CARTA A LOS REYES MAGOS DE ORIENTE:
QUERIDOS MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR:
Aquí me tenéis de nuevo pese a que os mandé recado con el bueno de Santa, diciéndoos que este año no iba a escribiros una real misiva. Ya sabéis que nunca me ha gustado ser excesiva a la hora de pedir cositas para mí y tanto Lupo como Rocky han sido sendos regalos de Reyes adelantados. Si a ésto sumamos una serie de circunstancias personales que se me están cumpliendo, que podríamos denominar como "un verdadero milagro" -ya sabéis a qué me refiero;)- y a un viaje soñado que realizaré para primavera, redactar una nueva lista de posibles regalos me parecía, como poco, muy egoísta por mi parte.
Sin embargo, he aquí que una brujilla coctelera de hechizadores ojazos, que se hace conocer con el sobrenombre de Bruxana, me ha medio invitado, medio empujado, a daros la lata un rato y no me ha quedado más remedio que hacerle caso. Después de todo, ¿cómo es posible pasarse cuatro horas, sin parar, en unos grandes almacenes, entre paquetes y sorpresas varias, sin continuar con la tradición de volver a dirigirme a vosotros de forma directa? ¡Si hasta vi a un paje de Baltasar -supongo que era de él por la piel tan oscurita- cuando, rotos los pies, vacía la cartera, desmayadas las tarjetas de crédito y cargada como una mula, me encaminaba de vuelta hacia casa!
Ya sabéis que, por regla general, os pido diez presentes: cinco tangibles para mí y cinco mágicamente intangibles para los demás. Pues bien, en esta ocasión, por los motivos que os expliqué más arriba, me voy a saltar lo que podría envolverse en ruidoso papel de regalo y me limitaré a solicitaros que se cumplan mis cinco deseos improbables:

Mi primera súplica es que en el 2008, todos los niños puedan comer a diario y criarse sanos y fuertes. ¡Es tan triste, doloroso y atroz observar esas cuencas casi vacías -y sin embargo tan llenas-, aferradas a una teta seca incapaz de alimentarlas!
Mi segundo deseo es que los seres humanos, todos, seamos capaces de comprender, de asumir, de aceptar y de llevar a cabo la absoluta transparencia. Ser, siempre, leal y honesto con uno mismo, conlleva que sea imposible fallarles a los demás. Y, además, no existe mayor ni mejor belleza que la del alma que se asoma y sonríe desde el balcón de unos ojos sinceros.
Mi tercera petición es que todoser vivo animal y/o vegetal (contando a las personas) sea respetado en su integridad física y moral. ¡Qué se acaben las torturas inhumanas hacia los animalitos, hacia los bosques, hacia las aguas, hacia la atmósfera, hacia los montes, hacia otro ser humano! ¿Acaso es tan costoso darse cuenta de que todos somos hijos de la misma madre Tierra y que, por tanto, todos somos hermanos y compañeros de camino?
Como cuarto regalito, ¿sería muy difícil que cada persona supiese, de una santa vez, que todo lo que sucede ocurre por alguna razón concreta y que, junto al peor de los dolores se sienta la mejor de las enseñanzas? Si se nos quitasen las vendas de los ojos y nos diésemos cuenta de que la pena más desgarradora es, en realidad, el mejor de los regalos, porque te permite crecer, esforzarte, conocerte, aceptarte y amarte, estoy segura de que los amaneceres serían más bellos, esperanzados, dulces y alegres.
Y ya, como quinto y último, que la paz interior que todos hemos sentido, sentimos y sentiremos más de una vez en nuestras vidas, emerja y salga al exterior de nosotros mismos: sin prejuicios, sin temores, sin vergüenzas...Y así, inunde cada molécula de este globo azul nuestro, llenando cada rincón y devolviendo al TODO que nos creó, la atmósfera de AMOR, de PAZ y de PLENITUD que merecemos y tanto necesitamos.

Esto es todo, mis queridos Melchor, Gaspar y Baltasar. Esta noche me iré a Montjuïc a ver si ganamos al Villarreal que, además, es un rival directo.
Antes de salir de casa os dejaré en el mueblito del recibidor tres copitas de vino dulce, unos mazapanes y algunos turrones. Si los camellos tienen sed, podéis darles agua de los bebederos de Rocky.
Mientras pasee, en total soledad, andando el camino hacia el estadio, me cruzaré con miles de niños a los que la sagrada magia se les desbordará por los ojos. Luego, una vez concluya el partido, me perderé por la feria de juguetes entre decenas de puestos ambulantes, jugando a ser, otra vez, la niña que fui y que siempre seré. Puede que mi mirada recupere parte de esa magia infantil perdida. O puede que no necesite recuperarla porque siempre estuvo aquí y aquí continúa.
Que la estrella que os guía eternamente, hacia el corazón de cada niño y de cada adulto que se sabe niño, ilumine nuestro andar por los caminos oscuros, empinados y rutinarios de nuestra vida diaria.
Muchas gracias por todo lo que me habéis dado este año. Os quiero mucho, pero eso ya lo sabéis.
Hasta siempre, mis generosos caminantes.


































































































kilifa dijo
Hola!!!
Joooooo, que carta, la mia no está tan bien escrita, jejej
Un besito y espero que te lo traigan todo
5 Enero 2008 | 09:45 AM