(...)"En cuanto al hombre, éste hará mejor en renunciar a penetrar en el harén, por muy fácil que se le ofrezca el acceso, debido prioritariamente a las amenazas y desastres a que se expondría. Si, a pesar de todo quiere entrar, en primer lugar debe asegurarse respecto a la existencia de una salida fácil, además de fijarse si el edificio está rodeado de los jardines de recreo y de si existen distintos compartimentos que dependan de él; asimismo, comprobará si los centinelas son negligentes, si el rey se halla ausente; y entonces, en el momento en que las mujeres del harén le hacen una señal observará cuidadosamente el lugar y avanzará por el camino indicado. En caso de serle posible circundará diariamente por el harén y se mostrará amable y atento con las criadas que estén prevenidas de sus propósitos, revelándoles su sentimiento por no haber podido alcanzar su objetivo. Por último dejará la función de alcahueta a la mujer que tenga un fácil acceso al harén, y procurará reconocer a los emisarios y espías del rey.
De carecer de una alcahueta que pueda penetrar y goce de confianza en el harén, el pretendiente se colocará de tal forma que pueda ser visto por la dama que ama y que quiera poseer.
Si en ese lugar se encuentran los centinelas del rey, se disfrazará de sirvienta de la mujer que viene a dicho lugar o que va a reunirse con él. Cuando ella lo contemple le develará sus sentimientos mediante signos y ademanes externos y le mostrará pinturas, objetos de doble sentido, rosarios de flores y anillos. Observará y tomará cuidadosamente nota de la respuesta que ella le dé con palabras, símbolos y gestos; después de lo cual intentará ingresar en el harén. Si llegara a ser cierto que ella por una u otra razón tiene que ir a otro lugar, él se esconderá allí y en el momento oportuno entrará con ella mezclado entre los guardianes. Puede, también, ir y venir oculto en un lecho plegado o, mejor aún, hará invisible su cuerpo (desde tiempos milenarios la literatura oriental está plagada de alusiones a las diversas formas de hacerse invisible, al arte de la transmigración, es decir, al arte de cambiarse o de cambiar a los demás en otras formas cualesquiera por medio de encantamientos y palabras mágicas; a la facultad de estar a un mismo tiempo en dos lugares diferentes y a toda clase de ciencias ocultas).
Para lograr este objetivo los sabios antiguos daban la receta que exponemos a continuación:
Se quema conjuntamente, evitando que el humo se escape, el corazón de un icneumont, el fruto de la cabalacera larga y los ojos de una serpiente; se trituran las cenizas y se mezclan con igual cantidad de agua. Si se pone en los ojos esta mixtura, una persona podrá ir y venir sin ser vista por nadie.
Existen otros medios de invisibilidad prescritos por los brahmanes de Duyana.
Un hombre puede entrar en el harén durante el Festival de la Octava Luna y en el transcurso de los Festivales de Claro de Luna, aprovechando las múltiples obligaciones de la custodia del harén.
He aquí los principios que regulan este tema:
Las entradas y salidas de jóvenes en el harén por lo general tienen lugar cuando se introducen o se sacan objetos del palacio, también en ocasión de los festejos de bebida, o cuando las criadas están sobrecargadas de trabajo, o en alguna mudanza de las esposas reales, o cuando las mujeres salen de paseo a las ferias, o cuando el rey se encuentra ausente debido a una extensa peregrinación. Las mujeres del harén real conocen mutuamente sus secretos y como sólo tienen un objetivo, se prestan ayuda entre sí. Un hombre que sea común a todas, puede continuar gozando de ellas siempre y cuando la relación sea clandestina y no trascienda."(...)
(Texto extraído del "Kamasutra", obra compilada por Mallanaga Vatsyayana)








Tanto riesgo para entrar en el harén, que no se yo si merece la pena. Bueno, pero eso de la fórmula para ser invisible cambiaría mucho la cosa. Aunque no tendría peligro eso ni nada. :-)
Además, para que ocultarse. Si no para tener la chica a la que amas te tienes que ocultar e ir tanto en secreto, es porque igual no merece la pena. Que el amor no se puede ocultar.
Besos
Como diría mi abuela: "quien algo quiere, algo le cuesta";).
En cuanto a tu "para qué ocultarse", jeje, si te pillan en un harén no siendo eunuco, te aseguro que lo mínimo que te sucede es que te "eunuconicen" al instante;).
Besotes:).