Así lo afirma un jefe de Scotland Yard que, gracias a la más moderna tecnología, ha logrado hacer este retrato robot.

Según publica el diario The Independent, los autores de dicho estudio creen haber identificado con bastante aproximación, incluso, la calle en la que vivió el famoso asesino en serie, que sembró el terror en Londres durante el otoño de 1888 y cuya identidad sigue siendo un misterio. Para ello estudiaron concienzudamente los testimonios de trece personas que afirmaron, entonces, haberse cruzado con él.

Según todos los datos, Jack era un hombre de pelo y bigote negros, cejas espesas, cara angulosa y de edad comprendida entre veinticinco y treinta y cinco años. Asimismo creen que tenía don de gentes además de una capacidad innata para mezclarse entre la muchedumbre llegando a la conclusión de que fue interrogado seguramente por la policía, la cual le descartó porque su aspecto normal no delataría jamás a un sádico como el que buscaban.

Según el ex comisario Grieve, Jack el Destripador pudo haberse finalmente suicidado o, lo que es más probable, en su opinión, fue encarcelado tras cometer algún otro delito sin que llegara a confesar sus asesinatos en serie.