ME GUSTAN LAS COSAS SENCILLAS...
Me gustan las cosas sencillas, como tomar un café y hablar durante horas con alguien especial, salir al campo, caminar por la nieve o leer un libro tumbada en la cama.
Pero también me gustan las cosas importantes, que dejan huella, como un viaje a Pascua, salvar una vida, escribir un libro y borrar la tristeza en la cara de un amigo.
Me gustan las cosas sencillas y valoro mucho la sinceridad, decir las cosas a la cara y la gente inquieta con ganas de aprender cosas nuevas a cada momento.
Sensibilidad y respeto hacia los animales son, para mí, indicativos de bondad, nobleza, transparencia, madurez y evolución.
.
También es bonito compartir una tarde con alguien que tenga sentido del humor, y que no se avergüence de sonreir o de mirar a los ojos...
Me gustan las cosas sencillas, como pasear en pleno invierno por una ventosa y desierta playa, descalza, sintiendo el frío de la arena, mientras las gotitas de lluvia se deslizan por mi enredada melena, libre y danzante.
Silencio y quietud son tan importantes para mí como pueden serlo la acción, el movimiento y la actividad incansable. Si alguna vez te tropiezas conmigo tumbada en un sofá, sin hacer nada externamente, una de dos: o estoy siendo abrazada por Morfeo o mi mente y mi alma no cesan de charlar y de contarme cositas.

También es bonito sonreirle al niño que se te queda mirando e, incluso, acariciarle su pequeña y, sin embargo, perfecta cabecita, en un impulso de infantil y veraz complicidad...
Me gustan las cosas sencillas y viajar por nuevas sensaciones, viviendo propias ensoñaciones, al acariciarme el aroma de un nuevo y sedoso gel de baño durante mis duchas diarias.
Entrega, esfuerzo y labor son tres virtudes que me enamoran. Igual que logra enamorarme la visión de unas sabias y ancianas manos modelando la simple arcilla, amorosa y serenamente, hasta alcanzar la forma deseada.
También es bonito tumbarte a la sombra de un centenario pino, en una tarde otoñal como las de ahora, escuchando los susurros que el bosque te procura y volviendo a sentir que no eres más que otro pedazo de tierra que ha dado fruto...
Me gustan las cosas sencillas, como pasear en soledad por ancianas e históricas callejuelas: sorprendiéndome tras cada esquina, saludando a los adoquines gastados de siempre, observando que todo permanece igual, del mismo modo, porque el cambio es incansable y eterno.
Charlar con un grupo de desconocidos viejitos, compartiendo recuerdos e impresiones a la sombra de una palmera canariense, cuando la tarde se convierte en la promesa de un nuevo y mejor amanecer, son momentos únicos para memorizar sonriendo.
También es bonito contemplar, fuera, fuegos artificiales desde la ventana de tu dormitorio, volviendo a sonreir, abriendo mucho los ojos y sintiéndote esa niña que sueña con el dulce y pegajoso algodón de azúcar...
Me gustan las cosas sencillas y el suave tacto de la peluda manta de lana cuando, en una sobremesa invernal, busco ese abrazo cálido, recostada, cómoda, somnolienta, mientras en la televisión veo por trigésimo novena vez "West Side Story".
Sentir que las notas musicales adquieren formas sutiles, mientras esa melodía tan amada vuelve a llenar hasta el más mínimo poro de tu maltrecha piel se me antoja un placer de dioses.
También es bonito preparar sorpresas para los seres amados sin decirles nada. Simplemente por hacerles felices. Simplemente por sentirles radiantes. Simplemente por iluminarte a través de su propio e ilusionado resplandor...

Me gustan las cosas sencillas como todo lo que surge sin ser esperado, porque todo tiene jugo en esta vida. Me gustan la paz y la razón, la belleza y la aventura. Me gusta ser yo misma mientras avanzamos juntos.
Experimentar, sentir, aprender... Soy curiosa, no concibo existir sin coleccionar vivencias y sin asomarme más allá de mi propia línea roja.
También es bonito cualquier lugar en que el calor se eche de menos y donde la probabilidad de volver viva al que es tu hogar sea suficientemente grande.
Me gustan las cosas sencillas: ¡hay que ver lo complicada que soy!


































































































el-hombre-del-tibet dijo
¡¡Jolines Clito!! Lo has clavado ¡ese soy yo! , esto lo tenía que haber escrito yo, no tú, que lo sepas, pero claro en masculino.
Besos
PD: QUE BUENA ERES LEÑE
6 Octubre 2007 | 01:50 AM