Cuando cierro los ojos te sigo viendo frente a mí.

Cuando cierro los ojos, tu aroma vuelve a recorrerme por entero.

Cuando cierro los ojos, tu voz vuelve a acariciarme el alma por medio de aclamadores susurros casi mudos.

Cuando cierro los ojos es tu carcajada alegre la que vuelve a iluminar mi día.

Cuando cierro los ojos, mis feos dedos recorren tu sedoso pelo trasformándose en bellas ramas mecidas por la brisa otoñal.

Cuando cierro los ojos, contemplo tu mirada esmeralda descubriéndome y admirando la avellana de mis ojos.

Cuando cierro los ojos, escucho tus pasos firmes acercándose por el pasillo de nuestras vidas.

Cuando cierro los ojos son tus preciosas manos las que me otorgan esa vida que tanto ansío y echo de menos.

Cuando cierro los ojos es tu sabor el que inunda mi boca y el que aplaca esta febril sed que me aliena y destierra del existir diario.

Cuando cierro los ojos son tus admiradores silencios los que me espían desde el otro lado del dormitorio.

Cuando cierro los ojos puedo contemplar tu rostro enamorado, una vez más, al ser testigo silente de mis ausencias tecleantes entre mares de palabras y universos de historias por escribir.

Cuando cierro los ojos consigo amanecer abrazada a ti, pariendo un alba único de amor, complicidad, cariño y respeto.

Cuando cierro los ojos, los sueños se vuelven reales y, en ellos, paseamos asidos de las manos, ajenos a todos los que se cruzan porque, sólo somos tú y yo.

Cuando cierro los ojos mi cuello se estira, mis brazos se elevan y rodean tus hombros en busca ,de ese beso que me haga abrir el corazón.

Cuando cierro los ojos consigo sentir el tacto fuerte, cálido, sensual, apasionado y amante de tu carne entrando en mi cuerpo.

Cuando cierro los ojos, nuestras almas se unen como siempre lo hicieron, como anhelan poder hacer: sin preguntas, sin temores, sin tiempos, sin adiós.

Cuando cierro los ojos, las distancias no existen y tu presencia llena hasta el más hueco de mis rincones ocultos.

Cuando cierro los ojos me convierto en esa ligera pluma que no necesita ser un ala para volar, animada por todo lo que tu entregado amor me regala.

Cuando cierro los ojos, todas y cada una de esas canciones, que sabes bien, te traen hasta mí, sonriente y bello, deseoso y cercano, amigo y señor.

Cuando cierro los ojos y te siento tan mío, el cielo es más azul, el agua más cantarina, la noche más estrellada, el día más picarón y, mi casa, un hogar.

Cuando mi mirada se abre es mi amiga soledad y tu compañero olvido quienes me guiñan un ojo tan vacío y seco como mi vida sin ti.

Cuando mi mirada se abre y un torrente de lágrimas anega mi rostro son mis ojos los que imploran cerrarse para que el milagro que eres vuelva a sentarse a nuestro lado.

Cuando mi mirada se abre, sólo unos párpados hinchados, unas ojeras oscuras y una mueca en los labios me saludan desde el otro lado del espejo.

Cierra mis ojos para poder soñarte.
Cierra mis ojos para poder sentirte.
Cierra mis ojos para poder olerte.
Cierra mis ojos para poder acariciarte.
Cierra mis ojos para poder vivirte.

Porque sin ti, mis ojos son unas cuencas rotas sin ganas de ver, sin luz, ni color, ni razón de ser.
Porque sin ti, simplemente, no soy.