ADIÓS A CHARLTON HESTON



Anteayer se nos murió, a todos los que contamos con edades comprendidas entre los 30 y los 70 años, una parte de nuestra vida.

Anteayer falleció en su residencia de Beverly Hills, en Los Angeles, el mítico actor hollywoodense, Charlton Heston. Contaba ya con 84 primaveras y padecía desde el 2002 una enfermedad degenerativa similar al Alzheimer.

Ayer, con la noticia de su muerte me sobrevino una estampida de dulces recuerdos que, con su marcha, se comportan de un modo errático y desordenado.

¿Qué será ahora de todas aquellas Semanas Santas de mi infancia en que, de la mano de mi presurosa y joven abuela, volvía, de nuevo, a descubrir a Moisés guiando a su pueblo a través del desierto, después de traicionar a la real familia que le dio cuna, apellido, educación, mesa y lugar?

¿Dónde queda la treintena de ocasiones -y hablo de un modo literal- en que, abrazada por la soledad y el silencio nocturnos del cuarto de la tele de mi hogar paterno, disfrutaba del príncipe Judá Ben-Hur y de la emocionante narración de su historia?

¿Se apagarán del todo las decenas de terribles llamaradas de aquel colosal rascacielos en llamas, compañero de mi infancia?

¿Hasta dónde llegarán las pisadas en la arena de aquel supuesto viajero del espacio-tiempo que, creyendo descubrir nuevas tierras, se dio en las narices con la terrible verdad de la autodestrucción humana y de un nuevo y primate mundo?

Anteayer murió un actor. Puede que no fuera un Laurence Olivier, ni que poseyera la sapiencia interpretativa de un John Malkovich, cierto. Puede, incluso, que el hombre real que se escondía tras el sobrenombre de Charlton Heston no nos cayese tan bien como sus personajes o puede que, hasta no soportáramos su defensa a ultranza del uso de armas de fuego. Pero, lo que es indudable es que, desde ayer, todos los que nos sentimos amantes apasionados del séptimo arte, nos vemos un poco más cojos, con su pérdida.
Descansa en paz, Charlton. Gracias por todos esos momentos mágicos e inolvidables que me regalaste, que nos regalaste, aún sin saberlo.

Biografía

Nació en Evanston, en el estado de Illinois como John Charles Carter, el 4 de octubre de 1924. Su padre era trabajador en un molino de pan y él fue único hijo. Cuando todavía era niño, sus padres se trasladaron a una zona rural de Michigan, donde Heston pasaba largas horas leyendo y actuando para sí mismo.

Antes de cumplir los 10 años, sus padres se divorciaron y él se quedó con su madre. Años más tarde, ella se casó con un hombre llamado Chester Heston, apellido que más adelante Charles utilizaría como nombre artístico.

La nueva familia se fue a Chicago. Allí comenzó a participar en las funciones teatrales de la escuela con tan buen resultado, que obtuvo una beca para estudiar en la escuela de arte dramático de la Universidad del Noroeste, en Evanston. Durante esa época tuvo la ocasión de intervenir en una obra teatral filmada por un compañero en 16 mm. Más tarde el mismo grupo filmó una segunda obra, también en 16 mm.

En 1944 se casó con una estudiante de arte dramático de la universidad, y en el mismo año fue llamado a filas. Participó en la guerra y volvió tres años después. A su regreso, su esposa y él se marcharon a Nueva York, donde trabajaron como modelos.

Su deseo era actuar en el teatro, pero al no poder hacerlo en Nueva York, se fueron a Asheville, en Carolina del Norte, y se hicieron cargo del teatro local como gestores y actores. Luego volvieron a Nueva York y esta vez Heston recibió una oferta para intervenir en la obra "Antonio y Cleopatra", en un teatro de Broadway.

Tuvo éxito y consiguió nuevas ofertas, también para la televisión, medio en el cual hizo varias interpretaciones que tuvieron también una buena acogida.

Consideró entonces que había llegado el momento de trasladarse a Hollywood.

Su primera película profesional fue "Dark City" en 1950, con la que llamó la atención de los profesionales del cine. Sin embargo, su primer éxito importante lo obtuvo dos años más tarde con el papel de director de circo en "El mayor espectáculo del mundo".

Se convirtió en una gran estrella del cine interpretando a Moisés en "Los diez mandamientos", en 1956. Después actuó en varias grandes películas épicas, como "Ben-Hur", "El Cid" y "Khartoum". Por su trabajo en Ben-Hur ganó en 1960 el Premio Oscar al mejor actor principal.

También intervino, magistralmente, en películas de ciencia-ficción, como "El planeta de los simios", saga (1968-1973) que se ha convertido en todo un clásico del cine.

Más recientemente Heston siguió apareciendo en la pantalla, aunque mayoritariamente en producciones para la televisión.

Siempre luchó por intervenir en decisiones importantes con respecto a las películas en las que participaba. Así, por ejemplo, presionó en 1958 a los estudios Universal para que fuese Orson Welles quien le dirigiese en "Touch of Evil", y en 1956 se enfrentó a los productores de "Major Dundee", cuando pretendían interferir en la dirección de Sam Peckinpah.
Entre 1966 y 1971 fue presidente de la asociación de actores de cine.

Fue muy conocido también por haber sido entre 1998 y 2003 el presidente de la National Rifle Association (Asociación Estadounidense de Armas de Fuego), desde la que defendió, ardientemente, el derecho a la libre posesión de armas de fuego en Estados Unidos.


En el 2002 anunció públicamente que padecía una enfermedad degenerativa muy parecida al Alzheimer.
"Debo tener coraje y resignación en igual medida", afirmó en aquel momento Heston, quien se vio obligado a cerrar definitivamente la puerta al cine y a toda actividad pública al frente de la Asociación Nacional del Rifle.

Siguió casado hasta su muerte, antes de ayer, con su primera y única esposa, con la que tuvo un hijo y una hija.

En el 2003 fue distinguido por el Presidente de los Estados Unidos con la Medalla de la Libertad.

A lo largo de su vida escribió varios libros autobiográficos.

Filmografía



(Información recopilada de Wikipedia y "El Mundo")