Hoy os traigo un regalo. Algo de mí para todos vosotros.

En la tarde de ayer me dio por callejear por San Cristóbal de La Laguna, o como le decimos los canarios, por nuestra preciosa Laguna. Bajo una atmósfera de luz primaveral, con un sol deslumbrador y acariciada por una brisa helada, me vi transportada hasta otros tiempos a través de la mirada de la cámara de mi humilde teléfono móvil.

Espero que os guste el resultado o que, al menos, las imágenes que logré captar os hagan sonreir e imaginar. La ciudad en que no nací, pero a la que pertenezco os saluda desde este video que acabo de editar hace pocos minutos. Os invito a asomaros a ella, a mi amada Laguna, porque volver a descubrirla se convierte, siempre, en un absoluto placer.

Gracias, Laguna hermosa. Gracias porque mi alma se siente libre, cómoda, llena y feliz al deslizarse, solitaria, sobre tus vetustos adoquines.