Al bebé precioso.
A la niña temerosa e intranquila.
A la adolescente tímida y vergonzosa.
A la joven estudiosa y responsable.
A la veinteañera guapa y confundida.
A la treinteañera triste y enfermiza.
A la cuarentona luchadora y renacida.
A la cincuentona atractiva y segura.
A la sesentona generosa y afable.

A la hija querida y admirada.
A la amiga presumida y caprichosa.
A la novia respetuosamente deseada.
A la compañera entregada y laboriosa.
A la trabajadora seria y cumplidora.
A la confidente leal y silente.
A la esposa compañera y amante.
A la madre inexperta y amorosa.
A la suegra simpática y discreta.

A la abuela soñada que no llega.
A la delgada sílfide que no eres.
A la amada del viejo Delon que nunca fuiste.
A la atrevida aventurera que alguna vez soñaste ser.
A la rebelde sin causa que nunca has dejado asomarse.
A la superstar que llevas dentro y que te empuja a admirarte en cada espejo.
A la matemática aniquilada por tu perenne inteligencia emocional.
A la reportera que te imaginaste ser y que proyectaste sobre mí.
A la viajera incansable, carne de hotel de cuatro estrellas.

A todas y cada una de esas innumerables y únicas mujeres que has sido, eres y serás, las adoro, las respeto, las atesoro, las escucho, las espero y las amo. Porque todas ellas, en conjunto, han logrado la dificilísima tarea de regalarme la mejor madre que podía tener en esta ocasión.

A ti, mamá, que tal día como hoy, hace ya unos cuantos años, volviste a abrir tus impresionantes ojos a una nueva vida por recorrer. Hoy, desde aquí, te deseo el mejor y más feliz de los cumpleaños.

Gracias por existir.
Gracias por permitirme acompañarte, otra vez, en este nuevo recorrido. Gracias por desear ser mi madre en esta última ocasión.
Gracias mamá.
Gracias por amarme, cuidarme, luchar por ti misma, por nosotros. Gracias por conseguir que, siempre que me siento indefensa, vencida, rota, dolida, sólo con cerrar los ojos e imaginarte abrazándome con tus morenos brazos, un suspiro esperanzado nazca de entre mis labios.

Te quiero, mami. Recuérdalo eternamente...Y ahora a por la tarta y la tortilla. Ya empezaremos la dieta mañana.