño, Bruno Torfs, emigró a la edad de
15 años a Europa junto a su familia. Aquí se formaría como escritor para,
poco a poco, experimentar toda una serie de transiciones y cambios
que le han llevado a convertirse en el artista a tiempo completo
que es en la actualidad.

Tras pasar años viajando por todo el mundo y tras casarse con su esposa Marleen,
deciden irse a Australia para crear un jardín de esculturas.

Llega a Melbourne y al poco encuentra el lugar perfecto en los increíbles bosques
sub-alpinos que pueblan los alrededores de Marysville. Así que compra una gran
sección de selva tropical para poder vivir junto a su familia y a sus obras.

Tras cinco meses de mucho trabajo y preparación del terreno, abren las puertas
del jardín al público. Al principio sólo aparecían expuestas quince esculturas.

Hoy, un cuarto de siglo después, ya son cerca de doscientas las obras esculpidas y
que podemos descubrir entre el precioso y tupido follaje.









El resultado, como podéis observar es la existencia de un universo mágico
de viva y modelada terracota. Un mundo único por el que perderse y disfrutar
de todas y cada una de las sorpresas con que nuestro propio deambular nos premie.

Este jardín -por si te encuentras en Australia-, abre todos los días de 10 de la
mañana a 5 de la tarde. La entrada (según mis informaciones) te costará
tan sólo cinco dólares australianos y,además, los menores de
doce años entran gratis.
Concretamente puedes encontrarlo en la siguiente dirección: 51 Falls Road,
Marysville, Victoria 3779. A mí, porque la verdad es que me queda un
tanto lejano, que si no...

Si paseas por él, avísanos. Quizá tengas la suerte hasta de toparte con
el genial Bruno, mientras rinde devoción a alguna de sus maravillosas esculturas.
Si ya eran miles las causas por las que vale la
pena conocer la isla continente, desde hace unos días, este jardín
ha pasado a engrosar la lista de motivos por los que vale la pena llevar a cabo un
viaje hasta Australia.
¿No crees?

servido por Clítoris
14 comentarios
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julianlennontorreslemus dijo
OoOoOoOoRALE!!!!, obliga a dar una vuelta por Australia
2 Julio 2008 | 12:26 AM