Si eras una niña o un niño en las décadas de los 70, 80 y principio de los 90, como es mi caso, me pregunto: ¿cómo hicimos para sobrevivir?
Nuestras cunas eran metálicas o pintadas con brillantes y chillones colores gracias a las pinturas a base de plomo. No disponíamos de tapas con seguro contra niños en los botes de medicinas, productos de limpieza, ni contábamos con cerraduras de seguridad en las puertas.
Bebíamos agua de la manguera del jardín, de la llave del grifo, de las fuentes y estanques públicos o de donde la encontrásemos, siempre y cuando nos quitara la sed, sin hacer uso exclusivo de una botella de agua purificada de manantial de alta montaña.
Pasábamos horas y horas construyendo carritos con tablas abandonadas de madera, repletas de clavos oxidados, que sacábamos del solar-basurero que existía en cada barrio. Los que tenían la fortuna de tener un amigo con bici, se las ingeniaban para ser remolcados y, en la esquina, se acordaban de que no disponían de frenos para parar. No importaba, porque después de varios choques y de muchas caídas, aprendíamos a resolver el problema: nos acostumbramos a tirarnos, directamente, contra los arbustos o, al simple suelo, porque siempre era menos doloroso que pegárnosla contra los pocos coches aparcados.
Nos cortábamos, nos rompíamos un hueso, perdíamos un diente, nos abríamos una ceja, pero nunca hubo una sola demanda por estos accidentes: nadie tenía la culpa más que nosotros mismos...Y, además, nos llevábamos sendas collejas por nuestra irresponsabilidad.
Cuando montábamos en bici no usábamos casco, ni rodilleras, ni mucho menos coderas. Y lo mejor de todo era cuando convertíamos la bibicleta en una radiante moto gracias a un simple vaso desechable en la llanta trasera.
Por aquellos tiempos íbamos en coches que no tenían cinturones de seguridad , ni airbags, e ir en la parte de atrás de una furgoneta o camioneta era como un paseo espacial que todavía recordamos con una alucinante sonrisa.
No teníamos Play Station, MP3, Nintendo 64, XBox, videojuegos, 99 canales de televisión, cable, videos, dvd´s, home cinema, ordenadores, internet, etc...Sino que teníamos amigos de carne y hueso.
Comíamos bizcochitos, magdalenas, pan con chocolate, bocadillos de mantequilla y chorizo, chucherías a todas horas y tomábamos bebidas con azúcar, pero raramente sufríamos de exceso de peso porque siempre estábamos jugando y corriendo fuera, en la calle.
Compartíamos un refresco entre cuatro (botella de cristal), tomando todos directamente de la botella, y nadie se moría por ello.
Jugábamos con palos, piedras, pelotas, elásticos, sogas, cromos, muñecas, soldaditos de rígido plástico, coches de metal. Jugábamos a policías y ladrones, al juego de la botella, a tinieblas, al escondite, al fútbol, etc... No todos llegábamos a ser elegidos para participar en el juego y no por ello sufríamos un trauma.
Salíamos a jugar con la única condición de regresar antes del anochecer. No teníamos teléfonos móviles, así que nadie podía localizarnos: ¡¡mpensable!!...¡¡¡¡Ahí fuera!!!! ¡¡¡¡¡¡En el mundo peligroso y cruel!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡Sin un guardián alquilado por papá!!!!!!!!
Algunos estudiantes no eran tan brillantes como el resto y cuando perdían un año, simplemente repetían. Nadie iba al psicólogo, al logopeda ni sufría depresiones: se repetía y se obtenía una segunda oportunidad.
Teníamos libertad. Experimentábamos éxitos y fracasos. Asumíamos responsabilidades...Y aprendíamos a manejarnos, solos, con todo ello.
¿Perteneces a esas generaciones? Si sonríes mientras asientes con la cabeza, regálate unos segundos más de reflexión. Quizá logres olvidarte, por un rato, de tu agitada vida actual y vuelvas a disfrutar, por unos segundos, de cómo éramos entonces.
Algunos, por contra, seguro que os preguntaréis: ¿qué cuenta esta mujer?, ¿qué es todo esto? Pero...¡Seguro que éramos felices!
QUE
TENGAS
UN DÍA
GENIAL








Sí, sí, sonrío y asiento. Y gracias por el artículo. Una vez, en Las Palmas, cuando tenía siete u ocho años, estaba jugando con mis amigos en la entrada del piso, y me sacudieron contra la escalera. Me di un viaje en la frente con el borde del escalón y empecé a chorrear sangre. Subí a mi casa, lo veía todo rojo. Cuando volví a la península me iba al campo y hacía hogueras, como un bruto y un salvaje (tipo buen salvaje de Rousseau, creo). Venía siempre tiznado, hecho polvo.
Me dio por sacare la piel a las serpientes, mira tú. Cosas de aventureros y exploradores. Un día vino a verme a casa mi amigo Paquito, con una serpiente de medio metro o más colgando del hombro. Mi madre le preguntó qué quería, y él contestó que venía a traerme aquella serpiente, por si quería quitarle la piel. Y así sucesivamente, etc. etc. Fue un privilegio aquella niñez. Has tenido una buena idea.
Hola Clito:))
Cuando hace unos meses una amiga me hizo llegar un mail con ilustraciones que hablaba de algo similar a lo que tan estupendamente enumeras... me dí cuenta de que llevaba tiempo haciendo reflexiones similares...
Cuando oigo/leo que tal gobierno va a retirar tales juguetes porque cabe la posibilidad de que sean perniciosos porque, lo mismo, tienen niveles más elevados de tal sustancia (últimamente, plomo), me parece estupendo... pero, como le dije a mi madre cuando el otro día me comenta que, "fíjate tú, marcas como Mattell"..."pues quién sabe de qué estarían hechos los juguetes con los que nos criamos nosotros... y debemos haber tenido mucha suerte, porque nunca nos pasó nada".
Recuerdo haber "desarmado" muñecas de las que llevaban pilas, llenas de tornillos, tuercas, piezas pequeñas. A algunos peluches se les arrancaban los ojos... y nos hacía mucha gracia (de hecho, se los arrancábamos con los dientes y se ponían de nuevo). Y no digamos ya los muñecos de goma que se apretaban y pitaban... que a algunos les quitábamos el silbato para soplarlo (ahora esos juguetes sólo se venden en tiendas de animales).
Saltábamos con cuerdas de la ropa (y a nadie se le ocurría atárselas al cuello y de ahí al árbol). Los columpios y similares (toboganes, castillos) eran de hierro puro y duro, sin protecciones ni barandilla. Y si se rompía el asiento del columpio... nos buscábamos una tabla ó una rueda y lo "arreglábamos".
Después de comer era el "hale, que me voy a la calle"... con diez grados ó con treinta y ocho. Se tocaba el telefonillo del portal del amigo y "¿te bajas?" y así nos íbamos juntando. Y si alguien no tenía telefonillo... pues a voces, desde la calle. Pasábamos a beber agua a cualquier bar (si nos la daban) y, sino, buscábamos fuentes en la calle... ó nos "colábamos" en los aseos de cualquier otro bar, ó del mercado. Como no teníamos reloj, preguntábamos la hora para llegar a casa más ó menos puntuales.
Les decíamos a nuestras madres que estaríamos en el parque... pero luego cambiaban los planes y nos íbamos por ahí, a cruzar calles ó a casa de cualquier amigo. Uno de mis sitios "favoritos" de juego era una antigua galería comercial abandonada... supongo que llena de ratas. Cierto que no pasábamos más allá de una habitación que debió ser la oficina y que tenía ventana... pero quien sabe qué más habría...
¿La comida? Creo que todos tomábamos vino con casera los domingos. Recuerdo que la "Quina Santacatalina" se anunciaba como "ideal para abrir el apetito de los niños": yo recuerdo haberla probado antes de los seis años... y no sólo no soy alcohólica, sino que ahora no bebo...
¿Un manjar para merendar? El pan con vino y azúcar: se abría media barra para bocadillo, se empapaba en vino y se cubría con muuucha azúcar. Nos poníamos como motos, claro... pero ni mareos, ni resaca. Como tampoco nos engordaba ni eso, ni el chorizo, ni la nocilla... todo el día en la calle...
Nos castigaban sin ver la tele... y nunca necesitamos un psicólogo. Ni por eso, ni por recibir un par de azotes si levantábamos la voz de mala manera ó rompíamos algo jugando...
No sé ni cómo sobreviví... ni si no será que aquello nos volvió paranoicos y por eso ahora nos "pasamos" evitando riesgos a los críos...
Besos, guapa:))
Y a pesar de todo ello sobrevivimos.
Un beso CLITO y buenas noches
Pués tienes razón (y van.....) querida Clito, y sabes por qué? por que sencillamente eramos niños, pequeños ingenuos, que nuestra única obligación era la de creer y crecer, y así lo hicimos, sin tantas tonterias, sin tantas burocracias, sin tantas hipocresias.
Siempre es bonito recordar de donde venimos....
Un besito.
Qué cierto...sabes que recuerdo yo?Cuando nos haciamos pendientes con las flores,haciamos comiditas con piedras o tortillas con papel mojado...cuando comiamos por bocados mientras las madres hablaban de tejer un jersey o de lo poco que hace el marido...
Añoro cuando las rocas eran enormes palacios para las muñecas y el mar el gran desconocido...y la bañera era el chalet de la playa jajaja, o cuando un helado era la esponja mojada y cuando tenia jabón era con nata :).
Añoro las infancias en la era, los cables de telefono que servian de pulseras...los golpes sin lagrimas y las collejas del padre diciendote torpe...
Recuerdo lo que era no sufrir por amor, por no ganar el suficiente dinero y por no llegar a ser quien querias...
Cuando eras pequeño todo era posible y no habia muros...
Me da pena esta generación...todo se acaba, un beso linda
Idar-Dorainn, gracias a ti por tu comentario. Adivino por él que eres canarión de nacimiento, aunque peninsular de crianza: estoy en lo cierto?
A mí nunca me gustó hacer daño a los bichitos.
Recuerdo que, durante mis vacaciones en Orense, mis primos, primas y tíos se pasaban las tardes atrapando alacranes por toda la finca. Luego los metían en una lata alta y la rodeaban de gasolina y, hala, a asar a los alacranes.
Todavía se me ponen los pelos de punta al recordar los saltos de los pobres bichos, los taponazos que daban contra los muros metálicos de su particular trampa infernal.:::(((
Un saludo y vuelve por aquí cuando gustes:).
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Jeje, Bruxana, ¡qué cantidad de recuerdos me has traído!;)
Y no te cuento nada de la infancia de nuestros padres, por ejemplo: mi madre se pasaba el día jugando y "nutriéndose" con los medicamentos que el farmacéutico que vivía pegado a ella, tiraba a la basura y con una piedra que usaba, junto con sus amigas, para, raspa que te raspa, poder tener algún día, el "hoyito" de la barbilla de Kirk Douglas, jejejejeje.
Besitos, guapísima:)
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Y seguimos dando guerra, amigo tibetano, jijiji;).
Besotes:)
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Mire, no sólo es bonito e importante recordar de dónde venimos, sino, además, saberlo y tener idea de hacia dónde nos encaminamos;).
Un fuerte abrazo, mi niña:).
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Meigan, me apena que hables de todo ello, como de un reino mágico aniquilado por el discurrir de tu propia vida.
Yo me niego a que eso suceda y, de hecho, aunque para la gran mayoría, sea un "bicho raro" o "esté como una cabra", no es que crea, sino que siento y sé que las rocas no son más que gigantes durmientes; un charco lluvioso supone una superviviente gota tras el baño de la diosa terrenal; los bosques se hallan repletos de hadas, duendes y demás elementales y la brisa vespertina no es más que la música a cuyo ritmo bailotean ramas y hojas.
Nada ni nadie logrará cambiar la esencia de lo que soy. Ni con 37 ni con 76;)...Y al que no le plazca: él/ella se lo pierde;).
Besitos, guapísima.
...pues alguna consecuencia nos traería...
..porke yo recuerdo haber caido por el hueco del ascensor de una "obra en construcción"(sin señalizar-para ké!!? ni vallas ni protecciones..) y mi única preocupación mientras volvía medio doblado a casa..,era la posible colleja ke mi padre me propinára...ke nunca me dió...y ké... parentesis de recuerdos,se solucionó cuando tres dias despues al volver del colegio..no se ké pasó en un "partido de futbol" de akellos de quince contra doce..,ó de los pekeños contra los grandes..,o vé a saber ké estrategia usaban los curas de antes para tenernos "ocupados" en los recreos...ke nunca eran de la media hora estipulada..(porke entre ke habia ke "formar" para salir al patio..los más listos..."yo era de los ke siempre se kedaban cinco minutos más en clase para acabar de copiar los deberes de la palestra.."...comer akellos interminables bocadillos..ó las galletas 222 -la galleta ke se pide por su número-(recuerdo de mi infancia visto mil veces en televisiones blanco y negro) amorosamente-mecánicamente envueltas por mi madre cada día en papel de estraza ó papel cebolla...y hacer las interminables filas de menor a mayor (no se perdieran los niños chicos por algún sitio)......yo siempre estaba al final de la cola...supongo ke acabandome las galletas...mientras soñaba ke algún dia disfrutaría de un recreo completo para seguir abriendome la "crisma"bajando de pié por el tobogan ó de cabeza en akel castillo ó "bola" de hierro puro y duro pintado y repintado casi seguro con plomíferos y vivos colores, rechupados por miles de bocas infantiles una y otra vez..,con las rodillas y los codos desollados perpetuamente por akellos suelos de hormigón sin "amortigüante gravilla"...ó...a la salida del cole "jugando" a tirarnos piedras los de una calle contra "la banda" de la calle de enfrente ó del campo de los perros..
....bueno...ke me llevaron a casa..en el flamante "gordini" (el coche de las viudas..por la facilidad con ke volcaba...je,je...) del profesor de gimnasia...el austero sr.Soriano..ke nos hacia cambiarnos de ropa en tres minutos y tras la clase de gimnasia volviamos a casa poniendonos el otro calcetín en el autobus....resumiendo:el parte kedó con el profesor en cuestión explicadole a mis padres ké estos crios son un poco burros..,y en un mal golpe se le hundido una costilla flotante al niño (el niño era yó,a pesar de ser el más espigado) y tendría ke descansar unos dias...
...mi madre me mimó,pobrecito niño...y mi padre no sé....había esa mezcla de setimientos encontrados entre...ké asco de niño,siempre dando la nota...y..ese sentimiento machista entre comillas,de.. ke bruto ke es mi hijo..de los tiempos de antes...
...tambien recuerdo ke los dias de descanso se convirtieron en uno..,para volver raudo al colegio..endiosado por unos..de mi pronta recuperación..,envidiado por otros de mi peripecia y..muy importante.."viaje" en el coche del sr.Soriano..(hay ke subrayar ke pocos contaban con vehiculo en esos años) y ante la mirada critica de otros "curas y hermanos"ke no debian ser tan tontos y ke no veían clara la historia....
...por supuesto tardé un par de decadas en explicar la verdad a mis progenitores...pero eso es otra historia....me ha encantado ke sakes este tema,pues he disfrutado de lo lindo sacando esto a la luz y recordando unos tiempos ke no cambiaria por nada del mundo...y menos en estos tiempos ke corren donde las mamás inflan a sus hijos de bollycaos y hamburguesas mientras planifican futúras citas con psicologos hambrientos de mentes ke estudiar....
...saludos...
Mtx, me alegra comprobar que has regresado de tu estancia en la bella Menorca, pletórico y con las pilas cargaditas. Se te echaba de menos;).
Me has hecho recordar a Nelva, la profe de gimnasia que teníamos en el cole y que, durante años, fue seleccionadora nacional de gimnasia rítmica y los suelos de "piche" (así le decimos por aquí al alquitrán alfástico), sobre los que intentar hacer el pino o rodar se convertía en un verdadero suplicio. ¿Por qué fui incapaz de saltar el potro cuando el plinto -mucho más alto y grandote- lo saltaba como nada? 0_o Misterios "clitóricos".:::PPP
Tuviste que ser una buena pieza de chiquitín, jeje. Tipo Zipi y Zape pero todo en uno.;;;)))
¿Cuándo te vas a lanzar a crear tu rpopio blog?
Besotes:)