Pide un millón de dólares a través de su blog

20MINUTOS.ES.
Diferentes facetas del protagonista de la noticia.

"Un joven cocinero ha asegurado en su blog personal que está dispuesto a hacer "cualquier cosa" a cambio de un millón de dólares.
Se regirá por las leyes del país donde se desarrollen los actos
Eso sí, al referirse a "cualquier cosa", establece tres condiciones: no hará nada que pueda causar cambios permanentes en su aspecto o en el de alguien más, se regirá por las leyes del país donde se desarrollen los actos, y no le causará ningún daño físico o mental a ninguna otra criatura o humano.
Más allá de esas restricciones, Eric, quien se hace llamar "The Waf", espera propuestas a través de Internet.
Según explica en su sitio web, él es un muchacho común y corriente cansado de tener que pagar deudas pese a que trabaja largas jornadas como cocinero en el Ártico, donde los inviernos equivalen a seis meses de absoluta oscuridad.
¿Qué hará con ese millón de dólares? "Podría comprar una casa, cancelar mis deudas, invitar una ronda en el bar, invertir, ayudar a gente que me ha ayudado... lo que sea. Sólo quiero un millón", explica.
Así que ya saben, si quieren que alguien les haga un favorcillo por un módico precio de un millón de dolares Eric se ofrece."

Tras leer esta noticia con la que me topé antes de ayer en la versión digital del diario "20 Minutos", fueron varias las ideas que me vinieron a la cabeza.

En primer lugar se me ocurrió que tenía que traérosla para preguntaros, qué estaríais dispuestos a hacer vosotros por lograr dicha cantidad. Pero fijáos bien en la pregunta y en cómo puede cambiar el sentido de una frase (y de una vida) el uso de una preposición concreta. No se trata de saber qué serías capaz de hacer "CON" un millón de dólares, sino lo que serías capaz de hacer "POR" un millón de dólares.

A continuación me vino a la cabeza una peli que siempre califiqué como de "absurda y patética ciencia ficción" por el increíble estado en que se hallaba Robert Redford por entonces y por lo "perfecto" de su personaje física, intelectual y sentimentalmente. Seguro que os acordaréis de ella.

En esa cinta, una Demi Moore guapísima y su marido se veían en la delicada cuestión de que ella pasase una noche apasionada con un caballeroso, elegante, atractivo guapo y caprichoso millonario (sólo una noche) a cambio de la misma cantidad que demanda el cocinero de más arriba.

Casi toda la grabación gira en torno a ese dilema moral. Dilema que, en un principio se rechaza de un modo rotundo y que, luego, a medida que pasa el tiempo y se va sopesando la posibilidad de acabar en unas horas, con toda una vida de esfuerzos laborales, de deudas y de sacrificios, se va aceptando, poco a poco, de un modo, casi imposible de evitar.

Por lo que dice el joven bloguero que ha dado pie a esta noticia, él está dispuesto a llevar a cabo cualquier acto legal que no ponga en peligro la vida ni la seguridad de ningún ser vivo y que no le suponga un cambio físico vitalicio (supongo que se refiere a intercambio de órganos y demás cositas semejantes). Por tanto, estaría preparado para contraer matrimonio con alguien que no fuera de su gusto, con alguien de diferente opción sexual a la que él tenga o, a trabajar durante 40 años para un patrón, a cambio de que le den el sueldo de esos 40 años todo juntito. ¡Qué absurdo!

Porque un cocinero de una base en el Ártico, no es que gane poco dinerito al mes. Lo sé de buena tinta y, tirando por lo bajo, pongamos unos 4000 euros, lo que vendría a ser casi 5.000 dólares, pero dejémoslo en 4.000 dólares.

Si los multiplicamos por 14 pagas anuales, nos da un montante de 56.000 dólares brutos. Por tanto, en 40 años lograría un total de 2.240.000 dólares netos que, tras impuestos, estoy más que segura de que pasaría, con creces, del millón de dólares que solicita ahora mismo, a cambio de "fastidiarse la vida", o parte de ella, puesto que nadie regala el dinero por nada.

Es muy posible que, en realidad, todo se trate de una simple campaña publicitaria para su blog y de sí mismo y, en este sentido, sí que lo ha logrado porque su personita ha dado la vuelta al mundo y son múltiples los medios y los artículos escritos con respecto a él y a su idea.

Por mi parte, prefiero seguir soñando con una quiniela de 15 aciertos, un euromillón (incluso sin bote, jeje) o con los 50 kilos por décimo del más que improbable Gordo de Navidad.

Al fin y al cabo, tener un millón de euros no me haría mejor persona por facilidades que me supusiera. Claro que, si la pregunta hubiese sido "qué harías con un millón en el bolsillo", je, je, je: ¡entonces sí que tendría una más que estudiada respuesta!