...O IR A DISFRUTAR DE "28 SEMANAS DESPUÉS" DOS DÍAS SEGUIDOS
Ya os había hablado, antes de disfrutar de mis minivacaciones barcelonesas, sobre la secuela de "28 días", dirigida por mi querido y admirado Juan Carlos Fresnadillo y de las ganas locas que tenía de sumergirme en la semioscuridad de una sala de cine. Así que lo hice durante mi visita a la Ciudad Condal y, nada menos que, por dos veces.
El joven director y guionista tinerfeño logra convertir una simple secuela de una buena y novedosa película de zombis en toda una obra maestra del género -el cual adoro-, digna de tomar de la manita a la clásica e irrepetible "La noche de los muertos vivientes" del maestro George A. Romero. Y lo logra porque, la historia que surge veintiocho semanas después, es mucho más que una película de zombis: es una cinta de terror fantástica, sensacional, rodada con un pulso brutal y con un ritmo más que frenético.
Aún teniendo a los "no-muertos" vivientes como eje central del relato, el maravilloso guión (dos de los tres guionistas que acompañaron a Fresnadillo en este parto son, también, españoles) logra que el resto de historias que se narran en la cinta corran paralelas al deambular de los zombis, otorgándole, así, un mayor interés y no permitiendo que se diluyan, perdiendo peso argumental.
A través de la visión del director canario, podemos llegar a comprender, incluso, que la maldad no tiene por qué ser "tan mala" y que los buenos tampoco tienen por qué ser tan santos como creemos.
Las primeras escenas -dignas de cualquier buena película bélica, donde un bando permanece aterrorizadamente escondido, intentando sobrevivir, mientras que el otro necesita del primero para lograr vencer-, constituyen, por sí mismas, toda una declaración de intenciones: un nítido homenaje al cine de Romero. Dichas imágenes son de una calidad extrema, tanto técnica, fotográfica como interpretativamente. Una maravilla de una tensión salvaje. Al acabarlas me encontré con el corazón a mil y con mis puños apretados. Pero, lo mejor de todo, es que, después de ellas, la tensión no cesa de subir y subir.
Fresnadillo sabe cómo asustar, cambiando la cámara y el estilo según la situación y el momento. Desde planos fijos a panorámicas completas, pasando por seguimientos a varios actores, cámara en mano, casi en formato documental. Imprime un ritmo brillante a la película, manejándonos con maestría y controlando, en todo momento, las reacciones de los que nos hundimos, más y más, en las butacas del cine.
Otra de las alegrías de este film fue el descubrimiento de una muy delgada jovencita, con rostro de bellísima noble dama de la antigua Roma, que, personalmente, creo que encierra una potencia interpretativa absolutamente impresionante.
Se llama Imogen Poots y sé que dará mucho que hablar en la próxima década, aunque me temo que no tardarán mucho tiempo en"sugerirle" que se opere su personalísima nariz. Recordad su cara y su nombre.
Desde el héroe valiente, hasta el preocupado y abatido padre, pasando por la madre sacrificada, el amigo leal, la científica moralmente aturdida, el niño anciano y la hermana responsable, todos, absolutamente todos, realizan un trabajo espectacular, pese a que, como sabéis, este tipo de cine no necesita de interpretaciones colosales para cumplir, sobradamente, con sus objetivos. Y todo ello dirigido bajo la no menos mágica varita del casi novel director.
Fresnadillo introduce el terror a través de la tragedia, del drama familiar, planteando el fenómeno zombi como si de una enfermedad se tratara, lo que no es novedoso, cierto, pero sí totalmente efectivo, gracias a un guión, un presupuesto y unos actores muy por encima del habitual nivel de este tipo de películas.
La banda sonora, además, acompaña a lo largo de todos los minutos de un modo, también, tremendamente opresivo y angustiante y, pese a ello, se compone de sonidos tremendamente liberadores y atractivos. Me encantó: en cuanto pueda me hago con ella.
¿Mis escenas favoritas? Además de las que componen el punto de arranque de la acción, al principio de la proyección, tengo que destacar, sin lugar a dudas, las escenas finales en las escaleras del metro. Esas tomas están exigiendo un VIDEOJUEGO YA MISMO. Trajeron hasta mi memoria diferentes e inolvidables títulos como "El Proyecto de la Bruja de Blair", "El acorazado Potemkin" o "Los Intocables de Elliot Ness".
Hacer una buena película de terror, hoy en día, es difícil: mucho. Especialmente si se encuentra centrada en una figura tan sumamente explotada, como es la del muerto viviente o "zombie". Fresnadillo y todo su equipo no sólo lo logran, sino que paren una obra maestra. Fresnadillo lo ha conseguido, ha reescrito las bases del género.
¿Aún no has ido a verla? ¿A qué estás esperando? Yo, en unos días me acercaré a disfrutarla de nuevo...¡Y ya serán "84" semanas después!








Me apuntoooooooo, al final no fui a verla, y me has dado una gana, aunque sea la veo de madrugada en el cine terraza de verano, con el fresquito!!!
Churru, de esta semana no pasa que vaya a verla por tercera vez, aunque vaya solita y rodeada de orcos.
Ya me contarás lo que te pareció.
Besitos y disfruta del fresquito de la madrugada.