EL "SHOEFITI" TOMA LAS CALLES

Son dos los recuerdos conscientes que guardo en mi memoria con respecto a zapatillas deportivas colgadas en plena calle. Mi primer encontronazo con ellas fue en una de las calles cercanas a mi casa barcelonesa. Un lugar por el que voy bastante, puesto que me queda de paso hacia la oficina de Correos. Una tarde caí en la cuenta de un par de "tenis" (así les decimos los canarios) que pendían del hilo telefónico frente a la piscina municipal del barrio. Me pregunté entonces quién podía haber sido el torpe que jugando, sin querer, las dejase allí tendidas, sin poder recuperarlas a no ser que se ayudase de una buena escalera.

Lo mismo pensé en mi islita, más concretamente en Santa Cruz, la capital, cuando muy cerca de su puerto comercial me di en las narices con otro par que me observaba desde las alturas que le procuraban las ramas de un precioso y tupidísimo laurel de indias. Como en el caso anterior, los cordones les hacían las veces de brazo salvador. ¿Sería el mismo torpito que en Barcelona el que había volado hasta la Isla Picuda y en pleno arrebato vacacional habría vuelto a ensayar el lanzamiento zapatillero estratosférico con tan pésima puntería?

Pero ahora resulta que hace un par de días, visitando las páginas virtuales de "El Mundo", pude constatar que de locos arrebatos nada, que se trata de una "expresión artística" (¡manda "eso"!, que diría el otro) rodeada, además, por un sinfín de leyendas urbanas.

Por lo visto recibe el nombre de "Shoefiti", un juego de palabras en inglés que combina el vocablo "shoe" (zapato) y "grafiti" y está tomando las calles de Madrid, igual que antes lo ha hecho con otras capitales europeas. Una práctica que consiste en adornar las calles con calzado de todo tipo colgando de los cables telefónicos y de la luz.

Como si de una zapatería aérea se tratara, el Shoefiti se puede observar ya en varias calles de Lavapiés y la zona de Huertas, en pleno centro de la capital. También se puede seguir la huella de las "zapatillas voladoras" en Usera, Pueblo Nuevo o Móstoles.

Sea una forma de expresión alternativa o una simple gamberrada generalizada, lo interesante de este movimiento viene cuando se empieza a rastrear Internet en busca de respuestas a esta extraña afición de colgar zapatillas de los cables. Algunos blogs dedicados en exclusiva a recoger instántaneas de calzado aéreo alrededor del planeta, aseguran que esta costumbre se inició en los barrios conflictivos de EEUU.

Son decenas las leyendas urbanas e interpretaciones que giran a su alrededor. Las más siniestras indican que simbolizan el 'trofeo' por un asesinato de la mafia ocurrido en el lugar. Otras tesis apuntan a que se trata de un código secreto de las bandas callejeras para marcar el territorio o señalizar los puntos de suministro de drogas.

En el año 2003, una circular del Ayuntamiento de Los Ángeles (EEUU) iba más lejos y advertía de que “las zapatillas colgadas” indicaban “sitios de venta droga”. Incluso se llevó a cabo una campaña para retirar cualquier rastro de zapatillas aéreas en las calles de la ciudad.

Otras interpretaciones menos oscuras indican que esta práctica es una forma de celebrar el fin de un curso académico, de anunciar un matrimonio próximo o de comunicar a todo el barrio la pérdida de la virginidad… Hay tantas versiones como pares de zapatillas.

¿Y tú? ¿Las has visto? ¿Lo has practicado?