Palmitos Park: DEL PARAÍSO AL INFIERNO

Palmitos Park era, hasta el pasado día 30 de julio, un jardín botánico y un parque "zoológico" (lo entrecomillo porque distaba mucho de ser el típico zoo) de 200.000 metros cuadrados, de propiedad privada, ubicado en el término municipal de Maspalomas, en la isla de Gran Canaria, mi isla vecina.

Dicho espacio era obra del impulso de un ciudadano alemán afincado en la isla canaria, que hizo realidad su sueño a finales de la década de los años 70. Así logró construir este recinto maravilloso y mágico, integrando sus instalaciones con el entorno natural del barranco de los Palmitos, diendo cobijo allí a las primeras aves y especies botánicas de todo el mundo.

Hasta hace una semana, era uno de los parques temáticos más visitados de Canarias. En un entorno donde abundaba la flora canaria subtropical, se podían encontrar unas 15.000 plantas.

Destacaban su colección de Palmas, con unas 1000 palmeras procedentes de todo el mundo; su casa de orquídeas, con la mayor colección de todo el archipiélago y sus magníficos cactus, diseminados por todo el recinto al aire libre, con algunos ejemplares que superaban los cinco metros de altura.

En cuanto a los animales, destacaban los orangutanes que se criaban, dentro de ese espacio natural, para la preservación de su especie, en peligro de extinción.

Además, su colección de aves era única, con unas 150 especies procedentes de todo el mundo, entre las que se contaban diversos tipos de rapaces, papagayos -con exhibiciones de sus destrezas-, tucanes, pelícanos y colibrís.

También podías disfrutar de sus reptiles, de su acuario en el que podíasencontrar numerosas especies de peces de zonas tropicales, tanto de agua dulce como marina, y de su preciosa Casa de las Mariposas, donde se hallaban numerosas especies de dicho insecto, en un entorno de gran variedad de plantas exóticas, cuyas flores les servían de alimento.

Alrededor de 425.000 turistas, en su mayoría venidos de Alemania y Reino Unido, visitaban cada año este parque.

Sin embargo, el pasado y aciago 27 de julio, se produjo un incendio forestal, que asoló gran parte del sector suroriental de la isla de Gran Canaria durante varios días.

El 30 de julio, una parte de las llamas invadió el barranco de Palmitos, paraje natural donde se ubica el parque, arrasándolo casi por completo.

Alrededor de 600 personas, que visitaban las instalaciones ese día, tuvieron que ser evacuadas a media tarde. Muchos de los animales también fueron evacuados, pero el viento cambió de rumbo y sus rachas aumentaron en potencia, de un modo tan vertiginoso, que no quedó más remedio que soltar y dejar, en total libertad, a las aves rapaces y exóticas para que pudiesen escapar del fuego y el humo.

Palmitos Park ha sido destruído en un 80% por el incendio. El fuego causó daños que ascienden a casi 60 millones de euros y, actualmente, el equipo humano y veterinario del parque vive una frenética actividad, trabajando a destajo,para intentar salvar a muchos de sus animales, ahora ingresados en salas especiales de oxígeno, tras resultar intoxicados por el humo.

Sus trabajadores consiguieron salvar al 90% de los ejemplares. Los animales que fueron soltados, como las aves, poco a poco han vuelto al lugar tras el incendio,al haber sido criados en cautividad. El plan de evacuación se hizo en función de la importancia de cada ejemplar, no en el sentido económico, sino por el peligro de extinción de la especie.

Los animales peligrosos estaban en recintos especiales, por lo que el fuego no les afectó. Lo mismo ocurrió con una de las especies emblemáticas con las que cuenta el parque, una cría de dragón de Komodo, la primera en cautividad en España. Sin embargo, la vegetación del parque, sí que se ha visto dañada en un 65%.

A día de hoy, desde la carretera que da acceso al Hotel Palmitos, se observa la fachada de las instalaciones, calcinadas por las llamas. Ahora sólo se pueden contemplar sus ruinas desde el exterior del recinto, ya que algunas de las estructuras interiores no están totalmente seguras y pueden venirse abajo. Desde fuera todavía es apreciable el olor a humo y cenizas.

Antes de ayer, el director del parque, Pedro Codina, dio una rueda de prensa y en ella afirmó que esperan poder reabrir sus puertas dentro de un año, aunque también aclaró que no podrá ser como antes puesto que "botánicamente hablando las pérdidas son muy importantes".

Además añadió que los trabajadores del recinto pasaron la noche del incendio "unidos en el parque acuático Aquasur, muy afectados por todo lo que estaba pasando"; "no importaba en ese momento la situación personal de cada uno, sino el valor sentimental de lo que perdían".

Tras asegurar que ninguno de los trabajadores del parque perderá su puesto de trabajo, el director del centro expresó su agradecimiento a las numerosas personas que han llamado dispuestas a ayudar en lo que sea necesario para la reconstrucción del parque.

Desde estas líneas quiero dejar claro que, dentro de un año, cuando Palmitos Park vuelva a abrir sus puertas al público, correré a visitarles y a disfrutar de ese espacio único y espero que todo el que acuda a la bella Gran Canaria, haga lo mismo en cuanto le sea posible.

Asimismo, si me entero de algún tipo de iniciativa privada o pública, con el fin de recaudar fondos para la mejora de las instalaciones y reconstrucción del recinto, os la comunicaría tan pronto como la conociese por si deseáis aportar algún granito de arena.

Una vez más, os ruego extremo cuidado cuando subáis a un monte u os internéis en un bosque y uséis mecheros, fuméis, o llevéis botellas de cristal que puedan servir de lentes solares. Cualquier cuidado es poco.

Que imágenes como las que podréis observar en el siguiente video no se repitan. Al menos no por culpa de la mano del hombre, por favor.

Y que Palmitos Park pueda volver a resurgir de entre sus cenizas, cual ave fénix, lo antes posible, haciéndonos disfrutar y protegiendo a animales que, de otro modo, igual ya ni existirían sobre este globo azul desquiciado por los seres bípedos y supuestamente inteligentes que, aún, lo dominan.