TE FUISTE...
Te fuiste como lo hacen los que se saben nobles y honestos: sonriendo, preocupado por mí, silente, humilde.
Hoy sé que te he perdido mientras duermes en sus brazos y son los míos los que cuelgan, solitarios, a ambos lados de este cuerpo que no siento ya como propio.
¡Cuántos sueños rotos!¡Cuántas risas mudas!¡Cuántos ratos sin compartir!¡Cuántas caricias no entregadas!
Has preferido seguir sin mí y no te lo echo en cara puesto que mi lastre era muy pesado y tu corazón se había resquebrajado por varios sitios.
Hoy, cuando siento que te he perdido, me sorprendo muerta en vida y no me importaría convertirme en estatua de sal si ése fuese el pago por contemplar tu rostro eternamente.
Hoy, cuando un cuerpo que no es el mío ocupa el hueco que mis formas dieron al lado izquierdo del colchón...
Hoy, cuando unos pasos casi desconocidos recorren los pasillos de la que otrora fue mi casa...
Hoy, cuando esos ojos ajenos observan el techo blanco y miran por la ventana...
Hoy, cuando otro cabello distinto al dorado reposa sobre la almohada que, tantas veces, me sirvió de apoyo...
Hoy, cuando son sus labios los que te buscan y son a ellos a quienes ansías...
Hoy, cuando sé que ya no somos, es cuando más infeliz me siento al no poder ser FELIZ por ti.
Hoy, cuando tu camino se bifurca del mío, mi alma regordeta espera al pie de la escalera de la vida, cansada de no ser, agotada por no estar, vacía por no sentir, olvidada por los recuerdos y sólo se pregunta por qué y hasta cuándo volará sin ti.































































































