LOS MONOGRÁFICOS DE CLITO:
LOS SUCESOS DEL 2 DE MAYO, DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉSHoy se conmemora el doscientos aniversario del inicio de la Guerra contra la invasión francesa de España. Guerra que se prolongó hasta 1814 y que, por regla general, queda englobada como una más de las Guerras Napoleónicas.
Desde este blog intentaré llevar hasta vosotros la narración de los sucesos que acaecieron por entonces y confío en poder hacerlo del modo más ameno, riguroso y atractivo posible. Si lo logro o no, ya son vuestras palabras escritas las que habrán de valorarlo.

El 2 de mayo es sin duda alguna, una fecha para el recuerdo. Aquella jornada de 1808, el pueblo de Madrid hizo saltar la chispa de la Guerra de la Independencia. Francisco de Goya fue el encargado de relatar los famosos fusilamientos como mejor sabía: a través de la pintura. Así, los recientemente restaurados “La carga de los mamelucos” y “Los fusilamientos”, actualmente en el Museo del Prado, son el relato más fiel de tanto horror. 200 años después de aquel episodio, conviene preguntarse, ¿qué fue lo que realmente ocurrió?
Napoleón Bonaparte, tras el fracaso de su intento de conquista de Inglaterra, y con el fin de imponer el bloqueo económico decretado, decide invadir Portugal. A tal efecto, el 2 de octubre de 1807 firma con Manuel Godoy, valido de Carlos IV, el Tratado de Fontainebleau, por el que España y Francia acuerdan la invasión conjunta de Portugal, al tiempo que España autoriza el paso de tropas francesas por su territorio para poder llevarla a cabo.
Sin embargo, las tropas francesas, en vez de dirigirse a Portugal, poco a poco proceden a la ocupación de las ciudades españolas más importantes: Burgos, Salamanca, Pamplona, San Sebastián, Barcelona, Figueras y Madrid.
Madrid es ocupada por el general Murat y Fernando VII obligado a abdicar en José Bonaparte.
Aranjuez tuvo uno de los papeles protagonistas en la Guerra de la Independencia de 1808. Y es que el avance de las tropas francesas y la posibilidad de que los monarcas españoles huyeran del país llevaron a los vecinos de esta localidad de la vega del río Tajo a amotinarse.
Aunque el celebre motín de Aranjuez tuvo lugar en 1808, los hechos que lo desencadenaron empezaron a fraguarse unos años antes.
En 1801, bajo el reinado de Carlos IV, se firma el Tratado de Aranjuez, por el que España se alía con Napoleón para unir sus fuerzas contra los ingleses.
Años después, en 1807, el valido del rey Carlos IV, Manuel Godoy, firma con Napoleón Bonaparte, tal y como indiqué más arriba, el Tratado de Fontainebleau, con el que se estipula la invasión franco-española de Portugal, el aliado de Inglaterra. Para ello se permite el paso de las tropas francesas por territorio español. Sin embargo, el emperador francés aprovecha la ocasión para desplegar sus tropas por España e invadir el país.
Ante el aumento de la presencia francesa en territorio español, que controlaba las comunicaciones no sólo con Portugal, sino también con Madrid, en marzo de 1808, Godoy propone a Carlos IV, que era bastante impopular, y a la familia real que se traslade a Aranjuez para que desde allí, en caso de necesidad, puedan huir a Sevilla para embarcarse hacia América.
El 17 de marzo de 1808, tras correr el rumor de la huida del monarca a América por las calles de Aranjuez, el pueblo, dirigido por partidarios del Príncipe de Asturias, Fernando VII, se agolpa en torno al Palacio Real y asalta el palacio de Godoy, quemando sus enseres.
Dos días después, Godoy es encontrado en su palacio y trasladado hasta el Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de golpes. Este acontecimiento obliga a Carlos IV a abdicar ese mismo día en su hijo Fernando VII, quien interviene evitando el linchamiento del valido.
El motín de Aranjuez no sólo supuso el cambio de monarca, fue también el principio del fin del Antiguo Régimen, del absolutismo. Pocos meses después de desencadenarse la Guerra de la Independencia, el 25 de septiembre de 1808 se constituyó en el Real Sitio la Junta Central Suprema, impulsora de la primera constitución española, la Constitución de 1812, donde se reunieron 34 representantes de toda España.
Desde hace 26 años, cada 6 de septiembre, Aranjuez conmemora el motín con una representación del mismo, con motivo de las fiestas patronales. Cada año, los propios vecinos de la localidad se meten en la piel de los personajes que protagonizaron la revuelta. En total, unos 200 ribereños, de distintas generaciones, participan en la representación.
Tras el Motín de Aranjuez del 17 de marzo de 1808, que supuso la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo, Fernando VII, Napoleón convoca a padre e hijo a Bayona, donde firman las Capitulaciones de Bayona.
En ellas se acuerda la cesión de los derechos dinásticos al trono de España a José I Bonaparte, hermano de Napoleón y popularmente conocido como Pepe Botella.
En Madrid, a su vez, Murat solicitó, supuestamente en nombre de Carlos IV, el traslado a Bayona de la reina de Etruria y del infante Francisco de Paula. Si bien la Junta de Gobierno se negó en un principio, en su reunión en la noche del 1 al 2 de mayo finalmente cede.
El intento de trasladar fuera de la capital al resto de la familia real, y muy especialmente al infante Francisco de Paula, sirve de detonante para el levantamiento contra las tropas francesas. El pueblo se concentraba ante el Palacio Real para protestar por todo lo que estaba pasando. Al grito de "¡Nos los llevan!", el gentío entra en el Palacio. Murat, aprovechó el tumulto y la confusión y disparó en contra de la multitud, acompañado de la artillería. En la lucha participan, decisivamente, dos militares españoles, Luis Daoíz y Pedro Velarde.

El pueblo reacciona y los ataques se extienden por toda la capital. Si bien la resistencia al avance francés fue mucho más eficaz de lo que Murat había previsto, especialmente en la Puerta de Toledo y la Puerta del Sol, los focos de aguante fueron cayendo.
Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con el pueblo madrileño. Centenares de españoles, de hombres y mujeres y de soldados franceses murieron en esta refriega. Además de la lucha por la liberación de un país, se estaba produciendo, soterradamente, una revolución de carácter liberal.
Móstoles es otro de los protagonistas del 2 de Mayo de 1808. Ese día, Esteban Fernández León, un aristócrata que había ocupado altos cargos en América y perteneciente al Consejo Supremo de Regencia, llega a Móstoles desde la capital y da la voz de alarma.
Pérez Villamil reúne a los alcaldes de Móstoles, Andrés Torrejón (por el Estado Noble) y Simón Hernández (por el Estado General u Ordinario) y redacta un bando que es firmado por los regidores, en presencia del Secretario del Ayuntamiento, Manuel del Valle Espino. Sería lo que popularmente se conoce como el Bando de los Alcaldes. Daba así comienzo la Guerra de la Independencia.
"Es notorio que los franceses apostados a las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa sobre este pueblo capital, y las tropas españolas; pro manera, que en Madrid está corriendo a esas horas mucha sangre; como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que, socolor de la amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son".
Este fue el texto del Bando de los Alcaldes de Móstoles en el que se alentaba a movilizarse contra las tropas francesas.
El bando, que tiene por fin alertar de lo que estaba sucediendo en Madrid y hacer un llamamiento para acudir al socorro de la capital, sale con destino a Badajoz, donde llega el 4 de mayo. El postillón, Pedro Serrano, es el encargado de difundirlo por las poblaciones de la carretera de Extremadura. Un mes más tarde, la Junta Suprema Central de Sevilla declara la guerra a Napoleón y los franceses.
En 1908, Móstoles celebró el primer centenario del Bando de los Alcaldes. En aquella ocasión, la Familia Real, con Alfonso XIII a la cabeza, acudió a la localidad, que contaba con poco más de un millar de habitantes. Tampoco faltaron los miembros del Gobierno de Antonio Maura; el presidente de la Mesa del Congreso, Eduardo Dato, y el entonces alcalde de Madrid, el Conde de Peñalver.
Como ya pasara hace un siglo, Móstoles vuelve a volcarse este año con las celebraciones del Dos de Mayo. Durante todo el año, el Ayuntamiento, junto con la Fundación Móstoles 1808-2008, Pasión por la Libertad, ha organizado multitud de actividades para celebrar el Bicentenario. No faltarán exposiciones, la inauguración del monumento a la libertad y la del centro de arte contemporáneo, así como un musical sobre los acontecimientos del 2 de Mayo. En definitiva, un año repleto de actos.
No fue hasta 1985, cuando el Ayuntamiento de Móstoles, encabezado por el alcalde Bartolomé González, firmó la paz con Francia, en un acto simbólico para el que fue invitado expresamente el embajador francés.
Tras el llamamiento del Bando de Móstoles a empuñar las armas contra las tropas invasoras, al resto del país, continúan las refriegas aunque la resistencia termina por ser aplastada. La represión posterior fue cruel. Murat se planteó controlar a la administración y al ejército español, aplicar un riguroso castigo a los rebeldes y afirmar que era él quien gobernaba España.
La tarde del 2 de mayo firmó un decreto en el que ordenaba la entrega de todas las armas. En el Salón del Prado y en los campos de La Moncloa se fusiló a decenas de patriotas.

El pintor Francisco de Goya y Lucientes reflejó a la perfección los hechos de aquellos días en sus cuadros.
La importancia de este período de la historia de España radica en que, al mismo tiempo que se lucha por la liberación del país, se produce una revolución de carácter liberal, que tiene como punto culminante la aprobación de la Constitución de 1812 por las Cortes de Cádiz.
Hablar del 2 de Mayo es hablar de su permanencia en la Historia. Madrid y los madrileños fueron la chispa que encendieron la llama de la Guerra de la Independencia y, como tal, la Comunidad y la capital han decretado celebraciones que, con altibajos, han permanecido en el tiempo. En la actualidad, el 2 de Mayo es, junto a San Isidro, la fiesta oficial que goza de más actos oficiales y conmemorativos. En 1814, un año después de que las tropas invasoras abandonasen la capital, se celebró el primer homenaje público a los caídos. Tras exhumarse los cuerpos de los capitanes de artillería Luis Daoíz y Pedro Velarde, éstos fueron llevados, junto a otros fusilados, a la iglesia de San Isidro, donde se celebró un funeral.
Fernando VII ordenó en 1815 que la Corte se vistiera de luto y se celebraran misas y oficios en todas las iglesias, pero a nivel popular la jornada se celebraba únicamente con una misa oficiada en el Campo de la Lealtad, hoy Plaza de la Lealtad, situada junto al Paseo del Prado. Esto fue así porque, a pesar de que el monolito que hoy decora ese espacio fue proyectado en 1914, su conclusión definitiva no llegó hasta 1940, cuando los restos de los héroes descansaron allí. A partir de entonces, los actos conmemorativos eran anunciados mediante el toque de campanas y el disparo de cañones, aunque muchos madrileños preferían acudir a la iglesia de San Isidro, donde se realizaba una procesión hasta el Paseo del Prado -con desfile de tropas y responso en San Antonio de la Florida- y otra hasta el cementerio de La Florida.
El primer Centenario del Dos de Mayo, en 1908, no pasó desapercibido para ningún madrileño y tuvo su epicentro en la plaza del mismo nombre, propuesta para su creación en 1968 por Ángel Fernández de los Ríos y reinaugurada con su configuración actual un año más tarde.
Presidida por el conjunto escultórico que representa a Daoíz y Velarde bajo un arco de medio punto, la plaza fue adornada con estandartes, columnas y cañones desarmados. El acto, al que asistieron Alfonso XIII y la Familia Real, incluyó una misa y la colocación de coronas de flores.
En los días posteriores se inauguraron las lápidas colocada en la fachada de la Casa de Correos y el Palacio Real y el espectacular conjunto artístico en homenaje al levantamiento realizado por Aniceto Marinas –hoy situado en la Plaza de España-.
Un año después, en mayo de 1909, se aprovechó para conmemorar los cien años del fallecimiento de otro de los héroes de la sublevación: el teniente de infantería Jacinto Ruiz. Natural de Ceuta, Ruiz dirigió a sus tropas en Madrid contra los franceses, por lo que fue homenajeado en 1861 con una estatua realizada por Mariano Benlliure. Con motivo de este aniversario, sus restos fueron trasladados a Madrid, donde aún descansan, junto a los de Daoíz y Velarde, bajo el monolito de la Plaza de la Lealtad.
La conmemoración del Dos de Mayo durante el siglo XX pasó por fuertes altibajos. En los años veinte y treinta, hasta la Guerra Civil, el barrio de Maravillas celebraba grandes fiestas con actos religiosos, desfiles militares y bailes en la plaza del Dos de Mayo. Tras la Guerra Civil sólo quedó la ceremonia que se realizaba en San Antonio de la Florida y así se mantuvo hasta que en 1985 la jornada fue declarada festividad oficial por la Comunidad de Madrid.
Al atardecer se celebraba una gran marcha militar con trajes de gala y armas de época entre Bailén, la Plaza de Oriente, la Plaza de la Villa y la calle Mayor. Esta celebración tiene su correspondencia en la actualidad en Móstoles.
Junto a los héroes también hubo mujeres que lucharon y murieron el 2 de Mayo. Una de ellas fue Clara del Rey, que participó en la contienda de Monteleón con su marido y tres hijos. Madrid le dedicó una calle.
Existe otra calle dedicada a una mujer víctima de la batalla contra los franceses. Se trata de Manuela Malasaña, con cuyo apellido se conoce popularmente a un barrio de Madrid.
La leyenda cuenta que era una joven bordadora de 17 años. Ese día, de vuelta a su casa desde el taller, fue registrada por los franceses que le encontraron unas tijeras, razón por la que fue fusilada.
Sin embargo, nada queda de otras heroínas como Benita Pastrana, que falleció cuando llevaba munición a los artilleros, o de María Beano, la amante de Velarde, que murió de un disparo del ejército invasor cuando corría al encuentro del militar al oír los primeros tiros con los que dio comienzo la batalla, en torno al Parque de Artillería de Monteleón.
El Palacio Real, la Puerta del Sol y el Parque de Artillería de Monteleón fueron los escenarios principales del levantamiento del 2 de Mayo de 1808. Pero es donde se levantaba este último donde las calles recuerdan la historia del día de la revuelta popular del pueblo de Madrid contra el ejército francés.
En homenaje a uno de los episodios más heroicos del levantamiento popular se creó la plaza del 2 de Mayo sobre los terrenos que ocupó el Parque de Artillería de Monteleón, desde donde el pueblo de Madrid, junto a los militares españoles que se sublevaron a las decisiones del poder establecido, luchó contra los franceses. En el centro de la plaza permanece hoy el arco que daba entrada al Parque de Artillería.
Junto al arco se colocó en 1869 una escultura neoclásica, realizada por el artista Antonio Sola, que recuerda a Daoíz Torres y Velarde Santillán. El Ayuntamiento de Madrid también les dedicó dos calles en reconocimiento de su valentía.
Las calles de Daoíz y Velarde parten de la plaza del 2 de Mayo, al igual que la de Jacinto Ruiz, que murió meses más tarde de la contienda, como consecuencia de las heridas de la batalla.
































































































politica-y-opinion dijo
Hola...
A parte de lo estudiado en clase de historia, hace bastante..., sobre el tema sólo he leido algunos de los libros de Episodios Nacionales: desde trafalgar hasta Zaragoza, compré varios más..., pero por leer otros temas, no continué con el siguiente.
Aprovechando la fechas, pretendo leer sobre el tema , y si puedo tener la excusa de ir a Madrid a ver las exposiciones sobre el tema...iré...
En telemadrid, están poniendo una serie sobre el tema, que empezó ayer...( en internet se puede ver telemadrid...http://www.quiero.tv/tv/television.asp?url=10535)
Así, que este artículo le tendré que leer despacio...jeje, no tengo excusa.
Hasta otra...
2 Mayo 2008 | 10:53 AM