(...) "Apenas llegó a casa, Rodolfo se sentó bruscamente a su mesa de despacho, bajo la cabeza de ciervo que, como trofeo, colgaba de la pared. Pero, ya con la pluma entre los dedos, no se le ocurrió nada, de modo que, apoyándose en los dos codos, se puso a reflexionar. Emma le parecía alejada en un pasado remoto, como si la resolución que él había tomado acabase de poner entre los dos, de pronto, una inmensa distancia.
A fin de volver a tener en sus manos algo de ella, fue a buscar al armario, en la cabecera de su cama, una vieja caja de galletas de Reims donde solía guardar sus cartas de mujeres, y salió de ella un olor a polvo húmedo y a rosas marchitas. Primero vio un pañuelo de bolsillo, cubierto de gotitas pálidas. Era un pañuelo de ella, de una vez que había sangrado por la nariz, yendo de paseo; él ya no se acordaba. Cerca, tropezando en todas las esquinas, estaba la miniatura que le había dado Emma; su atavío le pareció pretencioso y su mirada de soslayo, del más lastimoso efecto; después, a fuerza de contemplar aquella imagen y de evocar el recuerdo del modelo, los rasgos de Emma se confundieron poco a poco en su memoria, como si el rostro vivo y el rostro pintado, frotándose el uno contra el otro, se hubieran borrado recíprocamente. Por fin leyó cartas suyas; estaban llenas de explicaciones relativas a su viaje, cortas, técnicas y apremiantes como cartas de negocios. Quiso ver de nuevo las largas, las de antes; para encontrarlas en el fondo de la caja, Rodolfo revolvió todas las demás; y maquinalmente se puso a buscar en aquel montón de papeles y de cosas, y encontró mezclados ramilletes, una liga, un antifaz negro, alfileres y mechones de pelo, castaños, rubios; algunos, incluso, enredándose en el herraje de la caja, se rompían cuando se abría.
Vagando hasta entre sus recuerdos, examinaba la letra y el estilo de las cartas, tan variadas como sus ortografías. Eran tiernas o joviales, chistosas, melancólicas; las había que pedían amor y otras que pedían dinero. A propósito de una palabra, recordaba caras, ciertos gestos, un tono de voz; algunas veces, sin embargo, no recordaba nada.
En efecto, aquellas mujeres, que acudían a la vez a su pensamiento, se estorbaban las unas a las otras y se empequeñecían, como bajo un mismo nivel de amor que las igualaba. Cogiendo, pues, a puñados las cartas mezcladas, se divirtió durante unos minutos dejándolas caer en cascadas, de la mano derecha a la mano izquierda. Finalmente, aburrido, cansado, Rodolfo fue a colocar de nuevo la caja en el armario diciéndose:
¡Qué cantidad de cuentos!
Lo cual resumía su opinión; porque los placeres como escolares en el patio de un colegio, habían pisoteado de tal modo su corazón, que en él no crecía nada tierno, y lo que pasaba por allí, más distraído que los niños, ni siquiera dejaba, como ellos, su nombre grabado en la pared." (...)
(Fragmento perteneciente a "Madame Bovary", de Gustave Flaubert)








¡Hola Clito!
Excelente extracto...
Me ha hecho recordar con gracia a mi detestado Woody (Allen) y su escrito "The Kugelmass Episode", enmarcado en esta obra de Flaubert.
A pesar de no gustarme el autor (Allen) debo reconocer con reserva que dicho escrito es, sino el único, uno de los poquísimos que reconozco geniales de él en cuanto al estilo literario y la crítica.
¿Lo has leído? . Si no lo has hecho y te interesa puedes ingresar aquí http://www.el-nacional.com/revistas/todoendomingo/todo19/reportaj... para leerlo.
Besos tormentosos, Andy :))
Mis canciones ajenas:
"Dibujamos aquel corazón , un verano en el río
Dibujamos aquel corazón , con tu nombre y el mio
En invierno quisimos volver
Y aprendí que la tiza no escribe en el frío..."
Rosana Arbelo.
Muaks!!!
Humm.... qué curioso. ¿Por qué has seleccionado este fragmento?
Me ha resonado un montón en una historia que tengo muy presente últimamente. Va sobre mirar al pasado y ver un montón de relaciones que tuvieron su sentido, pero que fueron en realidad poco profundas y poco auténticas. Y sobre dejar eso atrás, perdonarlo, y avanzar en búsqueda de la amistad de corazón, del amor verdadero.
Qué maravilla la de quien puede encontrar tal cosa. Y qué desastre quien lo pierde :(
En fin.
Andy, muchas gracias por la recomendación. Lo cierto es que, hace años, no comprendía a Woody y me aburría sobremanera. Sin embargo, desde hace un tiempo me gusta bastante y me parto de risa con él.
Digamos que no es uno de mis mitos vivientes, pero sí lo encuentro divertido, mordaz e inteligente.
Un besote:).
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Churru, es que Rosana es pura "magia"...Y esa canción...Buuuffff, paro o comienzo a llorar como una bobita.
Remuaks, guapísimo.:)
Pues sí, Clito, a muchos les aburre... a mi simplemente no me gusta (más que eso, me revuelve las tripas), es una cuestión de estilo; sin embargo, no dejo de reconocer su talento y genialidad.
Al final no me dijiste si habías leído el episodio de Kugelmass...
Besitos atormentadamente revueltos, Andy
Andy, tienes toda larazón. Disculpa mi torpeza, pero ando un tanto atareada y con la cabeza en otros lugares.
Te daba las gracias por el link ya que desconocía ese texto de Woody y porque un día de éstos me pondré con él.;)
Besotes serenos...para que se te calme esa tormenta tuya;):).