Anoche viví uno de esos sueños que yo califico como "mensajes transcorpóreos". Son mensajes embotellados que me mandan como avisos desde lugares remotos y que, sin embargo, siento tan cercanos.

Anoche soñé con alguien con rostro atractivo y con voz cálida, alguien sonriente y lleno de vida, del que he de aprender mucho y a quien he de enseñar algunas cosas.

Anoche soñé con un hombre adulto, europeo, español y vecino de Madrid o Barcelona, separado y con dos hijos adoptados: una adolescente de origen africano, de unos 16 años y un niño de unos 7, asiático.

Anoche soñé con un hombre de pelo ensortijado, moreno y algo largo, salpicado por alguna que otra cana; un hombre que, a veces, porta barba de varios días, no muy alto y fuerte, aunque delgado.

Anoche soñé con un hombre de unos 45 años, que vive solo en una casa prefabricada y alquilada, de tonos claros, sobre la inmensa azotea de un antiguo edificio de tres plantas, sito en una colina a las afueras de la gran ciudad y desde donde se divisa una panorámica perfecta de la capital.

Anoche soñé con un hombre que permite que los gatos del barrio cuiden de él mientras los alimenta y acaricia.

Anoche soñé con un hombre que conduce un coche de alta gama, que dirige su propia empresa y que canta en una banda de rock, que fundó en su más tierna juventud, junto a sus amigos de toda la vida.

Anoche soñé con un hombre sabio, generoso, culto y lleno de vida, cuyo mayor orgullo personal es continuar siendo el niño que siempre será.

Anoche soñé con un hombre con alma de bohemio y con un armario repleto de vaqueros pasados de tanto uso y de impolutos y bien planchados trajes de marca.

Anoche soñé con alguien a quien conozco y que me conoce desde hace mucho y con quien, sin embargo, aún no me he tropezado en estos últimos 37 años.

Anoche soñé con un amigo y maestro y ambos nos sentíamos plenamente felices pasando tiempo juntos...¿Cuánto tardaré en dar contigo? ¿Estás ahí? ¿Cuándo volveremos a cruzarnos?