PERO, ¿CÓMO SE PUEDE SER TAN ASESINO, TAN CRUEL Y TAN HIJO DE PUTA?... Y QUE ME DISCULPEN LAS TRABAJADORAS DEL SEXO POR COMPARARLAS CON SEMEJANTE BASURA HUMANA.
ENTRE 20.000 Y 40.000 DELFINES DESANGRADOS HASTA LA MUERTE EN JAPÓN
Acabo de toparme con semejante genocidio en la primera plana digital del diario 20 Minutos y no he podido dejar de estremecerme y de llenarme de rabia, indignación, pena y dolor.
Pero lo peor de todo es que no se trata de un hecho aislado, no. Esta matanza sucede cada año, entre los meses de octubre y marzo en la provincia de Taiji, al sur de Japón.
Para llevarla a cabo, los pescadores japoneses arrean manadas de delfines hasta la bahía para después herirlos con arpones y esperar su lenta muerte dejando que los animales se desangren.
Junto a los delfines también son asesinados centenares de marsopas y ballenatos.
Su carne se destina para el consumo humano en restaurantes y supermercados.

Desde aquí podréis ver algunos videos sobre esta barbarie marina. Personalmente, me niego a consumir productos llegados desde Japón. Sé que, para muchos, ésto os parecerá una gilipollez supina, pero es lo que mi conciencia me exige para poder dormir a pierna suelta cada noche.
Uno de mis sueños aún por cumplir, es el poder disfrutar, algún día, de un baño en el mar junto a estos maravillosos, inteligentísimos, nobles y simpáticos animales. Mucho me temo que, como sigamos siendo tan bárbaros como estamos siendo los humanos, las aguas de este planeta que consideramos nuestro cuando, en realidad, somos nosotros quienes le pertenecemos a él, serán un universo muerto, vacío, sin vida. Como las almas de todos los que participan en masacres así.
Si deseáis poner vuestro propio granito de arena personal contra actos aberrantes como éste, podéis entrar aquí y enviar una carta de protesta al Primer Ministro Japonés.
Gracias, una vez más, por vuestra generosidad y por llegar hasta aquí. Juntos podemos conseguir que nuestros mares y océanos dejen de ser la trampa mortal y terrorífica en que los hemos convertido. Dejemos que vivan en paz. Dejemos que tengan la oportunidad de ser felices, si así han de serlo.
(AÑADIDO POSTERIOR)
Alguien de mi total confianza y a quien quiero mucho me ha explicado que lo que hacen realmente es que los arrastran, los cercan, los hieren y, como podéis ver en la imagen de inicio del texto, los suben a bordo aún vivos, pero absolutamente agotados.
Posteriormente, todavía conscientes, los llevan a la lonja y, allí, les degüellan de un modo aterrador, haciendo así que se desangren.
La marea roja que podéis observar en esa misma foto se debe a los desagües de dicha lonja que dan a la misma bahía en la que miles de otros inocentes delfines esperan su próximo asesinato.
Lamento no haber sabido expresar, en su momento, todo el horripilante proceso, pero es que me veo incapaz de ser testigo de los diferentes videos. Mis excusas a todos por ello.









Octavio Islas dijo
Sin duda, reprobable.
Peor aún si reparamos en niños que día con día mueren de hambre.
No propongo, de ninguna manera reparar en una posible jerarquización de problemas: ¿qué es peor?
Pertinente denuncia, pasemos a las acciones.
Manifestemos nuestra indignación al gobierno japonés y a la cada vez más inútil Naciones Unidas.
Celebro tu denuncia. Saludos.
18 Noviembre 2006 | 07:16 PM