COSAS QUE ME HAN SUCEDIDO Y HE HECHO DURANTE LA ÚLTIMA SEMANA:

Me he caído, raspado ambas rodillas, roto las medias y rasgado un labio. Un policía se tropezó con mis ojos y aún sé que anda buscándolos. Me he comprado un par de alpargatas de tacón. Le he cambiado el comedero a mi gato Misha. He descubierto la bonita sonrisa de un lector de este blog.
He llegado tarde a una cita. Comí churros a las 6 de la mañana. Le rompí los esquemas -para variar- a alguien. Me volvieron a echar 27 años en vez de los diez más que tengo. He recordado viejos y maravillosos momentos.
He chateado con mi mejor amiga y, puede que, en unos meses, por fin, podamos abrazarnos y llorar de alegría. He paseado con mi madre. He observado roncar a mi padre. Un mequetrefe chocó conmigo cuando me hallaba parada con mi"vampus-móvil"en un STOP y me desplazó unos dos metros, hasta casi darle al que tenía enfrente. Me he descubierto ojeando vuelos, una vez más.
He trabajado menos de lo que debía y más de lo que esperaba. He superado las ganas de atacar a la caja de bombones Godiva (Chemi, como no vuelvas pronto, no lo cuentan) que espera, paciente, en mi nevera. He echado de menos al psicólogo y al amigo. He recibido fotos de una granja alemana en donde conejos y cerdos se pegan la gran vida. He vuelto a deslizar mi mirada ante unos Arcanos Mayores que me guían, acompañan y susurran desde siempre.

He descubierto que un "Kiko" es mucho más que un fruto seco y que un apetecible sabor salado. He ido a darle la cena a mi abuela y hemos cantado juntas las canciones de siempre. He vuelto a sentir, pegados a mí, a María y a Eduardo. Me rozaron la espalda manos invisibles. Alguien tocó a la puerta de mi cuarto a las 04:30 y, tras despertarme, desapareció.
Me he topado, de frente, con alguien de mi pasado que no fue capaz de mantenerme la mirada y giró el rostro, cobarde. Recibí unas mágicas fotos escocesas que, una vez más, hacen que mi alma dude de sí misma. Estrené un top que había comprado hace ya unas semanas y que no había osado ponerme aún. Me tomé un San Francisco sin alcohol. Saqué fotos a mi conventito.
Escuché, canté y bailé canciones de "La 5ª Estación". Charlé de política, religiones, ancestros, espiritualidad y valores. Le busqué con el alma mientras alguien me hablaba. Me molesté con gente que siento que me requiere a su lado sólo cuando se cansan del resto. Acompañé a un amigo en uno de sus peores momentos vitales.

Contesté a correos de lectores del blog. Me preocupé por Misha que ha pegado un gran bajón, teniendo que llevarle al veterinario. Volví a estremecerme escuchando determinadas bandas sonoras. Me harté de ser segundo plato, tercer postre y quinto cubierto. Borré números telefónicos de mi agenda y contactos del MSN.
Volví a necesitar el calor de mi ex al dormir abrazado a mí. Descubrí bellas imágenes de Punta Cana. De nuevo fallé el euromillón: de la próxima semana no pasa. Cené mis idolatrados champiñones empanados. Decidí vivir mi vida sin necesidad de hombres.
Encendí una vela por un alma no nacida. Recé por una amiga enferma y por la madre de un amigo que se encuentra muy lejano. Me quedé en casa, pese a tener unas ganas locas de salir. Me compré un móvil exacto al que ya tenía y que, aunque creía muerto del todo, resucitó en cuanto me hice con su gemelo. Volví a escuchar, una y otra vez, un tema de Ismael Serrano que me enloquece.

Alguien no recordó que teníamos una cita y me dio plantón.Cambié, en el último momento, el video protagonista de mis domingos blogueros. He vuelto a "cazafantasmear on line". Me descubrí sola frente al espejo. Me deshice en una madrugada repleta de amargas lágrimas.
Presentí el fuerte terremoto peruano dos noches antes de que sucediera, pero sin saber ubicarlo en un punto concreto. Dormí poco y a deshoras. Fui testigo de una fenomenal tormenta eléctrica -de esas que tanto me gustan- a través del teléfono. Comienzo una nueva etapa vital donde sé que las mágicas puertas han de abrirse un poco más. Sonreí y me apagué dependiendo del momento, la compañía y las circunstancias.


































































































el-hombre-del-tibet dijo
Y es que la vida repartida en horas y días dan para tanto que si sabemos aprovecharlas como es el caso que nos ocupa ,nos sentimos plenos y libres a pesar de todo lo malo que nos anda acechando .
Un beso Clito ,cuidado con la poli
20 Agosto 2007 | 12:36 AM