ARDE

CANARIAS

Y LLORA MI

ALMA

Hace casi una semana que despegaba de unas islas plenas de vida, llenas de alegría, con carencias, como ocurre en cualquier lugar, pero donde el alegre y festivo ambiente veraniego brillaba hasta en el último rincón de su paisaje, de sus moradores y de sus muchos visitantes.

Sin embargo, el pasado viernes, una mente criminal, ruin, asesina y vengativa, provocaba un incendio de desproporcionadas dimensiones en la isla de enfrente, en Gran Canaria.

Juan Antonio Navarro Armas, guarda forestal que desempeñaba labores de vigilancia, de 37 años y natural de Tejeda -uno de los municipios grancanarios afectados por el fuego-, confesaba, horas después a su detención, ser quien había provocado la catástrofe, ya que su contrato laboral expiraba el próximo 30 de septiembre y pretendía, de esta forma, que el Cabildo Insular prolongase las contrataciones del personal forestal, extendiendo por más tiempo el Plan Contraincendios.

De hecho, este necio criminal -os aseguro que me muestro lo más moderada que soy capaz- dio el primer aviso de la existencia del incendio a través de una llamada de teléfono al Centro Coordinador de Prevención de Incendios (Cecopin), según informó la Guardia Civil tras su detención el pasado sábado.

En una segunda llamada al mismo centro, según informa el diario "El Mundo" afirmó haber visto a dos jóvenes corriendo en el lugar del conato pero, cuando la Guardia Civil acudió a entrevistarse con él, se observó una serie de contradicciones en su versión sobre cómo sucedieron los hechos.

Por ello, fue trasladado hasta dependencias oficiales, donde se le sometió a un interrogatorio durante el cual confesó y admitió ser el autor del incendio.

Según su propia declaración, salió el viernes de su casa, en su vehículo, dirigiéndose al punto fijo de vigilancia donde trabaja, situado en La Alsandara (Tejeda). Durante el trayecto se apeó del coche y con unas cerillas prendió fuego al monte y llamó por el móvil para dar la alerta del incendio. Posteriormente, tras llegar a su punto de trabajo, volvió a llamar al Cecopin, y fue cuando contó que había visto a dos jóvenes sospechosos, hecho que, entonces, reconoció que era mentira.

Los que me conocéis un poquito, sabéis lo mucho que amo y respeto a nuestra Madre Naturaleza. Jamás comprenderé cómo un ser humano -supuestamente "superior" al resto de seres vivos, por "culpa y gracia" de su "mayor y mejor inteligencia"- puede llevar a cabo, por las causas que fueren, un genocidio natural de semejante calibre.

Más de 15.000 hectáreas arrasadas en Gran Canaria...
Más de 1/3 de la masa forestal de toda esa isla asolada...
Más de 4.000 personas evacuadas...
Más de una treintena de especies -animales y vegetales-, endémicas del lugar, en absoluto riesgo de desaparición...
Viviendas destruídas, pasto de las llamas...
Parques y zonas protegidas que ya no existen...
Familias hipotecadas hasta las cejas, con sus economías destruídas y sus sueños rotos...

Este es el dantesco y quizá irrecuperable resultado de la "benévola, sabia y respetuosa" mano del hombre. De un hombre concreto, con nombre y apellidos, con rostro y ademanes, vecino de la zona masacrada y, para más inri, defensor profesional de nuestros montes...Y como mucho le caerán 10 años de condena que, luego, gracias a los beneficios penitenciarios, se reducirán a 5 ó 6, de los que saldrá, además, cobrando un subsidio de desempleo y con numerosos cursos y títulos conseguidos.

¿Hasta cúando tendrá que hacerse esperar la cadena perpetua para asesinos de semejante calaña?
¿Será posible que mis ojos no sean testigos de cómo este sujeto se pasa el resto de sus días, bajo estricta vigilancia, con sus piernas encadenadas y trabajando 14 horas diarias por y para la mejora de nuestros bosques?
Me da igual que me tachéis de fascista, de facha, de reaccionaria o de "bestia": es lo que siento, pienso, creo y exijo a nuestras autoridades, tras conocer la situación, estudiarla, racionalizarla, asumirla y observarla desde la "tranquilidad y lejanía" que el paso de los días, el haberlo vivido a casi 3.000 kilómetros de distancia y la ingente labor de los voluntarios, bomberos, militares y fuerzas de seguridad del estado, me procuran en estos instantes.

Pero lo peor estaba por

llegar...

...Y NOS SACUDIÓ, DE FORMA

DIRECTA, A TODOS LOS

TINERFEÑOS


Cuando después de pasar todo el fin de semana con el alma en vilo por nuestra hermana Gran Canaria, mi padre contactó con nosotras para decirnos que Tenerife estaba ardiendo de un modo imparable, mis ojos y los de mi madre, una vez más, volvieron a llenarse de lágrimas por nuestra tierra amada.

Hasta mi mente llegaron imágenes de una casi niñez, hace más de 20 años, cuando, asistiendo a un concierto de Joan Manuel Serrat, en un verano casi tan aciago como éste, el cielo se cubría de restos de pinocha ardientes y de una rojiza negritud que nos cerraba las gargantas a base de angustiosos suspiros.

Esta vez nos pilló lejos, en la Barcelona de Serrat, y mi "deformada mente de periodista y mi doliente corazón de tinerfeña de pura cepa", me lanzaron hasta los informativos de todas las cadenas televisivas y a "molestar" a amigos y a conocidos de las zonas afectadas (Carlos, aún no he podido dar contigo, si lees ésto, espero de corazón que tú y los tuyos estéis perfectamente) y de diferentes medios informativos locales en pos de alguna esperanzada información que nos otorgase el reconfortante descanso. Pero no llegaba.

Me llené de rabia conmigo misma por no haber aprovechado la oportunidad, hace pocas semanas, de subir a mis maravillosos montes cuando mis ex-suegros vinieron a hacernos una breve y alegre visita. El cálido sol y las temperaturas estivales me echaron para atrás y, ahora, me culpo de haber dejado pasar la oportunidad de abrazar a mis pinos, de emocionarme con el canto de un pequeño pinzón o de sonreir ante el salto inesperado de un conejo salvaje, tal y como, ellos y yo, nos merecíamos, como puede que mis ojos ya no vuelvan a disfrutarlos.

No me avergüenza confesaros que, una vez más, a la hora de escribir estas líneas, una lluvia de lágrimas (ojalá lloviese también sobre nuestras tristes cabezas) se desborda mejillas abajo.

Han sido mis lugares sagrados, mis montes favoritos, mis bosques más respetados, amados y admirados, los que, en un par de terroríficos días, se han visto restados en más de 20.000 hectáreas por culpa, otra vez, del asesino fuego. Porque también, aquí, como en nuestra vecina Gran Canaria, se sospecha que la asqueante y asquerosa mano de un pirómano, aún libre y peligroso, se encuentra tras semejante infierno.

Más de 8.000 personas evacuadas...

Más de 20.000 hectáreas de bosque quemadas a las 20:45 horas canarias de hoy, 01 de agosto, cuando todavía arden, sin control, aunque con mejores expectativas, los montes tinerfeños...

Miles de animales abrasados, fincas y palmerales quemados y viviendas calcinadas...

¿Y qué queréis que añada a todo lo anteriormente relatado y que ya podéis imaginar?

Dolor, un inmenso dolor que me rompe por dentro. Una pena intangible, pero real y constante, que habita en cada rincón de esta preciosa tierra y que nos sacude a todos los canarios, sin cesar.

¿Por qué faltan medios?

¿Por qué disponemos de un tranvía cuyo coste oficial ha sido de unos 306.000.000 de euros y no tenemos un mayor número de helicópteros y mejores y más numerosos medios humanos y técnicos, para hacer frente a sucesos de este calibre?

¿Por qué no se cambian las leyes y el código penal y se lleva a cabo un agravamiento notable, lógico y "justo" de las condenas para delitos de esta índole?

¿Por qué no cuidamos de nuestro planeta como debemos, necesitamos y requerimos, en un lugar, además, cuya principal fuente de ingresos es el turismo y su riqueza paisajística?

¿Por qué lloramos ahora lo que podía y debía haberse previsto?

¿Por qué no puedo dejar de mirar a los cielos, invocando su extrema generosidad y ansiando esa imprevista lluvia que nos haga saltar de contentos?

¿Por qué nuestros políticos, TODOS, en situaciones como ésta o similares, intentan, SIEMPRE, "arrimar el ascua a su sartén" (nunca mejor dicho) y sacar tajada atacando al rival político, en vez de abrazarse TODOS, porque TODOS salimos perdiendo?

Desde estas líneas, mientras los helicópteros sobrevuelan nuestras casas, mientras vivimos pegados a la radio y a los canales locales de televisión, mientras soñamos con un mejor despertar, os quiero dar las gracias a todos los que, en algún instante, os habéis sentido unidos al pueblo canario y, más concretamente, a todos los que, aunque fuera por un momento, os habéis acordado de ésta que ahora escribe y me habéis enviado, nos habéis enviado, un afectuoso abrazo del alma.

A todos vosotros, gracias. De corazón, confío en que, mañana, os pueda traer hasta aquí mejores noticias, renovadas sonrisas y esperanzadas miradas puestas en un futuro mejor, frondoso, muy verde y pleno de frescor y vida.

Que los cielos sean benévolos, generosos y lluevan húmedas y mágicas gotas de lluvia que tornen las incontroladas llamas en orantes columnas de humo yen generosas dádivas, elevándose, de entre lo ya inexistente...Así sea.