UN AÑO SIN YÉREMI:
Por su parte, la Guardia Civil continúa reiterando que no se ha descartado ninguna opción y afirma que es probable que siga en la isla, porque desde el primer momento se alertó a los aeropuertos y puertos, por donde fue prácticamente imposible salir con él. Para los agentes, la "discreción es fundamental para avanzar en el caso" y los datos que manejan pasan varias veces por un filtro antes de ver la luz pública.
El seguimiento a los aproximadamente cien sospechosos con antecedentes, que estaban en libertad en ese momento, no ha dado ningún resultado. Lo mismo sucede con la lista ofrecida por Scotland Yard, con los 60 turistas ingleses, con delitos, que se encontraban en ese momento en Gran Canaria.
Llegados a este punto creo importante remarcar que, según los investigadores, en este caso la familia también está libre de toda culpa, pese a que en más de un 50% de las desapariciones, el entorno personal está relacionado. Con Yéremi, nada apunta a implicaciones de familiares puesto que, incluso, sus vecinos y sus compañeros de kárate fueron investigados y no hubo ningún resultado positivo.
Actualmente se busca a un raptor con un perfil como el del secuestrador de Natascha Kampusch la niña austriaca que escapó tras ocho años de cautiverio. Mientras, el tiempo va pasando y los segundos parecen años sin Yéremi. Su madre, Ithaisa Suárez, en una entrevista concedida a la agencia de noticias EFE
, afirma que no pierde la esperanza de volver a ver a su hijo, aunque se pregunta: "¿dónde pueden esconder a un niño tanto tiempo?".

"No sé ya cuándo va a aparecer. Nos parece algo ya como si fuera un milagro, porque después de un año... no sé..., pero siempre mantenemos la esperanza viva", explica a Efe Ithaisa, de sólo 25 años, quien desde el suceso toma tranquilizantes y recibe el apoyo semanal de un psicólogo.
Reconoce que ha pensado "un montón de veces" la posibilidad de que con su hijo ocurra igual que con otros niños de los que nunca más se supo: "es una de las posibilidades que hay, que no vuelva a aparecer más, pero no quiero pensar que sea así. Lo extraño es que esto es una isla, ¿dónde pueden esconder a un niño tanto tiempo o lo que sea?. El tiempo cada vez va en contra de nosotros, estamos cada vez peor de ánimos, porque es lo normal, lo echamos de menos en todo. Parece que no ha caminado el tiempo, que nos hemos quedado estancados en ese día, porque el día a día lo vemos igual".
La familia de Yéremi sigue recibiendo, cada día, un montón de cartas de solidaridad y apoyo. Desde estas humildes líneas, aunque no las lean, hoy quiero enviarles todo mi apoyo y calor, toda la fuerza de la fe y un dulce soplo de esperanza.

La joven madre recuerda, como si fuera ayer, cómo estaba vestido Yéremi cuando lo vio por última vez, "lo que estaba haciendo, con un cubito amarillo". "Estaba todo sucio de tierra, de estar jugando afuera", recuerda. "El coraje que me da -añade- es que la última vez que lo vi ni siquiera pude despedirme, ni darle un beso, ni nada, porque tampoco una se va a imaginar esto".
Despedirse de alguien a quien adoras nunca es fácil, pero saber que quizá no vuelvas a verle jamás, sin haber tenido la oportunidad de despedirte, se me antoja una tortura. No soy madre física aún y puede que, en esta ocasión, no me toque serlo, pero alcanzo a suponer qué significa verte en la situación de esta mujer: tiene que ser una pesadilla constante.
Ithaisa afirma en la entrevista que "el día a día" todavía se hace "muy duro": "es siempre lo mismo; llega la policía, habla con nosotros, pero no hay nada. Ellos dicen que sí, que siguen trabajando, porque tienen sus líneas de investigación, pero cuando les preguntamos que si la investigación va bien, ellos nos dicen que si fuera bien el niño estaría aquí".
Al mismo tiempo, la familia valora los medios puestos para la investigación por la Guardia Civil, encargada del caso, y que ha incluido un equipo de la UCO, venido desde Madrid: "por ahora vemos que ellos están trabajando, pero como nos dicen, no tienen la bolita mágica y no pueden sacar de donde no hay", comenta.
Ojalá Yéremi pueda volver bien pronto con los suyos.
Ojalá que una mañana de domingo pueda volver a despertarse entre los brazos de sus padres.
Ojalá que, dentro de poco, el alma de Ithaisa pueda volver a iluminarse en forma de alegres carcajadas compartidas.
Allí donde estés, Yéremi, ojalá te llegue el amor de todos los tuyos. Sigues presente en todos ellos. Sigues presente en nuestros pensamientos. Siempre te recordaremos.


































































































el-hombre-del-tibet dijo
Otro niño mas en esa extensa lista que no debería haber existido jamás, ojala que siga con vida y que se encontrara su paradero, la esperanza es algo que nunca debemos perder, más que nada lo digo por sus familiares directos y por todas las personas que desean un final feliz para esta triste historia.
Beso Clito
11 Marzo 2008 | 12:43 AM