...Y LA MAGIA PERIQUITA VOLVIÓ A
SOBREVOLAR LAS GRADAS DE
MONTJUÏC
Como muchos de vosotros ya sabéis, el pasado día 18 me fui de vacaciones. La primera parte de mi periplo viajero me llevó hasta Barcelona con el fin de poder asistir, la noche del sábado 20, al encuentro RCD Espanyol-Real Madrid, en vivo y en directo.
Fue otra velada mágica durante la que barrimos a mis amigos merengones del campo. Sobre todo durante los segundos cuarenta y cinco minutos de un partido que ganamos con el resultado de 2-1. Aunque, en realidad, merecimos y tuvimos oportunidades como para finalizar con un rotundo 5-1.
No faltó de nada.
Llegamos hasta el estadio olímpico con el tiempo suficiente como para poder disfrutar de cada segundo: como a mí me gusta.
Compramos varios recuerdos blanquiazules: una visera, unos peluches y alguna que otra cosita.
Nos carcajeamos al cantar -junto a centenares de otros pericos- un nuevo gol que se colaba en la red culé, atentos, todos, a las radios y haciendo temblar a la montaña mágica con un ¡¡¡¡¡GOOOOLLLLLL!!!!! que pudo escucharse hasta en Montserrat.
Saludé con mucho cariño a mis vecinos de grada. Sobre todo al anciano matrimonio que se sienta a nuestras espaldas. Tras dos sonoros besos para ella y un afectuoso apretón de manos para él, una y otra vez repetían que me echaban mucho de menos y que tenía que pillar un avión cada dos semanas: tan simpáticos y agradables como siempre.
No podía dejar de sonreirles y de comentarles nuestras maravillosas vivencias en Glasgow, durante la pasada final de UEFA, cuando vimos pasar por delante de nuestras españolistas narices la tan deseada copa, siendo como fuimos el único equipo invicto de dicha competición europea.
La afición iba llenando el estadio. Las banderas ondeaban, las bufandas se agitaban, entonábamos cánticos y nuestros ojos desbordaban la ilusión que nuestras almas blanquiazules se veían incapacez de controlar.
Todo fue perfecto. Todo fue mágico. Una noche para recordar. Un partido del que charlar durante días. 90 minutos que, de nuevo, me confirmaron que ser aficionada españolista es mucho más que un sentimiento.
¡Qué ganas de volver a repetirlo lo antes posible!
¡Qué ganas de poder pillar cada 14 días un par de aviones para, de nuevo, volver a emocionarme junto a mis adorados periquitos!








Vaya, mira por donde estuvimos presentes los dos el mismo día en Montjuic. De haberlo sabido te hubiese invitado a una cervecita pre-partido. Yo ese finde también lo pasé en Barna con mi Sra. y una de mis hijas. Y si, también tengo ganas de repetir visita al olímpico ^_^
Pués yo me apunto a esa cervecita (si me dejais, claro), por las fotos que has pegado en tú blog, mucho me temo que tú y yo (clito) estamos en el mismo sector, así que la próxima vez que vengas a un partidito, llamame y te vengo a saludar y así nos conocemos en persona, ok wapa????
Emilio, si me cambias la cervecita por una tónica "chués", acepto encantada, jejeje. A ver cuándo nos reunimos todos los periquitos blogueros en alguna cena blanquiazul;).
Besotes:)
-------------------------------------------------------
Mire, ¿pero estás en Barcelona? ¡Yo te hacía en Mallorca! Mi cabeza anda mucho peor de lo que me imaginaba.
Sería genial poder darte un par de besotes un día de éstos.
Besotes, guapísima:).